2019 está comenzando como uno de los años más post-apocalípticos con criaturas no-muertas. Hasta ahora, hemos pasado por Raccoon City con el remake de Resident Evil 2, hemos luchado en compañía por todo el mundo con World War Z, e incluso hemos llegado al final de la historia de Clementine con The Walking Dead: La Temporada Final. Pero nos queda un viaje más que hacer: el de Deacon St. John.

Days Gone es el nuevo exclusivo de PlayStation 4 que nos llega desde Bend Studio, el estudio tras el desarrollo de múltiples Syphon Filter y Uncharted: El abismo de oro de PS Vita. Ahora, tras varios años de duro desarrollo, por fin hemos podido probar su nuevo proyecto.

La idea es muy simple: un mundo post-pandémico lleno de criaturas llamadas engendros. Estamos en la piel del superviviente Deacon, quien viaja por este mundo en su fiel moto como cazarrecompensas. Pero tras todo esto hay mucho más. Acompáñanos a descubrirlo en nuestro análisis sin spoilers.

Un mundo asentado como post-apocalíptico y la vida de Deacon

El mundo que nos presenta Days Gone no es uno que acaba de irse al garete. Han pasado ya dos años desde el brote de la infección que convirtió a prácticamente todo al país en engendros, criaturas no-muertas que acechan por todas partes. Así nos metemos en la piel de Deacon, un motero que ha logrado sobrevivir todo este tiempo junto a su moto. Es un cazarrecompensas que no entiende de comunidades ni campamentos. Prefiere vivir alejado de todo eso, haciendo recados cuando es necesario y buscándose la vida.

Cuando empezamos el juego esta es la situación que se nos presente. Y es que, a diferencia de otras veces, no vivimos cómo comenzó todo, sino que nos vemos involucrados en una vida ya adaptada al cambio. Han pasado dos años donde nos podemos imaginar lo difícil que ha sido sobrevivir, ver cómo todo se va desmoronando a tu alrededor y cómo todos los que querían seguir luchando por su vida han tenido que hacer cosas inimaginables. No vivimos nada de esto, eso está muy visto. Vemos cómo es el día a día en un mundo hostil desde la perspectiva de un superviviente asentado.

Pero Deacon recuerda también su pasado. Un pasado que está marcado por su mujer, Sarah, o más bien la ausencia de ella. Pues cuando todo comenzó, ambos se separaron y Sarah no corrió la misma suerte que Deacon… Y eso es algo que tiene muy presente cada día de su vida, en cada decisión que toma.

Aunque claro, esto es solo el principio. A lo largo de lo que para mí han sido 43 horas de historia, la que parecía una vida “normal” (todo lo normal que pueda ser vivir así) da mil vueltas mediante la inclusión de nuevos personajes y nuevos descubrimientos. Y es que Deacon no está solo en todo esto. Hay más gente viva, gente que vive en campamentos y requiere de nuestra ayuda o viceversa. Con ellos, mediante diferentes y muy variados sucesos, vemos cómo se desarrolla la vida tanto de Deacon como de todos ellos.

Si hablamos de la historia principal, a mí ha conseguido engancharme. Si bien a veces puede parecer que se desarrolla de manera lenta debido a la larga duración del juego, esta idea queda atrás cada vez que avanzamos y vamos descubriendo más, tanto haciendo una misión como en las cinemáticas que nos lleva a la siguiente.

Los personajes que se nos presentan son muy variados entre ellos, en un mundo así cada persona tiene su propia visión de la vida que queda y de la que se fue. Por ello, la historia tiene atractivo al tener que lidiar con todas estas personas y viendo a la vez cómo se comporta Deacon frente a ello. En definitiva, el desarrollo de los personajes, sobretodo del protagonista, es una maravilla de contemplar.

Un mundo abierto lleno de peligros que aun así nos encanta recorrer

Nunca antes, hasta ahora, me había parado a pensar en lo bien que le sienta a un juego post-apocalíptico de no-muertos un mundo abierto. Y es que uno de los grandes atractivos de Days Gone es su amplio terreno que nos ofrece para explorar sin limitaciones. Siempre acompañados de nuestra moto, recorreremos lo que ha quedado de esta zona de Oregón de manera más rápida.

