Una vez más vuelve Darksiders, la saga postapocalíptica de THQ Nordic regresa con una precuela que nos permitirá conocer al cuarto y último jinete del apocalípsis, Lucha. Pero no estará solo, Guerra, protagonista de la primera entrega lo acompañará en su periplo.

Eso sí, grandes cambios han sido introducidos en la jugabilidad de esta secuela, que se vuelve algo más simple que la fórmula original cambiando completamente de género.

Todo esto y mucho más en nuestro análisis que llega a tiempo para su lanzamiento el próximo 5 de diciembre en PC, ¿estáis preparados para derrotar al mismísimo Lucifer?

Jinetes unidos, jamás serán vencidos

Desde los albores de la creación, el Consejo ha velado por el Equilibrio. Para cumplir con esa tarea cuentan con Los Jinetes, nephilim (seres engendrados de la unión antinatural de ángeles y demonios) a quienes, para ello, se les ha otorgado un inmenso poder.

Tras una sangrienta batalla en Edén donde Los Cuatro, obedeciendo la voluntad del Consejo, aniquilaron a los nephilim. Todavía recuperándose de esos acontecimientos, a Guerra y Lucha se les ha asignado una nueva misión: Lucifer, el enigmático y engañoso rey demonio, ha estado planeando alterar el Equilibrio al otorgar, por todo el infierno, poder para dominar demonios.

Guerra y Lucha deben perseguir a estos maestros, recopilar información y finalmente abrirse camino a través de una enredada conspiración demoníaca que amenaza con alterar para siempre el Equilibrio, destruyendo así toda la creación.

Como podéis leer, el argumento del juego es una completa precuela antes del apocalípsis que tuvo lugar en la primera entrega. Pero no os dejéis engañar por el diablo, pues bien guarda ciertos tintes que podrían servir para los acontecimientos que tendrán lugar en la cuarta entrega de la saga.

Por lo demás poco podemos decir, pese que aunque ambos protagonistas cuentan con una personalidad muy marcada -Lucha es todo un bromista, mientras que Guerra se las gasta de tipo duro- la historia es un poco plana, y lejos queda lo vivido en la tercera y segunda entrega en cuanto a profundidad.

Tampoco cuenta con grandes giros argumentales, y es que pese a contar con la presencia de muchos personajes de la saga, la trama no es el principal atractivo de esta entrega.

Menos aventuras, más acción

Lo primero que destaca en este título es el cambio que ha sufrido la cámara, que ha pasado de tercera persona a cámara torre dejando varias incoherencias por el camino. Para empezar, en ocasiones ofrece ángulos muertos, donde es difícil seguir la acción de la batalla e incluso seguir la pista a nuestro personaje, que queda oculto por otros elementos del mismo.

Además la cámara es fija, y en ningún momento puede ser rotada, lo que da pie a su segundo gran fallo, en ocasiones y de forma obligatoria, la cámara queda muy lejana provocando que no podamos disfrutar mucho de la acción o disfrutar de los detalles del mapeado.

No solo la cámara ha sufrido un gran lavado de cara respecto a anteriores títulos, la jugabilidad tradicional con grandes dosis de exploración, saltos y paradigmas han dado paso a una aventura más lineal y enfocada a la acción.

No, el set de movimientos en combate no es superior al de las anteriores entregas, al contrario, también se ha vuelto más limitado. Y es que los combates son genéricos, donde cada enemigo puede ser derrotado casi de la misma forma -teniendo que alternar entre nuestros héroes, eso sí- y necesitando estrategias muy básicas hasta en los combates contra jefes.

La historia se contará como si fuera un comic.

Las plataformas siguen presentes en la aventura

Eso sí, aunque parezca que el juego ha abandonado por completo los saltos y las plataformas, tirando más por la vertiente Diablo, nada más lejos de la verdad, seguirán estando presentes, para bien o para mal.

No solo estarán muy presentes y serán una parte importante de la aventura, en ocasiones tendremos que abrirnos camino resolviendo rompecabezas donde una buena sincronización con los saltos es vital.

Pero nuevamente cuenta con fallos, y es que la cámara y los malos ajustes en la jugabilidad provoca que en ocasiones nuestra precisión al saltar se vea mermada, provocando que fallemos un gran número de saltos y haciéndonos caer al vacío.

También podremos cabalgar a lomos de nuestro fiel corcel.

Guerra y Lucha, para gustos colores

Hablemos ahora de nuestros héroes, y es que tanto Guerra como Lucha contarán con dos estilos de lucha muy distintos.

Aunque ambos personajes contarán con sets de movimientos a distancia y cuerpo a cuerpo, aunque con grandes diferencias.

Para empezar Lucha contará con un set de movimientos más rápidos pero menos letales que Guerra, aunque su set de movimientos a distancia también es considerablemente más contundente, haciendo uso de sus pistolas que son más efectivas a distancia que cualquier arma de Guerra.

Hablando de las pistolas de Lucha, podremos cambiar el tipo de munición que disparan, buscando la que sea más letal para según que situación, algo que añade un toque estratégico pese a ser un simple añadido más.

En definitiva, dependiendo de la situación convendrá más usar a un personaje a otro, aunque en términos generales, siempre podemos usar al que prefiramos, nosotros nos hemos sentido muy agusto con la agilidad que presenta Lucha, y los combates a distancia que ofrecen pueden ser muy útiles en dificultades más altas.

Mejorando a nuestros personajes a base de matar

Uno de los aspectos que más nos ha gustado del juego, es el particular sistema que usaremos para mejorar a nuestros dos personajes.

