Este artículo va a ser algo polémico, pero ¿qué sería de la vida sin un poco de salsa? Como de costumbre se me ha ocurrido escribirlo mientras juego por mi cuenta y, en este caso, el responsable de mi inspiración no es otro que Horizon Forbidden West.
Llego muy tarde, lo sé, pero obviamente no vengo a ofreceros un análisis, sino a compartir una serie de reflexiones.
Como ya sabéis, en medio de una sociedad esencialmente polarizada, aún recuerdo con nostalgia los tiempos donde absolutamente a nadie se le ocurría considerar si el protagonista de un videojuego era hombre o mujer. Era una persona y podía molar más o menos, pero de lo último que dependía esa opinión era de su sexo.
Aloy llegó con el primer Horizon Zero Dawn, cuando esta exaltación generalizada era como mucho latente, sino directamente inexistente.
Lo que llamó la atención del juego eran sus dinosaurios robóticos, sin duda alguna, mezclados con algún tipo de ambientación tribal. La cosa prometía.
El lanzamiento fue un éxito y de hecho marcó el inicio de una saga, sustituyendo a Killzone como buque insignia de Guerrilla.
Debo decir que a mí nunca me gustó el cambio. Killzone llegó a PS2 como algo rompedor, Killzone 2 hizo lo propio con PS3 al margen de las polémicas sobre su tráiler, y Killzone 3 incluso venía con soporte 3D. A Shadow Fall nunca jugué, pero sí que debió de salir rana para marcar el final de la franquicia.
Sea como sea echo de menos aquellos juegos, máxime si los comparo con Horizon, hasta el punto de que estoy deseando que Guerrilla finiquite las aventuras de Aloy y se ponga con otra cosa.
Lo resumiría diciendo que el primer Horizon Zero Dawn no era un título donde había dinosaurios robóticos, sino que estaba construido en torno a estos. Me parecía obvio que toda la ambientación, los personajes y la historia se habían planteado como una mera excusa para meter los robots súper chulis... y se notaba un huevo.
En honor a la verdad, la trama llegaba a explicarlo con bastante solvencia y hacia el final se volvía interesante, pero todo el camino había sido fundamentalmente anodino e impersonal. Y eso que ahí tenías el misterio, la gran revelación.
Aunque me pasé el juego, nunca fue santo de mi devoción, pero la secuela me interesaba sobre todo por sus altos valores de producción. La diferencia es que ésta llegó en plena ebullición sobre el llamado "wokismo", término peyorativo que todos conocemos.
Claro, aquí se plantea la duda: ¿Horizon Zero Dawn fue un precursor de esta corriente, como se podría decir también de The Last of Us 2, o la gente está paranoica y tiene la palabra woke en la boca a las primeras de cambio?
Objetivamente hablando encontramos a una protagonista femenina que, a diferencia de la tónica habitual, no es nada parecido a atractiva. Se ha desatado la polémica sobre el aspecto de Aloy, que según algunos incluso han afeado para esta segunda parte.
Ahora que estoy recorriendo el mundo con la muchacha me doy cuenta de que no es una cuestión de rasgos, sino de que sencillamente tiene el rostro demasiado grande, en plan cara pan.
En la secuela Aloy es una mujer empoderada, lo que se justifica porque salvó el mundo, así como quien no quiere la cosa. Al entrar en contacto con nuevos personajes se la ve altanera y segura de sí misma, no en vano porta el título de "La Salvadora de Meridian".
De cualquier forma, en esta ambientación las mujeres están a la par con los hombres, compartiendo tanto obligaciones como responsabilidades, oficios y formas de vida.
La sociedad se organiza en tribus donde hay una completa mezcla racial, por lo que los usos y costumbres tienen que ver más con una sensación de pertenencia que con cuestiones étnicas.
Por lo general estas tribus son bastante atrasadas y suelen adorar a deidades y espíritus que Aloy enseguida reconoce como máquinas y artilugios varios, en una clara alusión a la contraposición entre religión y ciencia.
Dicho todo lo cual, ¿es razonable que la prota no sea un pibón cuando a fin de cuentas la clonaron de una científica, o no costaba quitare un poco la cacho cara que tiene? ¿Es la heroína que necesita el mundo, o va por la vida de sobrada? ¿Tiene sentido que las mujeres apechuguen codo con codo para salir al paso tras el cataclismo, o con esta ambientación post apocalíptica casa mejor un modelo de sociedad patriarcal? ¿Es razonable que las razas se mezclaran tras el "reinicio" de Zero Dawn, o sería más autóctono que cada tribu tuviera sus rasgos étnicos característicos?
...En realidad da igual.
Todo eso son cortinas de humo y discusiones muchas veces estériles, ya que el mencionado The Last of Us 2 podría ser puesto en el punto de mira por cuestiones similares y sin embargo es una absoluta maravilla, de lo mejor que yo he disfrutado en muchos años.
El arte siempre debe imponerse a las ideologías. Una obra nunca puede quedar opacada por afinidades electivas, máxime si esa obra es maestra.
Aquí el problema es prolongar una idea en realidad agotada desde el principio, porque encima Horizon Zero Dawn ya cerraba la historia.
En Forbidden West resulta que no, que Aloy no había salvado el mundo, o no completamente, por lo que emprende un viaje mastodóntico para resucitar a Gaia y poner fin a Hades definitivamente.
Lo que me da verdadera pena, casi lástima diría, es el ingente trabajo y la excelente calidad tras el juego.
Vamos a decir esto por delante: si crees que te puede gustar esta ambientación y estilo, Horizon Forbidden West tiene unos valores de producción abrumadores.
Ahora bien, yo mientras avanzo observo un mundo abierto enorme, unos gráficos brillantes, multitud de opciones de combate, artilugios, asentamientos... y sin embargo me veo jugando en modo fácil (¡sacrilegio!) y siguiendo estrictamente la historia principal, o sé que tiraré la toalla.
¡Ay, la penica que me da ver cómo el juego intenta engancharte con tramas paralelas y misiones secundarias, y yo ahí a piñón fijo!
¿Por qué? Porque no me creo nada de lo que veo, porque Aloy tiene el carisma de mi vecina Paca, porque las tribus me parecen artificiales, los robots metidos con calzador y ese mundo sólo me hace pensar en lo alucinante que habría sido recorrerlo con un argumento y unos personajes a su altura.
Respeto y entiendo perfectamente que otros hayan visto una pasada en Horizon Forbidden West, al final todo es cuestión de gustos. Supongo que si en su día te gastaste los 80 napos tenías que sacarle el jugo, y ciertamente hay litros y litros.
Uno no puede ver un juego tan inmenso, con semejante calidad técnica, y tirarlo por tierra. No es esa mi intención, sino señalar lo que me parece una gran oportunidad perdida.
Tengamos en cuenta que los demás títulos emblemáticos de PlayStation no son mundos abiertos, ni siquiera God of War, y es una pena que este Horizon como único exponente ni se acerque al carisma de otros first parties.
Yo seguiré soñando con ese juego que, con la riqueza de Horizon Forbidden West, tenga la ambientación de Elden Ring y la profundidad de The Whitcher 3. Por pedir que no quede.
