Al centrarse en la zona del desierto del Pacífico noroeste, no encontraremos grandes ciudades. En su lugar, recorremos preciosos entornos de bosque, ríos y algún que otro pueblo pequeño. Que esté así hecho nos hace sentir de inmediato la necesidad de luchar por lo que es nuestro, nuestra parte del mundo donde siempre hemos vivido y que se nos ha sido arrebatada.

El mapa del juego es bastante amplio, con zonas bien distinguidas que iremos descubriendo a lo largo de nuestro viaje. Y básicamente lo recorreremos según las distintas misiones u objetivos que tengamos. Ahora, en vez de felices familias viajando o habitantes desconfiados tenemos carreteras y caminos desolados, solo ocupados por engendros o por saqueadores. Los lugares donde vive la gente son campamentos, siempre buscando sobrevivir a todas las amenazas que se les presenta.

Algo que me ha gustado mucho ha sido el clima dinámico presente en el juego. Y es que no solo habrá un ciclo día/noche, muy importante para la presencia de engendros, sino que también veremos diferentes efectos climatológicos. Un día que amanece radiante puede terminar en lluvia, e incluso nieve. Y estos efectos afectarán tanto a la movilidad de Deacon y a su moto como a los engendros.

La supervivencia es algo duro, hay que estar preparado

Deacon puede sobrevivir en el mundo gracias a las habilidades que ha aprendido durante estos dos años. Pero nunca es tarde para aprender más. Para ello, tenemos tres árboles de habilidades: cuerpo a cuerpo, combate a distancia y supervivencia. Cada árbol tiene una gran variedad de habilidades que podemos aprender mediante los puntos obtenidos al subir de nivel. Y todas ellas nos vienen muy bien.

Por otro lado, sin abandonar el tema del combate, quiero mencionar cómo se utiliza en el juego. Como ya hemos visto en bastantes títulos, se ha optado por una rueda de objetos a la que se accede con solo pulsar un botón, y con el joystick nos movemos por sus diferentes opciones: armas, objetos arrojadizos, trampas…

Pero cada categoría de estas tiene subdivisiones. Y aunque pueda parecer lioso, tengo que decir que es una de las ruedas de objetos con la que más cómoda me he sentido. Desde ella podemos bien equiparnos cosas o fabricar otras y usarlas como en el caso de las vendas para restaurar salud. Todo se utiliza en pocos botones, muy sencillos, y no se echa en falta ninguna opción ni un menú más elaborado.

El sistema de apuntado, de recarga, de combate cuerpo a cuerpo y más es muy similar a otros juegos y eso hace que nos adaptemos rápidamente a sus controles. Tardaremos unos pocos minutos en coger el truco a cada botón, cada atajo y dominaremos rápidamente todo para asegurarnos de que ningún enemigo nos vence.

También se han incluido quick time events para ciertas partes, como que te agarre un enemigo, y esto me ha parecido un aspecto a mejorar. Su presencia es tan simple como la de un botón, cada vez uno diferente, que hay que pulsar repetidamente. Pero es fácil pasarlo por alto puesto que se muestra muy en pequeño, y quizá cuando nos demos cuenta ya sea tarde.

Para jugar, podemos optar por ir a lo bruto y liarnos a tiros o aprovechar las oportunidades de sigilo. El juego nos ayudará en ambos casos, pues encontraremos munición si no queremos correr riesgos o arbustos donde escondernos si preferimos ir en silencio. Jugar de una manera o de otra es opción nuestra, y que un juego nos haga sentir así de cómodos en cuanto a jugabilidad es algo muy bueno.

De igual manera, me ha parecido perfecta la interfaz de usuario. En la pantalla tenemos un minimapa, pero también otros indicadores y opciones. Por ejemplo, cada botón de la cruceta tiene una función. Cambiar entre armas solo requiere de un botón. Y cualquier cosa que necesitemos ver, como la cercanía de un enemigo, las balas que nos quedan, la gasolina de la moto y demás se muestra en iconos fácilmente reconocibles. Así, el juego se vuelve muy intuitivo: con solo una mirada a la pantalla, sabemos todo lo que necesitamos. Pocas veces he podido decir esto de un juego.