Para ello contaremos con un tablero de medallas, muy parecido a lo visto en Final Fantasy X, donde necesitaremos colocar las fichas adecuadas al elemento que el hueco tenga, pero aunque será posible colocar casi cualquier ficha en cualquier espacio, hacerlo correctamente nos reportará grandes beneficios -estados y aumento en los parámetros de los personajes-.

¿Y cómo conseguimos estas medallas?, tendremos que abatir enemigos, que de forma aleatoria podrán otorgarnos su medalla. Cada medalla cuenta con un tipo de elemento distinto, por lo cual para completar nuestro tablero tendremos que abatir a tantos rivales como podamos.

La cosa no para ahí, pues las medallas se podrán mejorar, aportando un beneficio mayor a los parámetros de nuestros personajes, aunque ya avisamos que es una tarea muy laboriosa, pues mejorar un solo nivel de cada medalla puede necesitar desde 30 medallas de ese enemigo, lo cual requerirá muchas horas de farmeo.

Esta labor se vuelve aún más tediosa con las medallas de los jefes finales, que aunque requerirán una cantidad más pequeña de cada enemigo, será necesario repetir cada fase una gran número de veces.

Tan importante es mejorar las medallas e ir desbloqueando eslabones de esta, que antes de elegir que fase jugar podremos ver el nivel aconsejado de nuestros héroes para afrontarla, así que recordad no solo disfrutar de la trama.

Una base para planificarnos bien antes de lanzarnos a la acción

Al finalizar cada nivel volveremos a nuestra base, donde podremos planificarnos bien antes de empezar el próximo nivel.

Aquí podremos comprar nuevas habilidad, objetos y mejoras que potenciarán aún más a ambos héroes, pero no será lo único que podremos hacer, pues la sala aguarda algún que otro secreto que desbloquearemos a medida que avancemos.

Como ya hemos comentado en esta entrega, al margen de un mapamundi que nos permita teletransportarnos, contaremos con un selector de fases, que nos indicará que medallas podemos obtener en ella y cuantas cosas nos falta por conseguir en dicha fase.

Pese a que la exploración no es el punto fuerte de esta aventura, si que tendremos que resolver ciertos enigmas y mirar cada recoveco si queremos conseguir el 100% de cada nivel, donde podremos conseguir mejoras de salud e ira además de habilidades y tesoros ocultos.

El multijugador es su principal novedad

Aunque nos alegra poder controlar a dos jinetes del apocalipsis, hay que aclarar que esta posibilidad está metida con calzador para justificar el hecho de que es un juego multijguador, y puede ser jugado de principio a fin con un amigo.

Ya sea en una partida pública o en privada podremos jugar si queremos acompañados o no, lo cual hace que nos demos cuenta de lo preparado que está este título para el multijguador, ya que muchos puzles parecen originalmente diseñados para esto.

Aunque es en el combate donde más se disfruta del jugar acompañado, pues es muy adictivo picarnos con nuestros amigos a derrotar enemigos, aunque siempre puede existir confrontación a la hora de elegir personaje.

De hecho, algunas fases donde los saltos y la coordinación son cruciales, puede ser más complicado jugar acompañado, por lo que en algunos aspectos debemos mantener la calma, o mejor dicho, no dejarnos llevar por los demonios.

Por otra parte, y aunque es muy divertido, esperábamos algún modo de juego más enfocado al competitivo, aunque en términos generales, estamos muy contentos con este añadido, y nos gustaría saber de qué manera pueden ser implementados en la saga principal.

Gráficamente tampoco destaca

Algo que esperábamos ver en un título que intenta explotar la cámara torre, son escenarios decorados y muy detallados como ya vimos en Diablo III o Lara Croft, pero tenemos que admitir que tampoco han sido el punto fuerte de esta aventura.

No solamente el motor gráfico no explota en absoluto las capacidades de la tecnología actual, sino que además no resulta tan detallado como esperábamos.

Eso sí, algunos escenarios han dejado una vista muy bonita que no hemos podido evitar fotagrafía, al igual que los enemigos, que aunque no resultan muy variados y rápidamente se hacen repetitivos, si están muy detallados, incluso en su set de movimientos y algunos de sus efectos.

Finalmente, la mejor vista del juego la dejan los jefes, que aunque no precisan de una estrategia muy elaborada para poder derrotarlos, si son muy impresionantes visualmente, en especial cuando el resto del juego palidece.

La banda sonora en cambio es muy espectacular y está a la altura del resto de la saga, dejando temas muy épicos que alegran sutilmente a los fans.

El doblaje también cumple con creces, recuperando las voces del original para algunos de sus personajes y contando con una traducción al castellano a la altura del resto de la saga.

Conclusiones

Quizás desde un primer momento no esperábamos demasiado de Darksiders Genésis, pues siempre lo hemos visto como una producción de bajo coste que serviría para amenizar el tiempo hasta una próxima gran entrega.

Finalmente las sospechas se han cumplido y estamos ante un título que podría llegar más pulido y completo pese a ser una propuesta jugable muy divertida -en especial en su vertiente multijugador-.

Aunque su apartado visual no es todo lo bueno que esperábamos y cuenta con grandes fallos al igual que su sistema de combate, estamos satisfechos con el juego como fans, y esperamos que os agrade durante las 12 horas como máximo que duran sus 11 fases.

También hay que tener en cuenta que llega a un precio muy competente, 29.99€ en PC, y contamos con que gran parte de sus errores sean solucionados con su llegada a consolas de sobremesa y Switch.

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