Este análisis ha sido realizado con una copia facilitada por Bandai Namco. Juego disponible en PC, PLAYSTATION 5 (versión analizada) y XBOX SERIES S/X.
Introducción
Estimados amigos, cuando salió Code Vein allá por 2019 debo confesar que me asombró por su estética. Habíamos visto ya varios clones de Demon's Souls, pero ninguno con personajes de estilo anime tan bien hechos.
No en vano el susodicho coincidió con una serie de lanzamientos que elevaban unos cuantos puntos la calidad de este tipo de representaciones de dibujos animados japoneses llevados a videojuegos.
Al final Code Vein me pareció discreto, como ya dije en mi análisis, y claramente era una primera incursión en el género que trataba de encontrar su propia identidad.
Bastante tiempo después, siete años que se dice pronto, Bandai Namco nos traer Code Vein II, una secuela que se ha hecho de rogar, pero llega dispuesta a mejorar la fórmula y reclamar su puesto entre los souls.
¿Lo ha conseguido? Vamos a verlo.
Un souls canónico
A estas alturas analizar en qué consiste un juego de este tipo es casi redundante. La base ya está muy definida y va de avanzar por páramos más bien desolados, que pretenden o deberían pretender ser majestuosos, haciéndonos sentir como un ratoncillo en un gran laberinto mientras descubre recovecos y objetos.
La muerte es una mecánica completamente integrada, ya que forma parte inevitable de la experiencia y supone la pérdida de las codiciadas "almas" (aquí neblina), que no obstante podremos recuperar si no la espichamos otra vez mientras vamos en su afanosa búsqueda.
Elementos de rol, niveles de personaje, armas con stats, bla, bla, bla. En Code Vein II vais a encontrar todo esto que sinceramente me ahorro, pero también elementos característicos que le dan personalidad.
Con su propio aderezo
Aparte de los códigos de sangre, que redefinen completamente nuestras características según cuál escojamos libremente en cada momento, resulta curioso que éstas no sean personalizables por subir de nivel, sino que al hacerlo todas mejoran en bloque.
Llama la atención el sistema de carga del equipo, con unos valores que se comparan con todos los atributos, no sólo con la típica resistencia. De este modo, si el conjunto de los stats permanecen por debajo de la mitad de los nuestros, nos moveremos cual cabra montesa; si alguno sobrepasa esta media, perderemos agilidad; y si al menos un par son superados, no sólo tendremos hándicaps específicos sino la típica penalización a la movilidad.
También cabe mencionar el ataque drenante, que se ejecuta con las llamadas jaulas: unas aparatosas armas que succionan la esencia de nuestros combatientes, restaurando a su vez nuestro icor (puntos de magia).
Y por decir algo más, cada una de las muchas armas dentro de las siete categorías disponibles viene con unos movimientos especiales, pero podemos clonarlos o encontrar más en nuestras incursiones, para así personalizar nuestro arsenal y aportar variedad al combate.
Otra característica propia de Code Vein II no es que vayas acompañado en todo momento, algo que ya hemos visto en más juegos del género, sino que puedas escoger entre luchar junto a tu colega o "absorberlo" para obtener una serie de bonificaciones en combate. Decir que la plantilla se va incrementando generosamente.
En suma ya sabéis que me resulta tedioso hablar de tecnicismos en mis análisis, pero sería injusto omitir que Code Vein II tiene una buena cantidad de mecánicas jugables propias y bastante entretenidas.
Un mundo ideal
La diferencia más patente con la primera parte es que Code Vein II intenta seguir la estela de Elden Ring en cuanto plantea un mundo abierto, ¡y oye para eso hay que atreverse!
Sin embargo aquí tenemos que darle algunas collejas, ya que, igual que el anterior Code Vein no lograba esa inspiración propia de Miyazaki en la concepción de sus niveles, algo similar ocurre con los grandes páramos que en esta ocasión podemos recorrer.
Aunque evidentemente tendremos lugares por descubrir, sobre todo en forma de mazmorras opcionales, el diseño de este mundo no está particularmente inspirado. Eso sí tiene su encanto, mostrando una civilización entre el apocalipsis y el abandono.
A medida que le cogemos el punto, indudablemente está ahí el interés por explorar y, sobre todo, esa sensación propia de Elden Ring aplicada a este tipo de juegos, donde nosotros marcamos los tiempos, decidimos dónde ir y en qué orden completar las misiones.
¿Y si además tenemos una moto? ¡Concedido! Podemos teletransportarnos entre las "hogueras" ya descubiertas e incursionar en zonas nuevas a pie o a bordo de nuestro flamante vehículo.
Como novedad, sencilla pero interesante, decir que aquí el mapa no se va generando a medida que recorremos el terreno. Tendremos que encontrar una especie de altares macabros que revelan toda una sección.
Para terminar con el tema del mundo abierto, Code Vein II incorpora ciclos de día/noche y efectos climáticos que, pese a no implicar diferencias jugables, siempre contribuyen a esa sensación de estar en un entorno más vivo.
Culebrón japonés
Code Vein II, así a bote pronto, va de una especie de vampiros inmorales, los llamados resucitados, que conviven con la humanidad.
