Tras dos años desde la última entrega estrenada, Ghost Games y Electronic Arts nos traen una nueva propuesta de su franquicia de conducción arcade con Need for Speed Heat. Celebrando nada menos que el 25º aniversario de la serie de juegos, se nos prometió una entrega que consiguiese contentar a los fans más acérrimos volviendo a las raíces, a esos primeros NFS que tanto hicieron disfrutar a muchos.

Eso sí, nos lo envuelven todo con mucha luz de neón y un curioso ciclo día/noche que marcará el ritmo del juego completo. ¿Habrá conseguido que todos estemos contentos tras la mala acogida de Payback? Os lo contamos ahora mismo.

Llegamos por la historia pero nos quedamos por todo lo demás

Al igual que las últimas entregas, Need for Speed Heat se apoya en la narrativa para conducir el sentido del juego. Comenzamos con algunas cinemáticas que rápidamente nos ponen en situación: estamos en Palm City y los corredores sufren el abuso de la policía. Nosotros somos un recién llegado que desde el minuto uno se une a las carreras más frenéticas y a persecuciones al límite. Y, la verdad, poco más se puede decir. A pesar de que la historia puede parecer el eje principal, no se demuestra en absoluto.

Lo más llamativo es que podemos elegir a nuestro propio avatar de entre 12 (6 hombres y 6 mujeres) e incluso personalizarlos con un editor básico que permite elegir peinado, ropa, accesorios y calzado. Estos serán visibles en las cinemáticas de la historia e incluso hablan para interactuar, haciendo que el jugador se sienta más integrado que nunca. Pero lo cierto es que la historia deja mucho que desear: es algo visto muchas veces antes y además es muy pobre. Para llegar al “final” del juego habrá que completar las escasas misiones de la historia que aparecen, aunque el verdadero juego está en el resto de contenido.

Nuevamente volvemos a encontrarnos en un mapa por el que podemos conducir libremente y que se llenará de eventos a medida que progresemos, desde carreras en sus diferentes modalidades hasta desafíos contrarreloj o coleccionables. Todo marcado por uno de los temas principales del juego: el día y la noche. Mientras que por el día podemos correr con más libertad para ganar dinero, por la noche conseguimos reputación y es cuando la policía seguirá nuestros pasos, dando comienzo a las persecuciones.

Hay que mencionar que no es un ciclo dinámico sino que nosotros elegiremos en cualquier momento en qué momento del día estamos. Dependiendo de nuestras necesidades, elegiremos una opción u otra: aunque la base consiste en ganar reputación para avanzar, también hay que ganar dinero para mejorar los coches y estar a la altura de las nuevas carreras. Lo que en antiguas entregas se conseguía en una carrera ahora se hace en dos. ¿Es bueno? Depende de cada uno. Puede llegar a ser pesado tener que hacer 10 carreras en lugar de 5, sobretodo porque la presencia policial en la noche va a ser muy continua (y cansina), aunque también añade horas de juego.

La sensación general que me ha dado a mí es que no consigue engancharme. Sí, puedo pasarme horas conduciendo ya sea de día o de noche sin llegar a cansarme, pero la verdad es que con el componente narrativo fuera y la necesidad de completar muchas (y repetitivas) carreras, no le encuentro la misma diversión que me dio en su momento Payback con sus tres protagonistas. Por suerte, el juego cuenta con otro atractivo muy grande: los vehículos y su personalización.

Podemos perdernos entre las personalizaciones

Los amantes de los coches estarán en la gloria, pues Need for Speed Heat incluye 127 vehículos para adquirir. Y dentro de ellos, el que quizá sea el catálogo de personalización más amplio de la franquicia hasta la fecha. Además de componentes que mejorarán el rendimiento del coche, hay pinturas, vinilos y piezas para decorarlo por fuera a nuestro gusto. Las posibilidades son prácticamente ilimitadas y seguro que echamos unas cuantas horas en el garaje encontrando el estilo que lucirá nuestro nuevo vehículo.

En el lado de los componentes, habrá distintas categorías que engloban las piezas que podemos cambiar. La ciencia está en subir el nivel de reputación para desbloquear más piezas y mejorar al máximo nuestro vehículo. Pero no será tan fácil ya que las piezas no solo aumentan las prestaciones y el nivel, sino que dirigen al coche hacia una de las utilidades: derrape, competición, asfalto y campo a través. Como hay diferentes carreras, necesitaremos diferentes coches que se adapten a sus condiciones. Los vehículos en sí vienen inclinados hacia uno de estos lados, incluso hacia dos, pero las piezas nos ayudarán a determinar su funcionalidad. Por eso hay que tener mucho ojo en lo que compramos.

Cambiando las piezas de nuestro coche obtendremos un nivel. Todas las carreras indican el nivel mínimo que recomiendan para obtener la victoria. Porque en Need for Speed Heat da igual tu habilidad. Al fin y al cabo, lo que determina si ganarás una carrera es el nivel de tu coche. Por muy buen conductor que seas, si vas a una carrera con un nivel más bajo del recomendado, seguramente no consigas nunca el primero puesto. Así que, con las últimas mejoras, serás prácticamente invencible en lo que te propongas.

Así, vemos que la emoción que nos debería dar la competición queda muy atenuada si vamos sobrados de nivel; nos dedicaremos a conducir sin la presión de tener a los competidores cerca. Eso sí, la IA de los competidores y de la policía es bastante aceptable, sobretodo de estos segundos que serán los que más problemas nos den. Cuidado que no te arresten.

