Este análisis ha sido realizado con una copia facilitada por Cosmocover. Juego disponible en PC, PLAYSTATION 5 (versión analizada) y XBOX SERIES S/X.
Introducción
A estas alturas de la película no tiene mucho sentido volver a contar las bondades de Warhammer 40k a modo de introducción.
Quienes me conocéis o leéis desde hace tiempo ya sabéis que este siniestro, horrible, violento y perturbador universo es la niña de mis ojos, ¡ay qué bonita ella!
Warhammer 40,000: Boltgun 2 se une a la ya inmensa lista de material lúdico en torno a la gallina de los huevos de oro de Games Workshop, que alcanza desde el propio juego de miniaturas hasta las novelas, pasando obviamente por los videojuegos.
Nos encontramos ante la secuela del título lanzado en 2023, sin duda concebida con la determinación inflexible de purgar... Perdonad que me flipo, decía que esta continuación está concebida para mejorar en aquellos puntos de Boltgun considerados flojos: fundamentalmente se hacía repetitivo.
Vamos a enrolarnos una vez más en la defensa del Imperio contra sus pérfidos enemigos, así que acompañadme en este análisis.
Benditas sean las monjas
Dejemos clara una cosa desde el principio: Warhammer 40,000: Boltgun 2 es una secuela en toda regla, con un planteamiento idéntico al del primer juego.
Como acabo de mencionar, en este caso se aprecia un claro esfuerzo por aportar más variedad, dando como resultado un título menos fan-service y más completo.
La novedad más inmediata consiste en la posibilidad de elegir al protagonista. Vuelve Malum Caedo, el poderoso Ultramarine que ya repartiera estopa en el original, pero en esta ocasión le acompaña la venerable Nyra Veyrath de las Adepta Sororitas, una Hermana de Batalla con muy malas pulgas.
Esta organización, estrechamente vinculada a la Eclesiarquía, es en realidad el brazo ejecutor del Ordo Hereticus de la Inquisición, vamos que tienen el culo pelado de matar herejes, traidores, mutantes y conspiradores dentro del propio Imperio.
La diferencia entre ambos personajes puede engañar en un principio, limitándose al arma inicial, el tipo de granadas (frag o bombas de fusión) y la habilidad especial, que en esencia es muy similar. Ya puestos, pulsando triángulo cada uno amenaza al enemigo y suelta flipadas con su propia voz y estilo.
Sin embargo basta con empezar a encontrar armas para entender que cada leal servidor del imperio cuenta con su propio arsenal, lo que supone un enfoque y una experiencia completamente distintos. Además Nyra es más rápida a cambio de ser también más frágil.
Toda una señora campaña
Si la posibilidad de escoger entre los dos protagonistas no basta para rejugar la campaña, los desarrolladores han acertado de pleno al plantear caminos alternativos.
Esto no afecta a todas las fases, pero sí a muchas de ellas que nos obligan a descartar otras, previa lectura de una breve descripción de las mismas. Además estas rutas no se limitan a un solo nivel, siendo una concatenación de zonas.
¿El resultado? Que ya no quieres repetir sólo por las armas nuevas, sino también por ver otros mapeados y ¡qué demonios! Por no dejar ni un hereje, mutante o hechicero con vida.
La campaña nos lleva por varios planetas en nuestro enfrentamiento con el pérfido Vashtorr el Arquífice. Varias fases tienen lugar también en la flota.
Incluso sin repetir la experiencia es larga, máxime si nos empeñamos en descubrir los típicos secretos que esconde cada nivel y lograr las máximas puntuaciones.
Tutti Frutti de bichos
Warhammer 40,000: Boltgun 2 da un golpe sobre la mesa y deja claro desde el principio que, si no tenemos bastante con todos los mundos, niveles, fases y zonas bien diferenciadas unas de otras, tampoco vamos a aburrirnos con enemigos recurrentes hasta la saciedad.
No señor, otro cambio evidente con respecto a la primera entrega es la variedad de antagonistas. Incluso los más simples esbirros del Archienemigo se cuentan por decenas: gordinflones con ametralladoras pesadas, granaderos, soldados con riles automáticos, berserkers que van al cuerpo a cuerpo y un largo etcétera.
Combina esto con varios mutantes y demonios de Nurgle, Slaanesh Tzeentch y Khorne, es decir de los cuatro Poderes Ruinosos, amén de diferentes bosses, drones, dreadnoughts y cosas peores...
Sobre el arsenal hemos pasado de puntillas, pero imagina enfrentar estas abominaciones con la escopeta red-mist, el lanzacohetes o el fusil de plasma si eres Malum, o bien con el lanzallamas, el rifle de fusión o la ballesta si prefieres a Nyra. Y por si te lo estás preguntando: no, no son todas las armas.
Apartado técnico
Gráficamente vemos una evolución discreta, similar a lo que Phantom Fury supuso para Ion Fury, puestos a buscar otros FPS del mismo estilo.
Entre las abundantes opciones se pueden aplicar varios filtros gráficos, incluyendo algunos retro que igualan la experiencia visual a la del primer juego. Si los desactivamos descubrimos unos acabados más limpios y menos pixelados, que obviamente no pretenden sentar cátedra y que al menos para un servidor son lo bastante demodé.
El sonido es sencillamente entrañable, con los típicos enemigos anunciando su presencia al más puro estilo Wolfenstein 3D. Las armas, municiones y tal suenan que da gusto, y por supuesto vuelven los tropezones de carne saltando con ese chof, chof tan característico. La música acompaña correctamente, sin grandes florituras.
Ni que decir tiene que el juego corre perfectamente en una PS5, a 60fps y sin la menor ralentización. Lamentablemente el tema de la vibración háptica vuelve a ser anecdótico, algo a lo que ya estamos acostumbrados.
Conclusión
Warhammer 40,000: Boltgun 2 es un título muy divertido, pero no te sorprendas si prefieres disfrutarlo en dosis cortas.
Esto delata un problema que va más allá de la cantidad y variedad de armas, enemigos o pantallas: las mecánicas son muy antiguas.
Llegados a este punto soy consciente de que variar esto supondría cambiar la concepción misma del juego, ya que Warhammer 40,000: Boltgun 2 pretende ser una experiencia clásica al más puro estilo Doom.
El esfuerzo por mejorar se agradece, aunque por otro lado se ha perdido la sorpresa que supuso el original. ¡Ah, importante! Subid la dificultad sin titubeos o se puede tornar en un paseo.
En definitiva Warhammer 40,000: Boltgun 2 es un must have para quienes, como yo, adoran cualquier cosa de esta ambientación, y gustará también a los que buscan experiencias accesibles, de coger el mando y dejarse de chorradas. El resto puede encontrarlo algo simplón.
