Sin embargo, esto no quita que necesitemos algo más detallado y lo tengamos. Así, encontramos cuatro apartados principales en un menú: inventario, mapa, historia y habilidades. A esto se accede mediante el panel táctil, y si bien podemos movernos entre ellos con botones también podemos hacerlo deslizando hacia los lados, arriba y abajo en la parte táctil. Una manera muy curiosa de sacar ventaja a esta característica del mando.

Yo para ser feliz quiero una moto

Sobre el tema de la moto, se ha dado mucho bombo a su presencia cuando la realidad es que no es para tanto. Me explico: sí, es importante porque es nuestro medio de movernos por el mundo abierto, pero poco más. Se ha añadido la posibilidad de modificarla, tanto sus componentes para hacerla más rápida, resistente y demás, como su apariencia. Cada campamento ofrece sus propios productos, y con el crédito que nos dan por cumplir tareas podemos comprar todas estas cosas. Pero las posibilidades no son muy amplias.

La presencia de la moto es algo más importante también porque tendremos que vigilar la cantidad de gasolina que lleva para asegurarnos de que no nos deje tirados en mitad de un viaje, y su estado. Pero tampoco es algo muy complicado, ya que hay una variedad de formas de recargar la gasolina repartidas por todo el mapa y muchas formas de conseguir chatarra para arreglar la moto.

Eso sí, la conducción se ha implementado de manera soberbia y aunque al principio nos choquemos hasta que nos hagamos al control de la moto, después es muy fácil de controlar y será una gozada cada viaje que nos toque hacer. Pronto nos olvidaremos de los viajes rápidos porque ir sobre dos ruedas se convertirá en un placer.

Los enemigos vendrán de cualquier parte y en muchas formas

Los enemigos del juego son otros supervivientes hostiles y los engendros. Centrándonos en los segundos, serán quienes ocupan la mayor parte del territorio. Son devoradores, siempre alerta, y además corren mucho (demasiado, a veces). Si te oyen o ven, no habrá nada que pueda detenerles. Hay que señalar que la IA que los controla está muy bien hecha, pues a veces consigue sorprender. Sobretodo en las hordas de engendros, cuando al doblar una esquina escapando de las criaturas nos damos cuenta de que algunos han tomado otro camino para cerrarnos el paso. Esto deriva en situaciones de tensión en cualquier encuentro con ellos y hace que los enfrentamientos no lleguen a ser aburridos nunca.

Por si todo esto fuera poco, no solo hay engendros normales. Estas criaturas han conseguido mutar y el resultado ha sido algo más monstruoso: diferentes tipos de engendros con diferentes habilidades. Unos serán más rápidos, otros más fuertes, otros gritarán para atraer más engendros. Tendremos que mirar nuestro entorno muy bien antes de hacer cualquier acción, pues llamar la atención cuando no debemos y al enemigo que no debemos puede significar la muerte. Como el propio juego dice, no hay que avergonzarse de huir de un encuentro si vemos que la cosa se pone chunga.

Podemos hacer que nuestros viajes sean más seguros eliminando los llamados nidos de engendros. Estos son lugares donde se esconden estas criaturas y que hacen que una zona siempre sea un peligro. Armándonos hasta los dientes, siempre pendientes de nuestra munición y salud, podemos atacar estos nidos para eliminar la amenaza de la zona. Esto nos vendrá muy bien para recorrerla y encontrar suministros sin la necesidad de vigilar siempre nuestra espalda. Aunque tampoco hay que despistarse nunca.

En este apartado entra en juego el ciclo día/noche. Pues resulta que se ha implementado no solo para hacer más realista el paso de los días, sino que afectará a los engendros. Resulta que estas criaturas son sensibles a la luz y por eso de día prefieren no salir. De esta manera, viajar es más seguro, y también deshacernos de sus nidos. De noche, su presencia es más notoria. Pero aun así, actuar en cada momento del día tiene consecuencias, y la opción más obvia puede que no sea la mejor.

Como buena zona salvaje que es, no podemos olvidar la presencia de animales. Lobos, osos o incluso pumas nos acecharán cuando estemos de viaje y pondrán en peligro nuestra vida. Y esto los animales normales, pues también ellos han resultado infectados y también haremos frente a sus versiones “engedro” que nos darán algún quebradero de cabeza más.

