Hace unos días salió a la venta Ion Driver, una joyita que ha visto la luz en PS4 gracias a la iniciativa Playstation Talents.

El juego viene de la mano de Moon Whale Studio, junto con el apoyo de Sony, y han conseguido que un sencillo arcade de carreras futuristas se convierta en un juego divertidísimo y adictivo.

Y es que no os voy a mentir, Ion Driver es un juego sencillito y de bajo presupuesto. Pero sus desarrolladores le han puesto tanto cariño y tanto mimo que se han sacado un arcade de debajo de la manga de lo más chulo. Ahora os contaré por qué.

Personajes con mucha personalidad y carreras a ritmo de Rock

Para empezar, el diseño de los personajes es tremendamente original. De estilo gore/gótico con un diseño al más puro estilo manga de los 90 convence desde el primer momento.

Tienes para elegir a 6 personajes diferentes: Deimos, una criatura demoníaca salida de los confines del espacio que conduce una especie de nave vampirodemoníaca con cuernos que da verdadero mal rollo. Luego tenemos a Mikra una idol súper kuki con un gran espíritu competitivo. En tercer lugar está K’dath, que casi podría ser descendiente del mismísimo Cthulhu y que viene del océano profundo.

Le sigue Howl, un insaciable adicto de la velocidad que parece un zombie malote. A continuación tenemos a Dragoon que parece un Power Ranger que lucha por el bien y que podría ganar carreras de fórmula 1, pero que en realidad es un espíritu que ha regresado a la vida para ganar a cualquier Schumacher que se le ponga delante. Y, por último, tenemos a Lyla, que es un monstruo… Una chica… Una cosa… Bueno, mejor que la veáis por vosotros mismos.

A estos personajes, además, puedes modificarles varios stats para que el comportamiento de su nave se ajuste al tipo de conducción que más se adapte a ti.

Este diseño tan particular de los personajes, va acompañado de una banda sonora llena de Rock y Metal que casi te anima a conducir levantando la mano haciendo el gesto de larga vida al rock ‘n’ roll.

Carreras locas, saltos imposibles y un ritmo frenético

Adentrándonos ya en el terreno de la jugabilidad, Ion Driver es un juego simple. No os esperéis carreras de precisión o realismo en plan Gran Turismo porque Ion Driver no va de eso. Va de carreras alocadas, de giros imposibles, loopings y toda clase de virguerías en una espiral de frenetismo, diversión y locura en la que tú y el mando de tu PlayStation sois el absoluto protagonista.

Los controles son sencillos, pero aun así cuesta un poco a hacerse a ellos. Aunque tranquilo, después de haber sido humillado un par de veces comenzarás a pillarle el tranquillo, ya lo verás.

Te caerás por el precipicio y te darás hostias contra todos los bordes de la carretera posibles, pero al final conseguirás hacerte con el manejo de la nave y convertirte en un verdadero piloto de carreras intergaláctico.

Además los dos circuitos que trae son muy diferentes y, especialmente el segundo, llamado Deep End es una maravilla de principio a fin. Tiene vueltas locas, saltos imposibles, curvas inesperadas… A mí me ha parecido totalmente hilarante y acorde a la propuesta del juego.

Algo que me ha parecido un verdadero acierto es el modo multiplayer, donde tú y hasta cuatro amigos podréis enfrentaros para ver quien es el rey de la pista.

Un juego made in spain que no llega en español

Pero no todo van a ser alabanzas. El juego tiene un par de defectillos que es justo comentar. Para empezar, que viene íntegramente en inglés, lo cual choca, sobre todo, sabiendo que el estudio que lo ha desarrollado es español.

Y lo segundo es que los controles, al no tener un tutorial que te los explique, pueden hacerse un poco cuesta arriba al principio y frustrar a jugadores que no estén acostumbrados a este tipo de juegos.

Por lo demás el juego no tiene mucho más, es un juego sencillo, pero que se nota que está hecho con mucho esfuerzo. Lo mejor para mí, toda la estética, la música, y el rollo en general del juego que te acompaña en un retroviaje por los grandes clásicos del manga y el anime de los 90 al más puro estilo Hellsing o Berserk, al menos a mí me ha recordado mucho a ellos.

Así que enfundaos en vuestro mono de piloto y bajad al mismísimo infierno espacial para competir con los monstruos y seres más extraños del espacio en una carrera lunática que te hará perder la cabeza.