Últimamente tenemos un problema en medir la calidad de un videojuego dependiendo de la cantidad de polígonos que tenga el rostro, los brazos o la pantorrilla izquierda del personaje que manejamos.

Voy a poner un ejemplo y, ya que estoy, enlazar esta frase inicial con el videojuego del que vengo a escribir. ¿Qué videojuego es más mediático? O, mejor dicho, ¿qué personaje es más mediático para la gente: Aloy de Horizon Zero Dawn o un Tamagotchi a medio hacer? Si eres de los que han escogido el Tamagotchi a medio hacer seguramente conozcan o, por lo menos, hayan oído hablar de Minit, los que sólo conozcan a Aloy… ¡NO SABÉIS LO QUE OS PERDÉIS!

Os presento al GOTY de 2018

Volviendo al principio de este texto, donde escribía que somos injustos calificando a un juego de gloria bendita solo si tiene grandes gráficos o una campaña de marketing y publicidad detrás abrumadoramente grande, parte de culpa de ello la tenemos nosotros, los periodistas que, por escribir en una revista, web o tener un canal de YouTube, nos creemos dueños de la verdad absoluta y simplemente hablamos recomendando lo que la gente quiere que recomendemos y nos olvidamos de que los videojuegos tienen que tener un aspecto fundamental que, desgraciadamente, no todos comprenden últimamente y ese no es otro que la diversión.

¿De qué me sirve a mí que un juego supere las 30 horas si a la mitad de éste me he cansado de hacer constantemente lo mismo? Misiones de recadero, misiones de transportista, misiones de ir de un punto A hacia un punto B.

Estoy definiendo Grand Theft Auto V, por si no notáis la referencia. ¿Queréis saber cuánto dura Minit? Como mucho dos horas en la primera partida, todo ello dividido en partidas de un minuto.

Un minuto para cambiarlo todo

En Minit, como ya he dicho, manejamos a una especie de Tamagotchi a medio hacer que encuentra una espada maldita que hace que nuestro personaje automáticamente muera una vez transcurridos sesenta segundos. Y ya. No hay ni más ni menos.

Sí que es cierto que el juego tiene una misión principal y varias secundarias, pero todo está tan bien integrado que a veces te olvidas de que, jugablemente, estás haciendo una misión secundaria y aparcando por un momento (sesenta segundos) la misión principal.

Para el jugador todo, absolutamente todo, es una misión principal, ya que el juego te mete desde el principio en una aventura y te olvidas de todo lo demás, te olvidas de mecánicas, te olvidas de que estás jugando y te centras en sobrevivir y, sobre todo, vivir la aventura que te han puesto delante.

Realmente resulta curioso que hable de la monotonía de algunos juegos y, sin embargo, alabe que en Minit, pase lo que pase, a los sesenta segundos morimos y volvemos a empezar, volviendo a pasar una y otra vez por el mismo punto, constantemente.

Ahí está la magia de este juego. Que juega con la monotonía y lo da la vuelta. Lo convierte en algo entretenido. La simpleza como forma de divertirte, Minit se ríe de los guiones elaborados, se ríe de las cinemáticas y, curiosamente sale el mismo mes que God of War para reírse de los gráficos de los videojuegos.

Se que este análisis no lo leerán ni la cuarta parte de los que lean una reseña, unas primeras impresiones o la parte de atrás de la carátula del God of War. A Minit eso le da igual, Minit no espera competir con ese tipo de juegos, Minit juega en otra liga y, desgraciadamente nunca podrá ser el GOTY de 2018, y puede parecer, incluso sarcasmo, que hable de Minit como el GOTY de 2018.

Y ahora pregunto yo, ¿y por qué no?, ¿por qué el GOTY se le tiene que llevar God Of War o el triple A de turno? Si es mas de lo mismo. Una historia, cinemáticas y cargarnos todo lo que nos salga en pantalla (Menos a Atreus, por Dios). ¿Por qué el GOTY se le tiene que llevar The Last of Us Parte 2? Si el juego será mas de lo mismo, un juego cinemático como era ya la primera entrega.

Pues porque es así, la gente quiere que sea así. Los indies nunca se van a llevar un GOTY, porque un indie es un juego menor. A un indie no lo anuncian las 24 horas del día en televisión, un indie nunca va a ser portada de una revista. Y ya que ésta es la única oportunidad que tengo de reivindicar algo, aunque sea pequeño, en la industria de los videojuegos, quiero reivindicar que se haga justicia con las buenas ideas, que la gente se olvide de todo lo demás y disfrute, porque si disfrutas te diviertes y si te diviertes, disfrutas.