Para jugar escogeremos entre diferentes niveles de dificultad para que la experiencia no nos quede grande ni pequeña. Y aunque juguemos en la dificultad más fácil, la cosa no va a ser un paseo. La IA enemiga no tendrá piedad y, aunque será más sencilla, seguirá ofreciendo un desafío para quienes se atrevan a jugar. Eso sí, tampoco quiere que nadie abandone dándose por vencido, y existe la opción de omitir algunas partes jugables más difíciles para poder continuar disfrutando del juego.

Ver y escuchar en Days Gone

Los gráficos es algo que siempre atrae a los jugadores de un título. En el caso de Days Gone, nos atrae por la manera tan maravillosa que tiene de presentarnos un mundo tan desestructurado. La parte visual está a la altura de grandes producciones como buen triple A que es, y es capaz de retratar personajes con todas sus emociones y gestos, y a la vez mostrarnos bellos paisajes salpicados por el caos.

Gracias al ciclo día/noche y el clima, se nos presentarán paisajes de lo más atractivos que harán que utilicemos el Modo Foto muy a menudo. Pero también veremos representada la oscuridad en momentos que lo requiera, y es que no hay que olvidar que este mundo es uno que ha sufrido una grave catástrofe. Ver zonas totalmente oscuras abrirse paso a medida que avanzamos con nuestra linterna es algo maravilloso. Y todo esto se magnifica si podemos disfrutarlo en HDR o 4K, pues incluye soporte completo. En el caso de esto último, utiliza la técnica checkboard con la que confirma el 4K no nativo con 30fps.

Uno de los retos con esta alta calidad gráfica y un mundo abierto es qué tal soportaría esto PlayStation 4. No olvidemos que movernos por todo el mundo abierto no requiere de pantallas de carga y que constantemente aparecerán engendros, saqueadores, edificios y demás objetos en pantalla. Eso sin contar las hordas de cientos de enemigos en pantalla a la vez. Y en esto… hay que seguir trabajando.

El reto estaba ahí y está bien lidiado en su mayoría. Pero en el periodo que he jugado yo, muchas veces veía cómo iban cargando tarde algunos elementos tan básicos como el suelo o algunas texturas que nunca llegaban a aparecer. Sin embargo, estoy segura de que Bend Studio ya trabaja en ello y que dentro de poco Days Gone será un juego completo, sin estos fallos tontos, y que se disfrutará mucho más.

En el tema de lo sonoro, solo podemos hablar maravillas de su banda sonora. Compuesta por Nathan Whitehead, un artista acostumbrado a trata con videojuegos y películas trabajando en su aspecto sonoro, nos regala en este juego melodías que engloban la soledad de un mundo hostil, la tensión por la supervivencia, el entorno de Oregón y, en general, profundidad a cada paso que demos siempre hacia delante.

Por supuesto, tampoco puedo dejar pasar la oportunidad para dar la enhorabuena a todo el equipo de doblaje, quienes se han encargado de poner voz y dar mucha personalidad a todos los personajes en perfecto castellano. Encabezando la lista está Claudio Serrano, al que todos recordamos por ser la voz de Batman entre muchos otros papeles tanto en cine como en juegos. Esta vez, este gran actor da vida al propio Deacon, y junto a todo el equipo de doblaje consiguen hacer uno de los doblajes que a mí más me han gustado en un videojuego. Bravo.

No puedo decir lo mismo de los efectos de sonido. Hay un aspecto que me ha parecido malo teniendo en cuenta que hablamos de un juego donde tener vigilado a nuestro enemigo siempre es fundamental. Y es que, por ejemplo, cuando un engendro está lo suficiente cerca para que nos pueda ver y él a nosotros, lo notaremos sobretodo porque le oímos. Pero sus gruñidos suenan igual de altos esté lejos, casi fuera de nuestra vista, que si está casi al lado nuestro.

Desconozco su ocurre lo mismo al jugar con cascos, pero ha sido mi experiencia jugando en una tele con sus altavoces. Y muchas veces me he vuelto loca buscando a un enemigo cerca de mí cuando casi siquiera estaba en mi radar. En definitiva, al equipo le queda mucho trabajo por delante.

Una duración larga es bien, pero la falta de variedad de misiones no

Algo que cada vez preocupa más a los jugadores es la duración de un juego. Y si bien una experiencia muy corta puede resultar poco satisfecha, un juego muy largo también puede ser malo. Y precisamente Days Gone es un juego muy largo. El hecho de que haya mundo abierto ya nos daba una pista de eso, pero es que completar solo su historia ya nos lleva hasta las 40 horas.

