La primera vez que vi una imagen de Monkey King, el Rey Mono y descubrí todo lo que tenía relación con Sun Wu-Kong, la novela épica “Viaje al Oeste” con historias populares que se remontar a la dinastía Tang, reconozco que mi interés subió como la espuma ante este título de THQ Nordic desarrollado por Oasis Games con October y Hexadrive: Monkey King Hero is Back.

Toda la leyenda que rodea a esta figura, cómo acompañó al monje Xuanzang, cómo está inspirado (aunque esto no es unánime) en el héroe mono hindú del libro épico Ramayana, resulta de lo más interesante, igual de interesante que la película animada de 2015 que arrasó en la taquilla china y sobre la que, precisamente, se basa este juego.

Es curioso que el juego nos llegue cuatro años más tarde que la película, pero nunca es tarde, y si se trata de un simio con una personalidad tan marcada, un antihéroe que reparte kung-fu como nadie y las misiones le dan tanta pereza como a nosotros ir a trabajar los lunes, no sé vosotros pero yo me apunto.

Aquí os cuento qué me ha parecido el juego, para quién va dirigido y si merece o no la pena.

Historia: Despertando al Rey Mono

Hay que reconocer que el juego empieza de forma estupenda. Una preciosa cinemática nos cuenta básicamente los mismos hechos que sucedían en la película, donde el Rey Mono era tan poderoso que campaba a sus anchas entre el reino del Cielo y de la Tierra, creyéndose invencible y hasta desafiando a los dioses.

Por desgracia para él, la cólera que despertó en los dioses fue tal que finalmente le castigaron a permanecer por siempre en el interior de una celda, congelado y encadenado en el interior de una montaña para que tuviese tiempo para pensar.

500 años después un joven llamado Liuer y su hermana pequeña, aterrados, se esconden en la montaña tras una peligrosa invasión de unos monstruos que han atacado los poblados. El niño, sin querer, despierta al Rey Mono, lo libera, y este decide salvarlo.

A pesar de los años, la leyenda de Sun Wukong sigue muy viva en la mente de los habitantes, pero también el recuerdo de sus atrocidades y sus ansias de poder. Por ello el Rey Mono posee una gruesa argolla mágica con cadenas que retienen todos sus poderes, y únicamente haciendo el bien esas cadenas irán desapareciendo para ir devolviéndole sus poderes de antaño.

Así pues estamos ante una historia donde un antihéroe, animado por el pequeño Liuer y un curioso amigo del pasado, intentan llevar a Sun Wukong por el buen camino a base de realizar buenas acciones, liberando poblados y haciendo que los aldeanos confíen en él.

Pensado para los más pequeños de la casa

Más allá de que la historia suene muy bien, que narre episodios no contados en la película y que posea cierto lore en pergaminos, lo cierto es que se nota muy claramente que estamos ante un título muy orientado al público infantil, los diálogos y situaciones son muy simples, sin profundidad, y los hechos se desarrollan a un ritmo muy lento y sin gracia.

Una pena porque a pesar de estar pensado para un público así, seguro que los más pequeños de la casa también habrían agradecido algo más de movimiento y de acción.

Eso sí, es innegable que los elementos de la mitología china, sus peleas llenas de kung fu, algunos diálogos y animaciones en los combates son divertidas y nos harán pasar un rato ameno y relajado.

Además los diseños de los personajes están bien realizados, representan bien a los personajes de la película, y es posible que si tenemos hijos y les gusta el film estén encantados de poder luego jugar con ellos en este título.

Jugabilidad relajada

Los controles son bastente simples, con apenas un botón para ataque ligero, otro para ataque pesado, salto y esquiva, en una propuesta de tipo beat’em up donde podemos agarrar y tirar algunos elementos como piedras y sillas, y también utilizar algunos de los poderes que Sun Wukong irá desbloqueando, como ataques más potentes o mayor velocidad durante un tiempo limitado, o la posibilidad de activar una visión especial que nos desvelará secretos para superar puzzles o encontrar objetos ocultos.

La profundidad jugable es, como os podéis imaginar, bastante escasa. Al derrotar enemigos recogeremos unos símbolos de diferentes colores (vida, energía, experiencia), y con esa energía podemos usar algunos de los poderes que vayamos desbloqueando.

Unas estatuas de la Diosa servirán para que guardemos la partida y también para mejorar los hechizos que hayamos desbloqueado subiéndolos de nivel (super patada, la patas de Quilin, lanzar agujas de hierro, invocar un banco mágico…).