La vida en 60 segundos

Mencionaba, antes de ponerme a reivindicar cosas, que Minit tenía mecánicas, eso sí que puede ser sarcasmo ya que mecánicas, lo que se dice mecánicas, no hay. La única mecánica que existe en el juego es el tiempo. Como la vida misma.

Desde pequeños nos han enseñado que el tiempo marca todos y cada uno de los hechos que nos ocurren desde que nacemos hasta que morimos. A las 8 de la mañana nos levantamos, a las 12 de la mañana almorzamos, a las 2 de la tarde comemos, así sucesivamente hasta la hora que tengamos marcada en la cual debemos dormir. Estamos muy acostumbrados a administrar nuestro tiempo.

En Minit ocurre exactamente lo mismo. Si queremos ir desde nuestra casa hasta el faro, debemos pensar cuánto tardaremos en llegar. Y, aunque parezca, en algunas ocasiones, imposible, nos daremos cuenta que, si nos lo proponemos, podremos llegar hasta casi el ultimo punto en el mapa en lo que dura una vida.

Durante esos sesenta segundos tendremos que resolver puzles, ayudar a los aldeanos e incluso encontrar los tentáculos de una especie de pulpo. Si nos administramos bien el tiempo todo es posible.

Puede ser la moraleja del juego. Si ayudamos a cada personaje que se nos presente recibiremos algún objeto necesario e incluso obligatorio para avanzar. Además, una vez conseguimos los objetos, estos permanecerán en nuestro inventario aunque pasen los sesenta segundos y, por supuesto, muramos.

Pero hablemos de los puzles y de como se implementan en una contrareloj de un minuto. He de reconocer que, en algunas ocasiones, pueden resultar inabarcables y, de hecho, el juego se retroalimenta mucho del ensayo y error, en medir los movimientos y pensar mucho qué es lo que tenemos que hacer para no perder el tiempo.

Los puzles no son fáciles pero tampoco imposibles, es más, si te paras a pensar un momento en la situación, en ocasiones la ansiedad que te transmite la propia cuenta atrás se convierte en tu propio enemigo y en tu propio freno de mano para avanzar en la aventura.

Te colapsas, el juego te pone al limite cuando ves que estas a punto de lograr resolver un pequeño inconveniente y ese marcador de tiempo pasa a cero. Para algunos puede ser un punto negativo esa “ansiedad innecesaria” pero para otros, entre los que me incluyo, hace que este juego sea recordado y, por supuesto, rejugado mas tiempo del que a simple vista puede parecer.

Ahora se viene lo shido

La rejugabilidad es el punto mas importante y mas interesante que tiene este juego. El juego no acaba en cuanto derrotamos al jefe final no, el juego empieza cuando derrotamos al jefe final. En el momento del fin de juego es cuando de verdad empieza Minit. Tenemos dos opciones una vez acabada la partida. Por un lado tenemos la opción de empezar de cero una nueva partida y, por otro lado, tenemos la opción más interesante de todas: Nueva partida +.

Aquí sí que la cosa se complica, se reduce el tiempo, la espada hace la mitad de daño y empezamos con un solo corazón. Y es aquí donde el juego nos enseña a nosotros mismos que el tiempo nunca ha sido importante, que aún con la mitad de tiempo, aun con la mitad de daño, el juego se puede superar incluso en menos tiempo que en nuestra primera partida.

Puede ser porque vayamos más al lío o porque administramos mucho más nuestro tiempo. ¿Qué importa?. Lo que importa es que se puede y, por supuesto, se debe. Porque no es imposible, porque todo es posible en este juego.

Creo que no he mencionado anteriormente que solo tenemos dos movimientos, es decir, solo podemos atacar (con la equis) y autodestruirnos (con el círculo) ¿Necesitamos más? Desde luego que no.

Conclusiones

Minit es perfecto y punto, no hay ni habrá un juego que exprima tanto y tan bien una mecánica (tan poco explotada, por cierto) como es el tiempo.

Un juego que pasará al olvido, desgraciadamente,  en el momento en el que acabes de leer estas últimas líneas de este análisis eclipsado, por poner un ejemplo de juego del mismo mes, por la vorágine de información de Kratos y God of War.

Una aventura atípica en la industria en la que te permite vivir, en apenas un minuto, infinidad de sensaciones y situaciones. Esto, amigos, es arte y el que diga que no, miente, como un bellaco.

¿Quieres comentar esta noticia? Puedes unirte a nuestro CANAL DE DISCORD