Es una historia en la que cada minuto de juego es un disfrute total, y cada cosa que avancemos en la historia nos hace querer jugar más. Pero hay gente a la que un juego tan largo se le hace imposible por falta de tiempo. Eso ya es condición de cada uno, y yo personalmente he disfrutado como nunca de una historia bien elaborada y unos viajes maravillosos por todo su mapa.

Si eres de los que disfruta como yo de un juego extenso, tienes que tener en cuenta que la historia principal es solo el principio. También tenemos misiones secundarias, recados y demás tareas que completar a lo largo y ancho del mapa.

Sin embargo, después de las primeras horas de juego nos damos cuenta de que estamos siempre vagando por los mismos sitios. Las misiones nos tratan de recaderos, algo lógico porque básicamente es lo que somos en el juego, pero tras haber hecho varias de ellas la mecánica es siempre igual.

La fuerza del juego reside en su historia, pues sus misiones son repetitivas, tanto las principales como las secundarias. Estas segundas aún más, pues siempre nos mandan hacer lo mismo aunque cambiando algunas cosas: salvar a alguien de saqueadores, eliminar nidos de una zona, atrapar a tal en una persecución en moto, etc. Siempre las mismas cuatro o cinco categorías de tareas.

Si queremos, está la opción de los viajes rápidos, aunque para poder aprovecharnos de ellos haya que cumplir ciertas condiciones como tener gasolina en la moto y haber limpiado el camino de engendros. También hay coleccionables, aunque a estos se les da una importancia nula y de querer cogerlos tendremos que preocuparnos nosotros mismos de buscar bien.

Creo que podrían haber llenado el gran mundo que han creado de muchas más actividades. Me habría encantado ver carreras de motos por esos caminos tan serpenteantes y llenos de baches (y de engendros). En definitiva, me habría encantado ver más cosas que hacer en el juego y, sobretodo, más variedad que pudiera añadir diversión y atractivo a seguir jugando y a completar todo al 100%.

Conclusión

Bend Studio ha creado con Days Gone una historia sólida y madura. Nos sitúa en la piel de Deacon y en un mundo ya asentado tras la catástrofe, por lo que comenzamos en mitad de una vida ya establecida. A partir de aquí, la historia solo hace mejorar a cada momento.

Acompañándola está una gran jugabilidad en un mundo que, a mí, se me ha quedado pequeño. Y no por extensión, pues tendremos muchos lugares a los que ir, sino por poca variedad. Las misiones principales y secundarias terminan siendo repetitivas ya que no ofrecen nada nuevo una vez has jugado un puñado de ellas. Me habría gustado mucho que se aprovechase más las ventajas que ofrece un mundo abierto con entornos tan variados como este.

La siempre fiel moto de Deacon será nuestro transporte, un elemento importante que incluso podremos personalizar. Y otro elemento igual de importante serán el resto de personajes que conocemos por el camino, quienes nos ayudan a desarrollar la historia y a desarrollarnos como personaje, y nosotros también lo hacemos por ellos.

De los gráficos solo podemos decir cosas buenas, o al menos de sus intenciones. Days Gone se ha encontrado con el problema de quedar justito para PS4 y un gran mundo lleno de elementos convierte, a veces, un paseo en una odisea de entornos mal cargados, texturas desaparecidas y animaciones locas. ¿Es algo que tiene solución? Por supuesto, y apuesto una mano a que no está lejano. Pero al equipo le queda todavía trabajo por delante.

Mejor parado sale su apartado sonoro, que nos mete más de lleno en el mundo del juego gracias a una cautivadora banda sonora y que convierte a los personajes en más familiares gracias al gran trabajo de doblaje al castellano.

Si eres una persona a la que le gusta una buena aventura single-player encabezada por una buena historia, que incluya encuentros épicos con criaturas no-muertas y no te importa estar metido muchas horas en un mismo mundo, te recomiendo encarecidamente Days Gone.

Ya busques un desafío o un buen mundo abierto donde perderte durante horas, este es tu lugar. Tras acabar, solo nos queda esperar a que la experiencia siga creciendo con la llegada de los DLCs planeados y poder disfrutar aún más.

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