Tras su paso por Apple Arcade, Mosaic finalmente se puede disfrutar en PC gracias a un acuerdo entre el publisher Raw Furry y Krillbite Studio.

El juego nos propone una historia que si bien puede ser interpretada de muchas formas, tiene como punto central la sociedad y la forma en la que buscamos encajar para ser reconocidos aún a costa de nuestra propia salud mental.

Un día más

En una ciudad gris y apagada despierta nuestro protagonista. Y pese a que no se nos da información alguna sobre el mundo que le rodea, sus días se repiten y se transforman en una eterna rutina en la que sólo importa una cosa, el trabajo.

Ser productivos, cubrir las cuotas y consumir lo que se nos ofrece, eso es todo lo que hay que hacer, y cualquier intento por salirse de lo establecido o no dar la talle ante la sociedad hace que seamos rechazados o se nos tache de revoltosos.

Este es el concepto sobre el que se construye Mosaic, y pese que sus mecánicas son demasiado sencillas y se limitan a movernos con el ratón, resolver algunos puzles, lo importante es disfrutar del viaje y pensar. En ocasiones surgirá alguna conversación, pero de buenas a primeras no parece ser algo demasiado influyente en la vida de nuestro protagonista.

Mosaic

Lo que sí influye es la jugabilidad, y aunque unas líneas atrás he mencionado que las mecánicas del juego son sencillas y sin demasiado misterio, la forma en la que nos desplazamos por el juego es bastante tosca e incómoda.

En ocasiones el personaje se quedará atrapado y habrá que hacer uno que otro malabar para seguir adelante. No es que se trate de ningún glitch, es que el movimiento es tosco.

Los puzles por su parte son bastante repetitivos y tediosos, pero si tenemos en cuenta el contexto de Mosaic encajan perfectamente y son un punto positivo. Trabajar, trabajar, repetir y ser productivos, esto es lo que hacemos en los puzles, y esto es lo que hace nuestro protagonista día a día.

Mosaic

¿Un cambio?

El fuerte de Mosaic es su historia, y a menudo se nos cuenta de forma indirecta cómo es que la libertad y el individualismo han sido suprimidos en favor de una sociedad productiva que rema en una sola dirección. Si prestamos atención, veremos detalles como el deterioro de la salud mental de nuestro protagonista (producto del estrés y la rutina) y como es que la sociedad poco a poco le rechaza y hace de lado por comenzar a considerarle como un paria.

Afortunadamente hay lugar para el cambio, y pequeños guiños o conversaciones que en principio parecen poco trascendentales nos darán la clave para intentar escapar de esa vida y “romper el molde”. El juego también carece de voces o un hilo narrativo obvio, así que todo lo que está pasando se deja a libre interpretación de quien esté jugando.

Las pistas están ahí, y somos nosotros quienes decidimos la clase de historia que se nos está contando. Puede ser la de un hombre intentando escapar de la sociedad en la que vive o la de un mero rebelde que intenta escabullirse de una sociedad que guste o no funciona.

Visualmente imponente

Se ha demostrado de sobra que no es necesaria una potencia gráfica o una producción que se asemeje a lo visto en el cine para transmitir un mensaje con contundencia, y de esto Mosaic sabe sacar provecho perfectamente. Los escenarios grises y su particular estilo visual toman bastante protagonismo al narrar la historia del asalariado anónimo que protagoniza el juego.

Ya se mediante los edificios o el reflejo de todas aquellas personas que no han podido más y por consiguiente han terminado apartadas y odiadas por la sociedad, todo te está tratando de contarte algo. Todo tiene sentido a su manera, incluso los absurdos anuncios con los que nos encontramos.

Todo resulta extrañamente familiar y es probable que más de uno se sienta identificado. Algo que dicho sea de paso resulta más sencillo gracias a la traducción del juego al español y al buen rendimiento del juego.

En lo que a la música respecta, Mosaic cuenta con muy pocas melodías (eso sí, el tema final es precioso) y aunque las pocas que hay son bien utilizadas, se imponen los efectos de sonido. La mayor parte del tiempo sólo somos nosotros, nuestros pensamientos y una ciudad que pese a estar plagada de gente apresurada y que normalmente estaría llena de vida, no tiene voz alguna. Sólo existe el sonido cientos de piernas marchando al mismo ritmo hacia sus puestos de trabajo.

¿El futuro?

Perteneciendo a una generación en la que el trabajo de calidad escasea y nos vemos obligados a repetir las mismas tareas una y otra vez para sobrevivir, es casi imposible no sentirse identificado con Mosaic. Es una sensación extraña que no puedo terminar de describir y a ratos es como estar viendo una proyección al futuro, una que esperamos no se haga realidad nunca.

Si deseas alejarte un poco de las experiencias pomposas de grandes directores que buscan “hacerte pensar y conectar con algo”, quizá Mosaic sea el juego que estás buscando. Es corto, y aunque en un inicio resulta un poco pesado, pero el viaje merece la pena.

¿Donde comprarlo?

Mosaic ya está disponible en formato digital para PC (Windows, Mac y SteamOS + Linux), y puedes hacerte con él en Steam, GOG o Apple Arcade.