Palm City nos deleitará con sus días y sus noches

Palm City será nuestra gran carretera, siempre repleta de actividades. Tenemos playa, montaña y ciudad donde demostrar nuestras aptitudes como piloto. Podemos viajar sobre ruedas a toda velocidad o con viajes rápidos, porque tened por seguro que tendremos que ir de punta a punta muy a menudo. Y aunque pueda parecer tedioso, es una gozada. Las vistas que nos deja este mundo son muy llamativas.

Gracias al ciclo día/noche, los gráficos nos permitirán deleitarnos con las diferentes iluminaciones. Mientras que el día es quizá lo menos llamativo, la noche se vestirá de luces de neón en la oscuridad para que podamos dar rienda suelta a nuestra imaginación con el Modo Foto. Porque los gráficos del juego son bastante bueno al menos en lo referente a entornos y vehículos, porque los personajes están menos cuidados.

También se nota una mejora en la sensación de velocidad. Circularemos por las carreteras a todo lo que dé nuestro coche, y la sensación es de las más realistas que he visto. Además, el rendimiento del juego es muy estable y permite una jugabilidad muy suave.

Eso sí, se han dejado un poco de lado el realismo en cuanto a los detalles de las calles. Aunque parezca surrealista, no solo nos llevaremos por delante señales sino también muros, palmeras, verjas e incluso árboles que parecen imposibles de romper, caerán como papel. Como piloto con tendencia a estrellarme con todo, he notado este cambio y tengo que decir una cosa: menos mal que no tengo que pagar todo lo que rompo. Vale, no es lo peor del juego, pero sin duda llama la atención y es algo a tener en cuenta para las carreras, ya que no tendremos que estar tan atentos, aunque chocar con estos elementos penaliza ligeramente en nuestra velocidad.

Y si algo acompaña bien a una ciudad que siempre tiene diversión que ofrecer es una buena banda sonora. Los Need for Speed siempre se han caracterizado por amenizar nuestras carreras con unos temas muy rítmicos que han llegado a componer bandas sonoras dignas de escuchar en cualquier momento. Para Heat, sin embargo, se han arriesgado con música más actual, tirando un poco de reguetón con grupos como Gente de Zona y algo de “chunda chunda”. ¿Le va bien? No le va mal, pero termina siendo repetitivo y cansa. Y a quien no le guste este género lo tiene peor. Una apuesta arriesgada que no todo el mundo va a acoger bien.

Mucho que hacer se traduce en muchas horas de juego

Si hablamos de la duración de Need for Speed Heat, no hay una exacta. Si dependiese solo de la historia, la cosa rondaría las 5 horas. Pero teniendo en cuenta que es básicamente obligatorio hacer muchas otras carreras para poder avanzar, la cosa se puede ir a las 10 horas o más. Y claro, ya no te digo nada si buscas hacer todas las carreras además de desafíos varios. Y no olvidemos los coleccionables, que casi no sirven para nada (a no ser que quieras el 100% del juego) pero oye, te echas tu rato.

Aunque hay otro elemento a tener en cuenta: el multijugador. Aunque podemos competir en un mundo que sea tan solo para nosotros, también existe la posibilidad de correr con otros pilotos de manera online y medirse con verdaderos oponentes, creando incluso grupos. Ya lo hemos visto anteriormente y la verdad es que tampoco inventan nada nuevo.

En definitiva, la duración de este juego depende enteramente de nosotros y del tiempo que queramos dedicar a ser los reyes de la carretera o a tener un garaje con verdaderas joyas. No van a faltar actividades, aunque seguramente no pase mucho tiempo hasta que la cosa se vuelva monótona.

Conclusión

¿Ha vuelto Need for Speed Heat a sus orígenes? Pues sí y no. Aunque vemos elementos repetidos de los más recientes juegos, los elementos clave de conducción arcade y personalización están muy presentes. Esto no es suficiente para conseguir un buen juego, ni uno malo. No inventan nada nuevo, no arriesgan, y lo conocido no es del todo malo. Quienes hayan disfrutado con las más nuevas entregas lo harán con esta, pero que no esperen mucho más.

La narrativa es una total desilusión y la historia llega a ser incluso molesta para la experiencia de juego. Para equilibrar la balanza, tenemos a nuestra disposición multitud de carreras y desafíos con los que pasar el rato bien a gusto. Todo para acabar el en garaje con nuestros coches y tunearlos todo lo que queramos y más. Seguramente el tiempo que pasemos personalizando sea casi el mismo que corriendo.

Lo más novedoso, el ciclo día/noche, tan solo divide lo que ya hacíamos antes en dos fases diferentes para traer de vuelta las persecuciones policiales y, quizá, añadir diversión. Pero tampoco veo que sea un gran avance e incluso dudo de que no sea lo contrario. El tiempo a invertir es casi el doble y no siempre gusta eso de que te tengan dando vueltas una y otra vez.

Poco más tiene que ofrecer, aunque lo acompaña muy bien de una jugabilidad arriesgada que cualquier fan de NFS recuerda bien y un mundo con doble iluminado y doble belleza. Gracias a que todo lo bueno que tiene es porque ha recogido lo bueno de anteriores entregas y lo ha puesto junto es por lo que se puede definir como un juego entretenido. Pero no busquéis nada nuevo.

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