Este análisis ha sido realizado con una copia facilitada por DON’T NOD. Juego disponible en PC, PLAYSTATION 5 (versión analizada) y XBOX SERIES S/X.

Introducción

Hace un tiempo, analizando Life is Strange: True Colors, fui muy categórico al decir que Deck Nine había tenido el camino marcado con Life is Strange: Before the Storm, pero que cuando les había tocado hacer una entrega de la saga desde cero no habían estado ni remotamente a la altura.

Esta sensación se confirmó al salir Life is Strange: Double Exposure, del que también se han encargado sin demasiado éxito según las críticas, básicamente tirando por tierra todo el camino recorrido por el juego original para construir su propia historia. Mala decisión.

Dicho así uno pensaría que soy muy duro con esta modesta compañía estadounidense, pero eso equivale a decir que soy muy complaciente con los magos de Don't Nod.

Efectivamente la desarrolladora francesa tiene algo especial, que se vio en los dos Life is Strange numerados y que vuelve con fuerza en el título que nos ocupa: Lost Records: Bloom & Rage.

Sin más dilaciones vamos con el análisis de esta primera parte o Tape 1, que se completará en un par de meses con su conclusión en modalidad de descarga gratuita.

Lost Records: Bloom & Rage 1

La fórmula Don't Nod

Sobre el papel Lost Records: Bloom & Rage vendría a ser un juego narrativo de los muchos que hay, por lo que, habida cuenta de una jugabilidad sencilla, el análisis consistiría en enrollarse algo más de la cuenta sobre su historia y a tirar millas.

En este caso, sin embargo, el argumento no se puede desvincular de esa ambientación tan característica de Don't Nod, al que está unido inexorablemente como un todo.

¿En qué consiste exactamente esto que podríamos definir como un toque especial y genuino del estudio?

Lost Records: Bloom & Rage 2

Creo que es una combinación de varias cosas: la música intimista, que recuerda un poco a series como Anatomía de Grey, la atención casi enfermiza por los detalles, que aquí supera cualquier cosa vista, la capacidad para hacernos empatizar con los personajes, sólidos y bien construidos, la combinación entre momentos de paz casi contemplativos y situaciones de tensión dramática, que te mantienen siempre en vilo...

En definitiva hay una curiosa mezcolanza de elementos que hemos visto por sí solos en otros juegos, pero tal vez nunca combinados de una forma tan acertada como en los trabajos de Don't Nod.

Aquellos maravillosos 90

Lo recién dicho se refuerza en este caso tirando de nostalgia, ya que Lost Records: Bloom & Rage está lleno de referencias noventeras.

El juego nos pone en la piel de Swann Holloway, una mujer de camino a una reunión con sus antiguas amigas Kat, Autumn y Nora en Velvet Cove, un pueblo ficticio de Michigan.

Lost Records: Bloom & Rage 3

Algo pasó en 1995, recordándonos a películas como Sé lo que hicisteis el último verano, aunque aquí el argumento va por otros derroteros y, ya lo advierto, nos dejará con la miel en los labios a la espera de la conclusión.

Esta parte de la madurez se juega en primera persona y se desarrolla en la actualidad, pero constantemente viviremos flashbacks donde controlamos a una pecosa y regordeta Swann adolescente en busca de su propia identidad y, como sucede a estas edades, en busca de socializar y encajar en un grupo.

En los momentos que reviven el pasado y que narran lo sucedido aquel misterioso verano es donde Lost Records: Bloom & Rage despliega todos los guiños a jugadores de treinta y muchos en adelante, amén de frikis amantes de aquellos maravillosos años.

Sin embargo hay un elemento nostálgico fundamental en torno al que se construye una mecánica de juego paralela: una videocámara que Swann se lleva a todas partes.

Videoaficionada

Lost Records: Bloom & Rage nos advierte de que podemos rejugar los capítulos para grabar aquí y allá en busca de animales, elementos urbanos y naturales, personas, curiosidades...

Es una forma de decirnos que nos centremos en la historia, o al menos así lo interpreto yo. Y es que si hacemos uso de la videocámara vamos a descubrir multitud de cosas que grabar en cada recoveco para conseguir el típico 100%, lo que a mi modo de ver puede desvirtuar un poco el ritmo natural del juego.

Eso sí, es alucinante la fidelidad con la que han recreado estas grabaciones, que luego puedes ver y recuerdan muchísimo a los vídeos en VHS.

