En Sonyers nos sentimos orgullosos de poder traeros el análisis de Kingdom Hearts III, un juego que llevamos muchos años esperando y que ha contado con bastantes entregas. Pero por fin nos trae su tercera entrega numérica, prometiendo ser la mejor, y lo cumple.

Sentaos cómodos y prepararos para viajar por los mundos Disney con nosotros en este análisis, prometemos no saltarnos detalle y esperamos de todo corazón -nunca mejor dicho- que lo disfrutéis tanto como nosotros.

Como siempre recordamos que intentaremos hacer los menos spoilers posibles, tanto con las capturas como con la trama, así que entrad y leed sin miedo.

Se abre el telón de las 13 oscuridades

Antes de empezar, esperamos que hayáis sido buenos y tengáis ya leídos nuestras guías argumentales de las anteriores entregas, sí, en Kingdom Hearts III es importante haber jugado a los anteriores título. Y si bien es cierto que algunos detalles te los repiten y muestran para que te quede claro de que algo ya pasó, sigue siendo necesario tener claros muchos conceptos de las anteriores entregas.

El juego comienza tal y como lo dejó Kingdom Hearts 2.8 Final Chapter, con Sora viajando por los mundos en búsqueda de su poder de despertar. Mientras, Xehanort y sus 13 oscuridades se reúnen para traer la desgracia a todo el mundo, Sora y sus amigos tienen que buscar las 7 luces para impedirlo.

La trama está muy elaborada y no deja cabo sin atar, excepto para futuras entregas, Square-Enix ha aprendido de los errores cometidos con Final Fantasy XV y no han escatimado en gastos para que no nos falte ni una escena.

De hecho, en algunos mundos como el Reino de Corona, hemos sentido estar reviviendo la película de Enredados escena por escena. Realmente estamos encantados con lo bien que se ha contado la historia, y solo nos necesitamos algo decepcionados por que los momentos finales del juego trascurren demasiado rápido.

Gracias a esta peculiar versión de Instagram se nos hacen más cortos los tiempos de carga

Jugablemente recoge lo que siembra

A la hora de detallar la jugabilidad de este título tenemos que reconocer que han sabido mezclar perfectamente lo mejor de las anteriores entregas. Nomura ha sabido fusionar a la perfección las acrobacias de Dream Drop Distance, las transformaciones de Birth by Sleep y la jugabilidad de Kingdom Hearts II.

Estas tres mecánicas dan a luz a lo que es Kingdom Hearts III, pero no solo ha cogido lo mejor de cada título anterior de la saga, lo ha mejorado, dando lugar a uno de los mejores action RPG que hemos podido jugar hasta la fecha, y queremos explicaros por qué.

Los escenarios son enormes y espectaculares

Añadidos a esta jugabilidad se le ha sumado las atracciones que nos dan momentos muy divertidos en los que el escenario se llena de luces de feria para desatar poderosos ataques. También contamos con un sinfín de límites en los que nos servimos de un compañero o de todo el grupo para dar un devastador ataque.

Y también disfrutamos de las invocaciones que ya estuvieron anteriormente en la saga. Aunque la verdadera gracia jugable recae en las transformaciones, en esta ocasión la transformación que sufra Sora y su armamento al realizar varios combos dependerá de la llave espada que tengamos equipada.

Los escenarios dejan de ser tan planos como en otras entregas, aquí cada uno es distinto y ofrece mecánicas diferentes

Esto nos permite que juguemos en función a la que tenga la transformación que más nos guste, y no la que mejores parámetros tenga. En total, son tantas las mecánicas de juego distintas que ofrece el título, que es imposible sacarles el máximo partido a todas en una sola partida.

Pero eso mismo es lo que pretende el juego, que juguemos como queramos y que tengamos opciones donde elegir, pero siempre podamos cambiar de estilo sin que nos afecte o nos haga perder el tiempo. Kingdom Hearts III es completísimo a nivel jugable y nadie puede negarlo.

Eso sí, si en términos de jugabilidad tuviéramos que sacarle una pega al juego, sería la cámara.

Aunque ha mejorado respecto a otros títulos de la saga, a veces nos ha dejado vendidos, provocando que perdamos el control de un ataque o combo de Sora, pero no es algo que ocurra siempre, y el control sigue siendo excelente.

Podemos jugar de muchas maneras distintas, y eso nos encanta

Tantas cosas por hacer que salvar los mundos puede esperar

El tercer punto en el que queremos matizar en este análisis, es la cantidad de tareas secundarias con las que cuenta el juego. Nuevamente no se han recortado en gastos y tenemos muchísimas cosas que hacer mientras avanzamos en la trama.

