Este análisis ha sido realizado gracias a una copia facilitada por Wired Productions, título actualmente disponible en Xbox Series X/S, Xbox One y PC.

NOTA: El texto del análisis es el mismo que el original, y al final del mismo tenéis la valoración del DLC gratuito “The Kraken” junto con la nota actualizada.

Resumen

Os traemos un nuevo videojuego que tiene un toque especial, pues es uno de los afortunados que se ha estrenado con la nueva consola de Xbox, de los pocos exclusivos que podemos disfrutar tanto en PC como en el ecosistema pensado por Phil Spencer. En el análisis de The Falconeer veremos en qué puntos ha acertado y en cuales no tanto.

Este título nos llevará a surcar los cielos montados en un ave rapaz de armas tomar, como si de un simulador de vuelo se tratase, dispondremos de armas a distancia con las que poner fin a nuestros enemigos, mientras descubrimos la trama que subyace a las contiendas de diferentes imperios, piratas y otros marginados.

Así que alcemos el vuelo que hay mucho que contar y cosas que descubrir, en este mundo abierto dominado por los mares.

Los ojos de un halconero: Historia y misiones

“Los ricos y poderosos controlan flotas de naves y arponeros para proteger sus bienes, mientras que entre los estratos más pobres se cuece una revolución. Únete a las facciones y apóyalas en misiones de vuelo que podrán cambiar tu destino y el de tus camaradas”.

Bajo esta carta de presentación podemos seleccionar entre diferentes capítulos que nos aportan varios puntos de vista sobre el enfrentamiento de diferentes facciones. Escogemos una historia de origen, de entre un número bastante limitado de opciones, tanto de personalización (casi inexistente pues solo podemos elegir varios modelos predefinidos, y que en la práctica, ni veremos nuestra cara) como de oficios.

La historia se cuenta bajo un enfoque muy narrativo, nos encontraremos a varios personajes que nos dirán en qué consisten las misiones principales, y en qué estado se encuentra la facción con la que colaboramos, en algunas misiones nos acompañarán aliados, que no vienen nada mal, sobre todo en misiones de asalto a fortalezas o cuando nos enfrentamos a una jauría de enemigos.

En cuanto a las misiones o encargos, no son muy variadas, pero nos aportan un dinero extra que no viene nada mal, para posarnos en algunos emplazamientos debemos disponer de los permisos pertinentes, si no, será imposible iniciar conversaciones con los lugareños o acceder a ciertas habilidades de mejora de salud o daño. Disponemos de misiones de mensajería, de protección o escolta, además de unas cuantas de cazarrecompensas que suelen aportar un buen puñado de monedas.

El nivel de exploración no es muy alto, es decir, podemos ir libremente por el mundo abierto que ofrece, pero no encontraremos muchos secretos, y los premios no serán tan satisfactorios acorde a nuestro esfuerzo, eso sí, los viajes son una maravilla, es bastante relajante ir volando de un lado a otro e ir jugando con las posibilidades de vuelo, aunque sean escasas, las usaremos.

A lomos de mi ave: Jugabilidad y manejo

En cuanto al manejo nos encontramos con unas mecánicas sencillas y fáciles de aprender desde un primer momento, con el joystick izquierdo apuntaremos en la dirección hacia la que debe volar nuestra ave, con el derecho moveremos la cámara, y contamos con la capacidad de frenada y caída en picado, giros laterales que vienen muy bien para esquivar proyectiles enemigos y aceleración para ir más rápidos.

Estos tres últimos movimientos gastarán energía que se recargará con el tiempo, o al descender rápidamente, pero cuidado, ascender hacia el cielo también supone un esfuerzo para nuestro pájaro y consumirá su barra de estamina.

Para acabar con nuestros enemigos dispararemos hacia su localización, atinando en el cálculo direccional, pues al igual que en otros juegos de combates aéreos, es importante disparar contando con la velocidad y dirección de nuestro contrincante, pero una retícula la mar de útil nos hará la vida más fácil e indicará donde debemos disparar para acertar de pleno.

Nuestra ave será capaz de agarrar minas para lanzarlas a estructuras, barcos o zepelines que, en caso de acertar, hacen un daño devastador, también, podemos agenciarnos tesoros bastante sustanciales, pero que debemos transportar hasta una ciudad para quedarnos con su contenido.

Existe poca variedad en el manejo y nos encontraremos con que utilizaremos las mismas mecánicas una y otra vez a lo largo de todo el título, sin apenas novedades o variaciones, más allá del tipo de proyectil, que puede tener una cadencia más alta y hacer menos daño, y otros que serán más potentes y causarán mayor dolor en nuestros oponentes.

Podemos recargar munición en tormentas eléctricas señalizadas (pero no te quedes mucho rato, que también te pueden dañar) y una vez recarguemos las pilas será mejor lanzarse al agua para enfriar nuestras cápsulas, también es posible adquirir munición en las ciudades y emplazamientos que cuenten con mercaderes.