En esta ocasión el mundo está amenazado por un gran mal que se mantiene sellado a duras penas, así que nuestro héroe o heroína, previa configuración en un completísimo editor de personajes, emprenderá toda una aventura nada menos que para salvar el mundo.
Code Vein II nos pone en el típico punto de partida donde no sabemos ni quién carajos somos, como Dios manda, así que antes casi de escoger nombre ya nos está azuzando para emprender tan noble misión.
El elemento más novedoso, sin duda, es la inclusión de los viajes temporales, algo que sabremos apenas empezado nuestro periplo y que siempre aporta una perspectiva interesante.
Vaya por delante que Code Vein II no prosigue la historia del anterior, sino que sería más bien una especie de reboot.
Un aspecto fuerte del juego, si se quiere, es que tiene una importante carga narrativa, aunque debo decir que ésta choca con un protagonista mudo típico de producciones japonesas, sólo que en este caso directamente no es creíble por la intensidad de las emociones puestas sobre la mesa.
Sea como sea hay una historia bien hilvanada que puede desembocar en varios finales, sobre la que tenemos una influencia especialmente notable por el tema de los saltos temporales. Poder elegir, tú como protagonista, si viajas en el tiempo y cuándo hacerlo me ha parecido un punto la verdad. Además resulta llamativo lo muchísimo que se alarga el juego si intentas arreglar las cosas, en este sentido me he acordado de Dragon Quest XI.
También hay misiones secundarias, no particularmente variadas (matar bichos, encontrar objetos o ir a sitios) pero sí enriquecedoras de la trama y de nuestras relaciones personales. Vamos que aportan chicha, no como esas tareas ridículas de recadero de Final Fantasy XVI.
Como no podía ser de otra forma vuelven las secuencias de recuerdos propias de Code Vein, cuando nos adentramos en la psique de otros personajes desvelando sus miedos, sus traumas y tal, que como buenos samaritanos trataremos de sanar... o no.
Apartado técnico
Visualmente Code Vein II es una experiencia de amor-odio. Los personajes son una maravilla, además no son los típicos de anime estereotipados, sino que tienen un estilo propio aunque marcadamente nipón. En todo caso da gusto verlos.
El editor, que ya he mencionado, cobra un sentido particularmente relevante desde el momento en que veremos muchas secuencias de video con el motor del juego, mostrando con todo detalle al protagonista.
Los enemigos suben varios enteros comparados con los del primer Code Vein, no sólo por su apariencia sino por una IA algo más decente, aunque persiste la gran cagada del arco: si disparas a un menda que está incluso en una charla simulada con sus camaradas, estos se quedarán hablando al aire mientras el susodicho viene a la carga. Es demasiado tentador como para no hacerlo.
A vueltas con los enemigos, ya que estamos, decir que hay una variedad bastante digna no sólo en cuanto a su apariencia sino también por el desafío que entrañan.
En general Code Vein II es bastante llevadero, pero algunos bosses, además de impresionantes, suponen un pico de dificultad elevado. Eso sí frustran lo justo para picarse en el buen sentido; y si uno es muy chungo, siempre puedes recorrer el mundo y completar otras misiones.
En cuanto a los escenarios, el nivel es muy irregular. Da un poco la impresión de que se ha intentado abarcar demasiado, con elementos muy bien acabados y otros un tanto toscos. Particularmente todo lo que son edificaciones canta por goleada, mientras que la naturaleza está mejor representada.
Lamentablemente -y esto es un lastre importante que le va a costar puntos al juego- estos gráficos bastante discretos rinden francamente mal, al menos en una PlayStation 5. Hay un modo acción y un modo gráficos que, sin embargo, apenas se diferencian entre sí. Code Vein II se pone un target de 60fps y, hala, que los alcance cuando pueda y si no a petardear. Francamente para algo así es preferible mantenerse en los 30fps estables, que además permiten hacer uso de los interpoladores de las TV modernas.
Con respecto al sonido, la música entra en escena para los combates, con algunos temas particularmente inspirados y en general muy buena factura. Sería injusto ignorar el gran trabajo de Bandai Namco en este sentido.
Conclusión
Lo mejor y más importante es que Code Vein II cumple su cometido. Compararlo con Elden Ring es casi cruel, pero como soulslike de mundo abierto logra enganchar.
Hay algo en esta ambientación melancólica que tiene su encanto, aderezado con los siempre interesantes viajes en el tiempo. Cuando te haces con los elementos propios del juego cuesta dejar el mando y eso es un señal inmejorable, la mejor de hecho. Siempre hay algo que hacer, alguien con quien hablar, una misión pendiente o un lugar por descubrir.
El asunto del rendimiento es una faena y no se puede obviar, porque tampoco hablamos aquí de unos gráficos como para echar cohetes, sino más bien de una optimización bastante cutre. Una pena porque esto alejará a muchos jugadores de un buen juego.
Concluyendo, Code Vein II no es la panacea y no está exento de fallos, pero podría decirse que consigue salir airoso a pesar de ellos, por tanto lo bueno que hace necesariamente debe hacerlo bien.






















