Este análisis se ha realizado en base a la versión para PlayStation 5 gracias a un código cedido por Bandai Namco España.
FuRyu está de regreso con REYNATIS, su nueva propuesta en el mundo JRPG y quizá uno de los juegos más prometedores en su historia.
Ya disponible en Nintendo Switch, PC (Steam), PlayStation 4 y PlayStation 5 (con edición en físico para consolas), veamos cómo le va a lo nuevo de FuRyu.
Seguridad, pero a un precio muy caro
En una Shibuya alternativa, la magia se encuentra altamente controlada y la única forma de realizarla legalmente es alineándose con las fuerzas del orden.
En teoría, esto es para dar paz y tranquilidad a los habitantes de la ciudad, pero lo cierto es que esta desciende más y más en el caos debido a la anarquía y a un nuevo narcótico que causa furor entre mucha gente.
En esta sociedad, los caminos de Marin Kirizumi, un mago renegado que se niega a alinearse con el gobierno, y Sari Nishijima, una bruja alineada con las fuerzas del orden, se cruzarán para bien y para mal.
La ley y el orden
Jugablemente, REYNATIS nos ofrece lo interesante de vivir dos puntos de vista completamente opuestos y todo lo que ello conlleva.
Por un lado, tenemos a Marin y su grupo, quienes tienen que lidiar con los prejuicios sobre los magos no alineados con las fuerzas de seguridad, sino que también deben cuidarse de no revelar sus poderes delante de la gente o esta comenzará a chivarse a las autoridades y tendremos que escapar antes de que un equipo de operaciones especiales aparezca y nos de caza.
Por otra parte, Sari y sus agentes gozan de la aprobación pública, por lo que usar sus poderes no les supone ningún problema y tienen acceso a la colaboración de otros agentes o ciudadanos comunes.
Estas diferencias también se ven en lo que a misiones secundarias respecta, con un grupo centrado en resolver los problemas de otros magos clandestinos (generalmente relacionados con el acoso o persecución) y de gente de a pie, mientras que las de Sari se enfocan más en las consecuencias del Rumbrum (un nuevo narcótico) en las calles y en la aparente corrupción que rodea la agencia para la que trabaja.
La ejecución de estos dos conceptos no es esencialmente mala, pero se pierden una vez descubrimos la existencia del viaje rápido. Los peligros de hacer magias en público o tener que lidiar con yonkis del Rubrum pasan a ser algo anecdótico una vez descubres que puedes abrir el mapa, salir de la zona y seguir como si nada.
La magia de un buen martillazo
En lo que respecta al combate, REYNATIS tiene un sistema que me ha gustado, aunque entiendo que pueda no ser del agrado de todo el mundo. Para atacar, consumimos magia, por lo que una vez esta se ha agotado nuestra barra volvemos a ser "simples humanos", viéndonos limitados a correr y esquivar hasta que la magia vuelva a ser una opción.
A mi esto me parece genial, pues ayuda a que todo sea un poco más estratégico y tener cuidado con lo que haces, pero es comprensible que para muchos pueda ser un tanto molesto, especialmente cuando sentías que el combate estaba llegando a su clímax.
Por suerte, la gran mayoría de combates los libraremos en grupos de a 3, lo cual permite ir cambiando entre personajes cada vez que veamos que la barra de magia está a punto de agotarse.
Cada uno de los personajes jugables tiene sus propias habilidades especiales y contraataques, por lo que resulta interesante mezclar estrategias a la hora de hacer frente a los jefes y enemigos poderosos del juego.
Sobre los contraataques, este es un juego en el que esquivaremos mucho, puede que demasiado, pero si hacemos las cosas en el timing correcto, podemos hacer una cantidad de daño considerable a nuestros enemigos.
No son especialmente difíciles, así que una vez aprendes a realizarlos correctamente las cosas se hacen bastante sencillas. Puede que incluso demasiado.
Los combates son entretenidos, aunque no hay mucha variedad de enemigos a lo largo de todo el juego. Eso sí, los combates contra los jefes están en otra dimensión y son de lo más destacable con lo que cuenta REYNATIS.
Lo mismo de ayer, pero con una sonrisa
Los escenarios de combate, son sensaciones mixtas. Por un lado, mola mucho luchas en la ciudad, pero por el otro la zona de los portales (porque viajaremos mucho entre portales) se siente muy repetitiva y desaprovechada.
En lo que a habilidades respecta, por un lado nuestras estadísticas se ajustan automáticamente cada vez que subimos de nivel, mientras que las habilidades propiamente dichas las obtendremos a través de Wizarts.
Los Wizarts se pueden encontrar a lo largo de toda Shibuya y nos otorgan experiencia y habilidades nuevas, por lo que son una forma interesante de animarnos a salir a explorar la ciudad. Además, algunos de ellos tienen una serie de requisitos previos antes de poder aprovecharlos.
Por último, la historia es entretenida y los protagonistas son carismáticos. Sus interacciones te hacen quererles, aunque la mejor forma de conocerles es a través de las conversaciones que mantienen en el equivalente a LINE del juego.
Personalidad no le falta
A nivel gráfico, REYNATIS es un juego que cumple y poco más. Los gráficos no son feos, y en PlayStation 5 es donde mejor se ven, pero tampoco es que sean un referente (aunque los diseños de los personajes principales dan la talla).
Eso sí, destaco la recreación que se hace de Shibuya, la cual está muy bien hecha y hace justicia a la real. Se echa en falta algo más de vida en sus calles, pero teniendo en cuenta varios sucesos del juego, está más que justificado.
Si algo es constante en los juegos más recientes de de FuRyu, es su excelente banda sonora y REYNATIS está a la altura de las expectativas. No en vano, quien está detrás de ella es la legendaria Yōko Shimomura.
Por cierto, las actuaciones de voz también están bastante bien, aunque echo el hecho de que no tengamos traducción al español hace que para algunos usuarios sea complicado disfrutarla.
En cuanto al rendimiento no tengo quejas. He jugado en una PlayStation 5 sin grandes inconvenientes en lo que respecta a la experiencia jugable.
No está mal FuRyu, pero puede ser mejor
Con REYNATIS, FuRyu demuestra que es un estudio con buenas ideas, pero por desgracia se topa con uno de sus grandes enemigos: el presupuesto.
Este parecer ser el juego más ambicioso del estudio hasta el momento y, aunque cumple, por desgracia no podemos verlo brillar en todo su esplendor.
Está lejos de ser un mal juego, aunque creo que quizá más de una persona se imaginó un AAA que reemplazara a Versus XIII en lugar de crearse expectativas realistas basándose en trabajos previos del estudio.

Aún así, si te gustaron otros juegos del estudio, es una compra más que recomendada (en la que nuevamente presumen de una banda sonora increíble).
Al igual que con The Calligula Effect en su día, rezo por una segunda entrega en la que el estudio pueda poner más carne en el asador.

