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En general y como ya he mencionado antes, Lost Records: Bloom & Rage cuida los detalles con un especial mimo. Esto no sólo se aprecia en la excelente representación de los vídeos, sino también en los carteles, incluyendo hasta las etiquetas de los productos, y en multitud de objetos que puedes ver en 3D representados con una asombrosa fidelidad.

Los flashbacks, un arma de doble filo

Dejando aparcada la videocámara y volviendo al argumento principal, como ya he mencionado Lost Records: Bloom & Rage alterna escenas de la actualidad con flashbacks que van desvelando la historia.

La idea es buena y tiene potencial, por ejemplo cuánto han cambiado tus amigas cuando por fin las ves después de tanto tiempo, cómo ha evolucionado tu propia personalidad con los años, qué habéis desempeñado en la vida... Todo esto resulta curioso y sirve de antecedente a lo que sin duda vendrá en la segunda parte.

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Sin embargo el tema de los flashback desdibuja un elemento esencial de este tipo de juegos como son las decisiones, que por supuesto aquí están presentes y que determinan, en teoría, el desarrollo de los acontecimientos.

Digo en teoría porque muchas veces, rejugando este tipo de aventuras narrativas, te das cuenta de que las supuestas decisiones apenas cambian nada. Pero, ay amigo, el caso es creérselo, tener esa sensación de que eliges tu destino aunque sea en apariencia.

En el caso de Lost Records: Bloom & Rage, puesto que alude constantemente al pasado y a algo ya ocurrido, diera la impresión de que las elecciones van más encaminadas a moldear la forma que el fondo. Por ejemplo las amigas adultas reunidas comentan con voz en off las opciones que escoges como Swann adolescente a medida que recuerdan aquel verano de 1995.

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Sea como sea es aventurado hablar de la historia mientras no la contemplemos en todo su esplendor y, como ya he comentado, sólo puedo deciros que deja con unas ganas tremendas de ver cómo sigue, lo que equivale a decir que de momento pinta fenomenal.

Apartado técnico

Lost Records: Bloom & Rage supone un salto cualitativo considerable con respecto a lo visto en los primeros Life is Strange, incluyendo True Colors e incluso Double Exposure.

La atención por los detalles sería imposible sin un aspecto visual a la altura que mostrara los elementos en pantalla con una gran fidelidad, lo que incluye desde los escenarios hasta los pequeños objetos, pasando por los propios personajes.

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Particularmente las grabaciones con la cámara al hacer zoom nos van a permitir apreciar en todo su esplendor el trabajo de Don't Nod con los gráficos, destacando las texturas de la piel, los rasgos faciales e incluso las manos de los personajes. Impresionante.

Eso sí, seguimos anclados en los 30fps, quizás con la famosa excusa de la experiencia cinematográfica que no cuela, aunque al menos se hace más tolerable en este tipo de experiencias pausadas. El uso del HDR por cierto es altamente configurable y definitivamente le da un punch de luz y color al juego.

Con respecto al sonido, como era de esperar, tenemos que rendirnos ante un doblaje sublime, con subtítulos en español, una música sencillamente perfecta y unos efectos a la altura, todo lo cual contribuye a lograr esa intensidad que requiere la historia. Cierto es que en Lost Records: Bloom & Rage los personajes hablan mucho, incluso con conversaciones cruzadas, pero supongo que un doblaje al castellano era mucho pedir.

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Conclusión

Debo confesar que tuve miedo tras el lanzamiento de Banishers: Ghosts of New Eden, ya que adoro el trabajo de Don't Nod y se aventuraron a hacer todo un pedazo de triple A con un presupuesto por las nubes que, como yo temía, no cosechó las ventas esperadas.

En unos tiempo de restructuraciones, por no hablar directamente de despidos y cierres, semejante empresa ponía sobre las cuerdas a un estudio modesto como éste.

Por tanto me alegro de que los franceses (en este caso realmente la filial de Montreal) hayan vuelto a hacer lo que mejor saben, e incluso me atrevo a decir que como nunca antes.

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Es aventurado calificar una primera parte a falta de su conclusión, pero ya tenemos sobre la mesa el aspecto visual, el planteamiento, los personajes, las mecánicas y en definitiva los momentos sobre los que va a apoyarse el desenlace de esta interesante historia.

Lo visto por ahora promete con creces y deja la valoración abierta a una nota definitiva que pondremos en su momento y que espero sea aún mayor.