Hablar de Gears of War es hablar de uno de los grandes referentes en los shooters en tercera persona, es hablar de, junto a Halo, una de las IPs más potentes que tiene Microsoft para convencer a la gente para comprar sus consolas, de un juego que aportó grandes cosas a un género que otros han copiado para sí, como su sistema de coberturas o su recarga activa.

Por esa razón cuando llega un nuevo Gears of War a nuestras manos somos conscientes de la enorme responsabilidad que ha tenido el estudio por mantener el altísimo nivel de los anteriores, porque ya sabemos que es aún más difícil mantener el éxito que llegar hasta él.

Por ello, el estudio The Coalition se la jugó en la pasada entrega poniendo sobre el tapete a nuevos jugadores, rejuveneciendo el plantel y creando un nuevo arco narrativo que tardó en arrancar pero que nos dejó un final de esos que te hacen gritar a la pantalla: ¿¿Cómo?? ¿Ahora tengo que esperar tanto tiempo para saber qué pasa?

Pues bien, la espera ha terminado. Ya está aquí Gears 5. Vamos a ver lo que pasa.

La marca Gears, más viva que nunca

Antes de meterme de lleno a analizar este Gears 5 quiero destacar que el estudio ha decidido no llamarle “Gears of War 5” porque mucha gente lo acortaba, incluso los propios desarrolladores, por lo que tiene sentido empezar a llamarle como le llama tanta gente, simplemente “Gears“.

Gears Tactics, Gears 5, Gears POP!... la IP está ‘on-fire’ y es una muestra más del excesivo mimo que le está poniendo Microsoft en expandirla sin llegar a quemarla. Recuerdo a nivel personal que el primer Gears of War fue el título que hizo que fuese a la tienda a comprarme Xbox 360, y me resulta chocante que ahora Microsoft lo esté regalando en el Xbox Game Pass, una clara muestra de que la compañía de Redmond quiere vender servicios más que consolas.

Poder hacerse con el Game Pass por su irrisorio precio de promoción inicial (2 meses por 2 euros) y disfrutar desde ya del juego me parece un movimiento espectacular. Si tienes un buen PC con Windows 10 o una Xbox One Gears 5 es una cita de obligado cumplimiento, y si no es así… bueno, aquí tienes una poderosa razón para cambiar eso.

Gears 5: Continuando la historia del cuarto

Como he dicho antes, el arco argumental que inició Gears of War 4 ha sido planeado para varias entregas, y aunque no resulta vital haberlo jugado por las explicaciones durante la aventura y el pequeño vídeo introductorio inicial, sí que se hace altamente recomendable.

Así que empiezo hablando de la Campaña, uno de los puntos fuertes de un título que no va mal tampoco respecto a las opciones multijugador, de las que hablaré más adelante. Después de un Tutorial algo pesado pero necesario para las nuevas llegadas (además de servirnos para conocer algunos nuevos movimientos y habilidades), empezamos en un punto cercano donde lo dejamos y tendremos por delante un total de 4 actos que nos ofrecerán unas 20 horas de pura diversión. 

La duración de la campaña este año es más variable que nunca gracias a un aspecto novedoso… los actos 2 y 3 se han planteado en forma de grandes mapas que cuentan con la opción de completar algunas misiones secundarias, por lo que si nos dedicamos a hacerlos y a buscar coleccionables la aventura se extenderá en el tiempo varias horas más, pero si decidimos ir “a saco” a por la misión principal puede que rebajemos el tiempo en menos de 20 horas. En cualquier caso una duración más que aceptable.

En esta moda que parece “obligar” a que todos los grandes superventas tengan que ser mundos abiertos (¿verdad, God of War?) Gears 5 ha planteado algo más similar a lo que ofreció Uncharted: El Legado Perdido, muchas secciones lineales y un par de mapas grandes para que el ritmo no decaiga, y si bien en el acto 3 sí que la cosa flojea el tono general del título es tan alto que puedo decir que The Coalition se ha enfrentado a este reto de mundo abierto con acierto, aunque pienso que a la saga le sigue sentando mejor los planteamientos lineales con poca exploración y sí acción sin descanso.

No quiero entrar mucho en detalle sobre el argumento para no estropear nada. Volveremos a controlar a JD Fenix, a veces acompañado de su mítico y taciturno padre Marcus, y también a Kait Díaz, un personaje que se ha vuelto muy interesante por lo que le pasó en la cuarta entrega y que tiene una importancia vital en esta quinta.

Y habrá otro personaje muy presente y en el que se centran muchas de las novedades: Jack, nuestro inseparable robot que acompañará al escuadrón Delta y que ahora nos podrá ayudar de formas más variadas e imaginativas.

Al final las opciones de mundo abierto aportan libertad al jugador... si quieres que el ritmo no caiga pasas de ellas, pero tal vez te interese mejorar a Jack y descubrir más sobre el Lore del mundo. No hay demasiadas secundarias y todas tienen un buen trasfondo, nada de las típicas misiones tontas de recadero por rellenar.

