Estimados amigos, este finde pasado tuve la ocasión de asistir al Heroes Comic Con, el certamen madrileño sobre cómics en el que, cómo no, se daban la mano algunas otras aficiones tradicionalmente frikis que a nosotros nos encantan.

Pues bien, ahí estaba yo, en medio de ese paraíso lúdico plagado de cosplays, cuando de pronto lo vi: un flamante stand dedicado al prometedor Marvel’s Iron Man VR, con tres PlayStation VR que la gente se rifaba codiciosamente para embutirse en el traje virtual del Hombre de Hierro.

El viejo Sonny pudo hacerse un hueco entre la muchedumbre para contaros en primicia lo que podéis esperar de este juego, que no es precisamente uno más, o al menos no debería serlo; y es que, ante un panorama virtual sembrado de juegos indies donde no abundan precisamente las grandes producciones, todos los aficionados esperamos como agua de mayo esos triples A que siguen resistiéndose.

Recapitulemos. Iron Man VR se presentó hace unos meses como quien dice por sorpresa. Sony respaldaba el título, que además llegaba con el sello oficial de Marvel. Tras ver el Spiderman de Insomniac y teniendo en cuenta la fama que ha cosechado la llamada casa de las ideas, cabía pensar que Iron Man VR no sería un “chorrijuego” más. La empresa responsable, Camouflaj, se apresuró en aclararlo: estaban desarrollando un juego completo y no una simple experiencia.

Y ahí quedó la cosa hasta este fin de semana, cuando de forma totalmente inesperada pude hacerme a los mandos de mi propio traje de Iron Man, como ya os he dicho. Bien, ¿empiezo ya con las impresiones o qué? Venga, vamos allá.

Una amable azafata me sitúa de pie, frente a toda la gente que hace cola. Poco importa cuando me da mis PlayStation VR: esta vez las gafas adquieren una nueva dimensión porque me estoy colocando nada menos que el casco de Iron Man, o así quiero creerlo. Ya no estoy en el IFEMA, el viaje ha comenzado…

Lo primero que me pide el juego es que extienda los brazos en cruz para una calibración preliminar, tras lo que llego a una pantalla de carga que se toma su tiempo, todo sea dicho.

En un principio vemos a través de las dos pequeñas ranuras que hacen las veces de ojos en el traje de Iron Man. Pronto la visión se extiende a la vez que se dibuja un HUD futurista fiel al de las películas. Amigos, ¡qué sensación! Claro, aquí PlayStation VR representa un verdadero casco, así que el FOV se siente muy natural.

La visión que se iba expandiendo hasta ocupar toda la pantalla nos muestra el océano y, al fondo, la mansión de Tony Stark junto a un pueblecito costero. Nosotros por cierto ya estamos volando, flotando sobre las aguas. Como suele ser habitual, la definición gráfica que se ha mostrado en los monitores da paso a un entorno algo más borroso, pero la ganancia en inmersión es sencillamente incomparable.

Además es justo decir que gráficamente el juego destaca: el cielo y el agua se muestran muy realistas, al fondo se divisan unos peñascos que salen del agua, la distancia de dibujado es formidable y las texturas son muy convincentes. Nada que objetar en este sentido.

El título nos pide calibrar una vez más nuestras manos antes de explicarnos la mecánica básica de vuelo, que tiene lugar merced a los repulsores de las palmas con los gatillos de los Move. Esencialmente haremos un juego de muñecas, por lo que no parece imprescindible estar de pie con los brazos estirados, aunque seguramente sea lo más realista. El giro eso sí es físico, es decir giraba yo sobre mí mismo, y no tuve ocasión de averiguar si esto se podrá cambiar desde un menú de opciones, aunque supongo que sí.

En la parte baja del HUD vemos una representación del torso donde se nos muestra cuál de los dos repulsores estamos utilizando y en qué dirección. Se entiende que las botas simplemente cumplen la labor de mantenernos flotando o bien impulsarnos cuando cogemos velocidad, pero en cualquier caso el pilotaje aquí depende de las manos.

Hablando de manos, no tardaremos en hacer uso de los rayos repulsores, que se disparan con el botón Move (podemos dejarlo apretado para liberar un ataque más potente). El juego nos pide impactar sobre una serie de objetivos estáticos a modo de entrenamiento. Personalmente no me ha gustado mucho cómo se muestran los rayos repulsores, ya que éstos deberían ser invisibles -o en todo caso una especie de fogonazo que surge de nuestras palmas e impacta a lo lejos- y en su lugar parecen rayos láser.

Seguimos practicando, esta vez las dinámicas avanzadas de vuelo teniendo que alcanzar una serie de objetivos repartidos entre los peñascos a diferentes alturas. Impresionante sentir cómo sobrevuelas el océano, inmersión máxima.

En un momento dado el juego nos invita a probar el puñetazo para abrirnos paso en medio de una gruta. Me viene a la memoria un chaval que poco antes ha golpeado un panel llevado por el fervor, para risa de los congregados. Me digo a mí mismo que debo tener cuidado, ya que en realidad la cosa consiste más en pulsar y soltar el botón que en liarse a mamporros; no deja de ser un ataque de embestida.

Y para concluir, pongo en práctica todo lo aprendido contra unos drones voladores que nos atacan, haciendo cambiar el color de nuestro HUD a medida que sufrimos daño. Imprescindible aquí el uso del radar, arriba a la izquierda. Los drones por cierto están muy bien hechos y se mueven de forma muy convincente. Los efectos de humo y las explosiones cumplen con nota.

Bien… ¿cómo os habéis quedado?

Pues como yo, seguro. ¿Hasta dónde llegará Iron Man VR? Esta introducción a modo de tutorial, ¿será ya una cuarta parte del juego como pasó con el lamentable Wolfenstein: Cyberpilot? Hablando en plata, ¿Iron Man VR será otra tomadura de pelo? ¿O por el contrario tendremos misiones alucinantes luchando contra villanos, impidiendo accidentes, sobrevolando edificios…?

Quienes tenéis PlayStation VR sabéis que el potencial está ahí indudablemente. La sensación de inmersión es muy alta, los gráficos lucen de maravilla y el sistema de control es bastante satisfactorio. Hay buena materia prima, y una licencia que representa a uno de los personajes más icónicos del universo Marvel. Ahora la cuestión es cuánta carne van a poner en el asador, ni más ni menos.