Por un lado, tenemos el gumífono, que nos permite hacer capturas. Pero no solo se trata de este peculiar modo foto que se ha añadido para que nos hagamos selfies por los mundos Disney. Tendremos que encontrar unas marcas con forma de cabeza de Mickey que nos hará de coleccionable, permitiéndonos obtener objetos y desbloquear los finales del juego.

Estaremos atentos a esta marca, os serán de utilidad

Por otra parte, el juego seguirá plagado de tesoros que tendremos que coleccionar, eso sumado a algunas tareas secundarias como los Siete Flantásticos con sus entretenidos minijuegos, la cocina que además nos permitirá gozar de efectos beneficiosos para el grupo o el bosque de los 100 acres.

Tampoco podíamos terminar esta apartado sin hacer mención de la orfebrería, regresa una vez más para que invirtamos horas y horas de juego en conseguir objetos para fabricar artículos y armas nuevas.

Esta vez también podemos mejorar las armas

Pero esta vez intenta ir un poco más allá y también tendremos que mejorar nuestras llave espada. Así el juego ha conseguido un mejor equilibrio entre las armas y podemos elegir la que más nos gusta por habilidades o transformaciones en vez de los parámetros que tengan.

En total tenemos muchas tareas secundarias y minijuegos por completar y seguro que nos dejamos alguna. Pero aún nos falta lo más gordo.

Hay que explorar bien cada escenario para no saltarnos nada

La nave Gumi podría pasar por otro juego

Llegamos al plato fuerte de a lo que tareas secundarias se refiere, hablamos de la nave Gumi, nuestra herramienta para viajar entre los mundos vuelve cargada de novedades.

Esta vez no nos limitamos a seleccionar a que mundo queremos ir, superar una fase y completar una serie de desafíos.

Esta vez los viajes los hacemos integramente nosotros, de mundo a mundo y los desafíos los buscamos nosotros. Tendremos que navegar por toda el universo del juego explorando cada rincón para encontrar planos, objetos que nos sirva para nuestra aventura y constelaciones -otro coleccionable-.

Tendremos una larga lista de tareas que hacer con la nave Gumi

Las misiones Gumi volverán a estar presentes, acompañadas de jefes y oleadas de enemigo que tendremos que abatir con nuestra nave. Eso sí, podremos fortalecerla subiendo de nivel.

Lo mejor de todo, es que esta vez los viajes en la navi Gumi no parecen tanto una obligación y se asemeja más a un pasatiempo que entretiene bastante. Para poneros en situación, más de una vez hemos intentado ir de un mundo a otro y no hemos podido porque nos hemos entretenido haciendo tareas secundarias de nuestra nave.

Minijuegos clásico, otro más de la larga lista de cosas que nos da este juego

Un apartado técnico más que notable, pero no llega al sobresaliente

Hablemos de gráficos, Kingdom Hearts III no es un portento en ello, algunas texturas y modelados son mejorables, pero ese no es el principal atractivo del juego. Lo es que su tasa de fotogramas y su calidad de imagen es tan buena que no nos pueda fastidiar ningún momento jugable o no del juego.

Aún así la obra logra sorprendernos, y aunque muchas veces estamos viendo una escena creada con el motor del juego, pensamos que estamos viendo una escena de la película a la que pertenece.

Cada escenario es sencillamente mágico

Lo mismo pasa con los combates, a veces nos cuesta diferenciar qué es una escena o qué es una batalla, y quitando algunos problemillas casuales con la cámara que ya hemos comentado, todo marcha más fluido que en cualquier otro juego.

Los escenarios basados en películas Disney nos han parecido de 10, los mundos, aunque son menos en esta ocasión, son enormes, y solo completar la trama de cada uno puede llevarnos más de 3 horas por mundo.

Esta vez los escenarios están más vivos que nunca

La banda sonora vuelve a impresionar con Yoko Shimamura al cargo, ya os aseguramos que algunas de sus canciones no nos las podremos sacar de la cabeza fácilmente, y recrean bien la escena o el momento que estamos viviendo.

Conclusiones

¿Es Kingdom Hearts III uno de los mejores juegos del año pese a todos los títulos que salen estos meses? Sí, fácilmente lo es. Se nota el esmero de Square-Enix por recuperar un mercado que en parte había perdido por unas malas decisiones empresariales.

Lo único que lamentamos de este juego es haberlo terminado y tener que esperar para la próxima entrega, pero disfrutamos cada una de las 35-40 horas que dura solo la trama.

Pocas cosas nos aburren de este juego y menos aún echamos de menos a otros títulos de la saga, sencillamente Sora y sus amigos han regresado para demostrar quien manda.

Por supuesto también tiene defectos que le impiden alcanzar la fama, pero hablamos de un juego enorme y completo que sabe tapar bien sus errores.

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