La Campaña en general me ha encantado, nos lleva a entornos muy variados, manejar el esquife (una suerte de trineo con una vela) es una gozada, el guión está muy cuidado, igual que el desarrollo de los personajes, con mención especial a Kait, sus inquietantes visiones, que suponen un contrapunto a los diálogos impregnados de testoterona de los hipermusculados miembros masculinos del escuadrón, marca “Gears” por excelencia y que ojalá no se pierda nunca, pues como hemos visto ambos acercamientos combinan de maravilla.

Sin duda un trabajo excelente, una historia de las que se quedan marcadas en la retina, y que podremos superar solos o con su magnífico cooperativo a tres. Lástima que no tenga posibilidad de tomar decisiones y varios finales, aunque tampoco lo necesita para invitar a ser rejugada.

Modos multijugador para meses de diversión

Al contrario que pasa con otros títulos, en los que simplemente se apuesta por una campaña sólida y no añaden ningún modo online, o los que tienen pierden mucho comparándolos con la campaña, la saga Gears of War siempre se ha distinguido por cuidar su multijugador y si ya en la entrega anterior el nivel fue alto, aquí la apuesta todavía es mayor.

Contamos con nada menos que cuatro modos, a saber:

  • Enfrentamiento
  • Escape
  • Horda
  • Creador de Mapas

El Enfrentamiento es el modo PvP de toda la vida por equipos, en el que tendremos que reventar al rival en modos Arcade y Clásicos. El Arcade está pensado para los no iniciados en la saga, mientras que en los modos clásicos encontramos los de toda la vida.

Esta vez se ha optado por unos mapas algo más abiertos y sin tantas zonas cerradas y pasilleras, reduciendo de esta manera la tendencia a que todo el mundo lleve escopetas de corto alcance (tipo Gnasher, que siguen siendo una opción muy a tener en cuenta si sabemos movernos bien), y ahora veremos a más jugadores con sus rifles francotirador o simplemente sus Lancers.

Respecto al modo Escape resulta uno de los añadidos más curiosos y refrescantes de la saga. En él nos dejamos atrapar por El Enjambre y despertamos dentro de una Colmena, con la misión de colocar una trampa de gas y destruirla desde dentro.

La gracia es que tras poner la trampa tendremos un tiempo limitado para escapar, pero los enemigos no dejarán de aparecer (me encantó que este modo esté sutilmente reflejado en una de las misiones de la campaña). ¡Ah! Se me olvidaba comentar que nos despertamos sin ningún tipo de arma, así que tocará usar los puños, robar un arma y salir pitando.

Otro punto curioso es que cada personaje tiene sus propias habilidades, posee cierto toque estratégico porque tampoco se debe ir “a saco” a por un enemigo que nos supera, pero con el apremio del gas que siempre amenaza con matarnos. Existen, eso sí, puntos de control donde restablecernos antes de volver a la acción.

Es un juego para tres jugadores, si uno cae reaparecerá en una vaina en algún punto alejado del mapa, así que tocará ir al rescate si queremos que vuelva a la acción. Está genial que hayan ideado un modo tan divertido y que casa tan bien con la historia y el universo en general. Todo un acierto.

Además este modo tiene otro puntazo, y es que tendremos un Creador de Mapas, por lo que podremos diseñar nuestros propios mapeados con los que luego jugar o compartir con la comunidad y que sin duda le darán a Escape una vida muy larga para los próximos meses.

El editor posee además una cantidad importante de opciones, y resulta muy divertido diseñar nuestros propios niveles y luego tener que superarlos.

Y termino con la Horda, que este sí que es un viejo conocido de la saga, pues lleva con nosotros desde Gears of War 2. Consiste, como su propio nombre indica, en sobrevivir a Hordas incesantes de Locust que llegan en oleadas o rondas.

Además de las habituales trampas y equipamientos para construir nuestras defensas, se ha añadido clases (un total de 5) y habilidades propias – como invisibilidad o ver a través de las paredes – a cada personaje para darle una capa más de profundidad, y sigue resultando igual de divertido que siempre, especialmente si lo hacemos con amigos.

El tema de las clases le da un punto curioso. Los enemigos esta vez soltarán energías y volveremos a tener nuestras cartas para mejorar (más salud, mayor velocidad, hacer más daño), de manera que podamos usar, si manejamos al fabricante, esa energía para subir nuestro nivel o bien para invertirla en defensas o compartirla con el grupo para que ellos también mejoren sus personajes.

Y por si todo esto fuera poca diversión, contaremos con invitados muy especiales, la posibilidad de escoger skins de personajes de Halo Reach o de Terminator: Dark Fate, porque un modo Horda pegando tiros con Sarah Connor también mola y mucho.

En definitiva, una variedad de modos online muy importante, que reúne los clásicos que siguen funcionando tan bien y han sabido evolucionar con el modo Escape y su creador de mapas. Encima tendremos contenido post-lanzamiento que le dará una larga vida al multi. Vamos, que nos espera Gears 5 para una larga temporada.

Jugabilidad, vieja amiga

No hay grandes cambios en la jugabilidad de Gears 5 respecto a los anteriores, y eso se agradece, pues lo que ya funciona… ya se sabe. Sí que tenemos novedades, especialmente en el cuerpo a cuerpo con mayor variedad de movimientos.

