Que son tiempos de crisis para el mundillo es evidente. Desgranar las causas ya es otro cantar, pero entre los factores responsables yo siempre he pensado que los parches tienen un puesto de honor.

No estoy descubriendo la pólvora si os digo que muchos jugadores prefieren esperar tras un lanzamiento, dejar que críe como suele decirse, y comprar el juego rebajado y parcheado, con lo que a fin de cuentas obtienen una versión mejor y más barata.

Esta dinámica es el resultado de unos cuantos videojuegos que han salido precipitadamente, completamente verdes, como si sus responsables quisieran cumplir con una agenda y arañar unas cuantas ventas, total con los parches ya se irá arreglando el tema. Me estoy acordando ahora del pufo de Star Wars Battlefront.

Scarif Battlefront

Esto es tremendamente injusto para los desarrolladores que hacen bien su trabajo y cuyas actualizaciones son para mejorar, no para arreglar. Por fortuna parece que el boca a boca digital cumple su función y los jugadores siguen premiando aquellos títulos que salen bien.

Por eso debemos celebrar con especial regocijo el éxito apabullante de Warhammer 40,000: Space Marine II, ya que es un digno representante de esos juegos bien hechos desde el principio y cuyos parches sirven para encumbrarlos aún más.

De hecho no hablamos ya simplemente de actualizaciones, sino de DLC en toda regla ofrecidos de forma gratuita a la comunidad, puesto que Saber ha reservado el tema de los pagos para elementos puramente estéticos.

Así, Space Marine II ha ido creciendo, no de juego verde a decente, sino de juegazo a obra maestra, sin titubeos.

Tras un año largo y un calendario perfectamente detallado de novedades y mejoras, uno llega a confundirse sobre lo que ya había y lo que ha ido llegando, pero intentaré hacer un resumen.

El modo PvP, al que reconozco que jugué principalmente para conseguir el trofeo de platino, ha recibido algunas arenas y modos nuevos, incluyendo por fin la posibilidad de controlar al famoso Dreadnought (en este caso un Bruto Infernal del Caos). Pero es en el PvE donde hemos visto más cambios, a saber:

  1. Cuatro misiones de Operaciones adicionales, pasando de seis a diez.
  2. Asedio, parecido a lo que en el primer Space Marine era el modo Exterminatus, de momento limitado a tres zonas.
  3. Estratagemas, que vienen a ser las Operaciones bajo una serie de condiciones especiales, imprescindibles para obtener el mejor arsenal con los llamados galardones.
  4. Niveles de prestigio, que desbloquean habilidades exclusivas a cambio de volver a empezar en nivel cero hasta cuatro veces.

Aparte, ambas modalidades se han beneficiado de nuevas armas, el aumento de rango de las mismas hasta la categoría heroica, enemigos como los Discos de Tzeentch, los Bióvoros y los Engendros del Caos, y hasta bosses como el Trigón y la Bestia Mutalítica del Vórtice (sic).

Suma los Calvarios, que son una serie de objetivos a cumplir entre los distintos modos, lo que desbloquea miniaturas de personajes y naves, aparte de acceso a equipo específico.

Y hablando de equipo, no se han dejado de introducir Capítulos del Adeptus Astartes con sus variantes, incluyendo elementos estéticos, aunque las armaduras de Campeón están reservadas a quien pase por caja. ¡Hombre qué menos!

Si además cuentas con parches para equilibrar la experiencia, añadir varios niveles de dificultad, ajustar las recompensas, etc., lo que tienes es una criaturita viva dentro de tu consola, que crece y se desarrolla mientras nos regala horas y horas de juego al servicio del Emperador, que el Trono lo guarde en Su Gloria.

¿Y el futuro? El éxito ha sido tal que ya se ha anunciado una tercera parte, pero lo más increíble es que, mientras babeamos con la idea, Saber sigue llenando Warhammer 40,000: Space Marine II de mejoras y DLC gratuitos. Por ejemplo está previsto que llegue el Tecnomarine como clase de personaje: los enigmáticos Adeptus Astartes cuya fidelidad está repartida entre el Capítulo y el culto al Dios Máquina.

En definitiva es un gusto y un placer ver como, todavía hoy, los parches y DLC no sirven para mejorar y completar, sino para enriquecer aún más un juego ya de por sí cojonudo.

Estamos en las primeras andaduras del segundo año y sin duda llegará mucho más contenido, cuyo calendario ya está programado. Por tanto, si eres uno de esos herejes del Caos que aún no tiene Space Marine II, ¡reza cuatro rosarios a Santa Sabbat y corre a comprarlo!