Vista de pájaro: Gráficos y apartado sonoro

En el apartado gráfico pocas objeciones hay, pero en ocasiones se siente poco detallado y sin destacar sobremanera, aunque en su sencillez reside su belleza, la sutileza de las formas y contornos, así como la ausencia de rugosidades o texturas muy marcadas, le da un toque elegante y consigue su objetivo, que observemos su mundo.

Nos toparemos con atardeceres hacia los que queremos volar y queremos pararnos de vez en cuando a apreciar la iluminación del entorno, se ha realizado un buen trabajo de optimización, y se puede disfrutar con una tasa de FPS estable y sin recesiones.

En cuanto a la inteligencia artificial nos toparemos con oponentes muy dignos, y si te despistas durarás un suspiro, sobre todo al principio que nuestros jinetes y aves cuentan con estadísticas bastante bajas, que iremos aumentando al subir de nivel o usando mutágenos que mejoran nuestros stats.

En el apartado sonoro destaca por sus sonidos naturales, tanto en los pájaros de guerra, como en el sonido de las olas o de la naturaleza que nos rodea, las tormentas eléctricas son bien reconocibles no solo al verlas, si no cuando oimos un estruendo o chisporroteo cerca de nuestra nuca. La banda sonora es excepcional y aporta gran ambientación a nuestros vuelos y aventuras.

Se me caen las plumas: Conclusiones finales

Aunque este título nos haya cautivado en algunos sentidos, al ofrecer una experiencia diferente con respecto a otros juegos con mecánicas de vuelo como Star Wars: Squadrons o los combates espaciales en No Man’s Sky, nos seguimos quedando con el pensamiento de “vaya, todo lo que podría haber sido”. En ocasiones su simpleza maravilla y en otras se queda corto, peca de varias mecánicas repetitivas y misiones sin un buen contenido narrativo que llene la esencia de todo lo que podría haber llegado a alcanzar The Falconeer.

Si es cierto que se trata de un videojuego creado por una sola persona donde se nota el mimo con el que Tomas Salas ha cuidado varios detalles y quiere ofrecer al jugador sensaciones armoniosas en el manejo de las aves de guerra, que mezcla la quietud con combates frenéticos que nos obligan a disparar y movernos con cabeza.

Entendemos que se quiera aportar dificultad a los nuevos títulos, para desafiar la accesibilidad en su jugabilidad y retar al jugador a superarse a si mismo, pero cuando morimos en una misión, debemos repetirla desde cero, si al menos no se tratasen de misiones que se tornan bastante repetitivas sería algo satisfactorio en el desafío que ofrece, pero repetir una misión que ya se parece a otra, puede llegar a interferir en la experiencia de juego.

Ha sido complicado poner la nota final pues no se trata de un mal juego, ni mucho menos, además de plantarse de cara al público como videojuego de salida de Xbox Series X/S junto con otros tantos third party que atraen a más público, The Falconeer trata de conquistar a aquel jugador o jugadora que busca otra propuesta más personal de entre una marabunta de títulos con grandes presupuestos. No toca el corazón, pero si mejora todas las líneas que puede mejorar, volará mucho más lejos y mucho más alto en un futuro.

Valoración “The Kraken”

Esta actualización gratuita nos trae varias mejoras a nivel jugable y corrige varios bugs que se encontraban en la anterior versión de The Falconeer.

A su propuesta jugable se incluyen nuevas ubicaciones, monstruos marinos, buceo en naufragios y más. Que aportan algo de frescura al título, pero sigue aquejando de varias cuestiones como su planteamiento repetitivo en los combates. Si bien es cierto que hay que aplaudir este tipo de DLC gratuitos, todo lo que sea a mejor, bienvenido es.

Los combates aéreos ahora son más satisfactorios, puesto que el giro de las aves enemigas se ha reducido entre un 10-25%, anteriormente eran unos pájaros con freno de mano, puesto que giraban bruscamente y era complicado seguirlos en algunas ocasiones. La dificultad se vuelve menos exigente, pero seguimos cargando las misiones desde el principio si morimos (por favor, algún punto de control no le hace daño a nadie.)

Eso sí, ahora harán giros de esquive como los nuestros para evadir nuestros proyectiles y los de nuestros aliados, cosa que aporta mayor dinamismo, así como sus huidas, que serán más numerosas y hace más hincapié en las persecuciones. Una vez que fijamos a un enemigo ya no desaparece en cuanto esquiva nuestro campo visual, se ha añadido la función de fijación fuera de cámara, para retomar la persecución enseguida. 

Apenas se aprecian mejoras a nivel gráfico y sonoro, exceptuando que se han implementado sonidos de impacto, necesarios en este tipo de juegos.

Con los nuevos contenidos se han añadido unas pocas horas más de duración y el punto de vista submarino, que incrementa la belleza de este título.

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