El título sigue fuerte en cuento a funcionamiento de coberturas, uno de sus puntos clave, y resulta una delicia ver cómo los jugadores se van moviendo por las coberturas (con ese movimiento de deslizamiento y choque tan característico) coberturas que muchas se van destrozando, a veces se crean dinámicamente y otras podemos crearlas nosotros disparando objetos en el techo para que caigan.

Las armas serán las habituales, y seguimos pudiendo llevar solo tres, lo que nos deja muchas veces la duda de qué convendrá más en cada momento. Me ha gustado el punto de encontrar armas legendarias en la campaña, que cuentan con mayor potencia de disparo pero más retroceso o retardo de carga, una variedad curiosa, y por supuesto el sistema de recarga activa sigue siendo muy satisfactorio.

Otro de los cambios, pequeños ajustes más bien, es el tema del retroceso… sigue siendo un reto controlar la mira y apuntar con casi cualquier arma, en ocasiones es mejor pequeñas ráfagas. Los enemigos nos suelen superar siempre en número, nos flanquean… la IA sigue funcionando a la perfección y el gunplay en general sigue resultando tremendamente satisfactorio. 

Además tenemos momentos de sigilo y por supuesto la posibilidad de activar la motosierra y convertir la pantalla en un festival de sangre y gore. ¡Qué momentos!

Un espectáculo para los sentidos

Pasando al apartado gráfico, he tenido ocasión de ver el juego en una Xbox One X y también en una S y el resultado es brutal en ambas. El uso que se le da al motor Unreal Engine 4 es sobresaliente, especialmente en el uso de las partículas, regalando algunos momentos donde toda la televisión se llena de explosiones, trozos saltando, humo, miembros cercenados, balas, chispas… si lo veis a 4K y 60 fps os parecerá haber viajado a la siguiente generación de golpe.

Mención especial a la iluminación, una de las mejores que he podido ver en esta generación, y a la que le sienta de maravilla además el HDR. Tanto en interiores, especialmente en espacios oscuros con la luz de Jack, como en exteriores al atardecer, el espectáculo está servido.

Los personajes siguen luciendo unos modelados muy detallados, manteniendo esas proporciones tan exageradas. Los veremos con todo lujo de detalle en las escenas de corte, generas por el motor en tiempo real con una mayor carga gráfica (bajando a 30 fps, eso sí) y que hasta que no pasó un tiempo pensaba que eran CGs… con eso os digo todo. Por momentos esas escenas van alejando la cámara y de pronto te sorprendes viendo que ya puedes mover al personaje. Entonces es cuando cierras la boca de asombro.

No todo es positivo. Un defecto que arrastra la saga es la carga tardía de texturas, que aquí sigue existiendo por momentos, igual que algunas sombras que “bailan” y determinadas caídas de frames, así como pequeños “cortes” en el paso entre zonas, pero son aspectos que no empañan nada el increíble trabajo del equipo The Coalition sacándole todo el partido a la potencia gráfica de Xbox One en sus dos modelos.

Y todavía me guardo algunas alabanzas para su apartado sonoro, porque bien las merece. A nivel de efectos seguimos teniendo un magnífico trabajo al representar todos los sonidos de las armas, explosiones, la contundencia de los golpeos… y a nivel de doblaje el juego es magnífico tanto en versión original como doblado al castellano, desterrando los miedos de los últimos juegos exclusivos de Xbox que llegaron sin doblar haciéndonos creer que tal vez en Gears 5 bajará un poco el nivel respecto a los anteriores… nada más lejos.

Pero donde más destaca es en su magnífica banda sonora, y es que para ello ha contado nada menos que con Ramin Djawadi, el compositor de series tan premiadas como Juego de Tronos o WestWorld, y también películas como Warcraft, La Gran Muralla o Ataque de Titanes, y que sabe aportar ese tono épico que le da siempre a sus trabajos, con presencia de coros y mucha percusión para que la ambientación sea magnífica en su conjunto.

Conclusiones

Casi he agotado los adjetivos para describir las sensaciones que me han dejado este Gears 5, un juego que roza la excelencia en todos sus apartados cuando no la toca directamente con las dos manos.

Su increíble campaña ha sobrevivido al experimento del mundo abierto sin perder su ritmo y nos ha servido para conocer más sobre Kait y el destino de nuestros personajes, un guión adulto y muy trabajado, además de regalarnos momentos épicos que nos dejarán (permitirme que cite a Keanu Reeves) “sin aliento”.

Sin duda este segundo trabajo del estudio The Coalition supera al anterior y nos deja uno de los mejores Gears de la saga. ¿El mejor? Cuestión de gustos, pero sin duda el más completo por la duración de su campaña y su variedad de modos multijugador.

Si a eso le sumamos un apartado técnico espectacular, un gran doblaje y una banda sonora con algunos temas para escuchar en tu móvil una y otra vez, se nos ha quedado un Gears 5 casi perfecto, un juego que justifica la compra de la consola… o el pago de un servicio.

¿Lo peor? Que quede tanto para Gears 6.

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