También tendremos a la Señora Liebre y su tienda ambulante, en la que iremos intercambiando todo tipo de plantas, materiales y hasta animales por medicinas para la vitalidad, la magia, o incluso llevar amuletos que hagan que los enemigos suelten más armas de un tipo.

Finalmente el Anciano Dios de la Tierra intercambiará a los pequeños Dioses de la Tierra que están ocultos por los niveles por un aumento de magia, ataque y defensa o número de golpes en un combo.

Los niveles son bastante lineales, pensados para que nadie se pierda, y aún así siempre tenemos un mapa para saber por dónde vamos. Es cierto que tienen un mínimo de lugares donde variar el camino y descubrir algún amuleto o tesoro, pero son muy escasos.

También encontraremos pequeños puzzles, también bastante simples, o puertas que requieren encontrar una llave, habitualmente derrotando a un pequeño monstruo con mecánicas de ataque muy simples.

No hay una gran dificultad, que como digo es ideal para el público al que va dirigido el título, y la aventura nos puede llevar unas 8-10 horas, algo escaso para un juego que no tiene más que el modo campaña, ni un modo adicional ni por supuesto ninguna oferta multijugador, y a eso hay que sumarle que no tiene ningún motivo especial para ser rejugado, ni decisiones con múltiples caminos ni distintos finales.

Flojo apartado técnico

A Monkey King Hero is Back le pasa una cosa curiosa, y es que el título puede llamar la atención gráficamente por los modelos de sus personajes, muy cuidados y similares a los de la película CG, incluso algunos niveles son vistosos, pero una vez llevas un rato jugándolo te das cuenta de lo tremendamente simple que es, la poca variedad de escenarios y sus problemas técnicos.

A nivel de carga de texturas y polígonos es muy simple, bien podría tratarse de un juego de PS3, y cuando encuentras tantas caídas de frames te das cuenta que al juego le falta mucho cariño y trabajo por delante.

Algunas animaciones están bien hechas, especialmente cuando bloqueamos en el momento justo y aparecen varias animaciones muy divertidas, como las de nuestro mono golpeando contra algo metálico y poniendo cara de dolor. La cámara por lo general se comporta bien aunque no existe forma de fijar a los enemigos y a veces al apuntar se va demasiado y se descontrola.

Otro punto muy negativo son las cargas, y es que cada vez que entramos, en un mismo nivel, en una casa con una puerta roja, tenemos que esperar una pantalla de carga de 4-6 segundos, aunque en esa casa apenas haya una vasija que romper, y nada más, y otros 4-6 segundos para salir. Esto rompe totalmente el ritmo y era muy innecesario para la potencia de un PC o una PS4.

Y si hablo de la música tampoco puedo hablar maravillas. Es cierto que posee algunos temas muy apropiados con música de corte oriental, muy similar a la de la película, así como un doblaje al castellano bastante bueno, con una buena interpretación de los protagonistas (juraría que al niño lo interpreta la voz de Shin-chan, o una muy parecida).

El problema es que las melodías se vuelven bastante repetitivas cuando llevas un rato y terminas por aborrecerlas. A este juego le vendría muy bien una opción de mayor dificultad y la posibilidad de correr para que los jugadores algo más esperimentados no les resultase tan pesado.

Conclusión

Es difícil analizar Monkey King: Hero is Back porque a veces nos cuesta meternos en la piel del público al que van dirigidos este tipo de propuestas.

Si pienso que el título está pensado para niños, un ritmo sencillo, controles simples, una dificultad relajada y un mapa lineal pueden ser características muy positivas y deseables, y aunque esté acostumbrado a algo mucho más profundo y retante, creo que a mi “yo” de hace unos cuantos años le habría parecido un juego bastante decente.

Obviamente es un juego para un público infantil, y por supuesto para cualquiera que se considere fan del Rey Mono y quiera disfrutar de una experiencia relajada. También hay que tener en cuenta que sale a precio reducido y que hoy en día, con todo el estrés y la dificultad que proponen algunos juegos, tener algo así en el catálogo se agradece.

Obviamente al juego le faltan muchas cosas, también técnicamente, y espero que con futuros parches puedan agilizar los tiempos de carga y mejorar el framerate, pero no cabe duda que si estáis buscando un juego simple y divertido para vuestros hijos, iniciarles en el arte oriental y el kung-fu con monos no puede ser nunca una mala idea.

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