La promesa de volver a los orígenes no es nueva, de hecho hay muchas IPs que vuelven a ella de forma recurrente, cuando han pasado varias entregas tratando de innovar, probando cosas que no siempre gustan o resultan, estirando el chicle y cuando las ventas empiezan a penalizar se promete recuperar la esencia, incluso se opta por reiniciar una numeración, se prescinde de ella o se repetir un título, como el caso que nos ocupa.

Porque hoy vengo a hablar de Call of Duty: Modern Warfare, y así se llama el último shooter de Activision, exactamente igual que el lanzamiento que maravilló en 2007 y supuso toda una revolución en el género y en la franquicia, hasta entonces ambientada en la Segunda Guerra Mundial.

Infinity Ward logró conquistar al jugador creando una experiencia sólida basada en dos pilares fundamentales: Una campaña inmersiva que nos mostraba una guerra moderna, un estilo muy hollywoodiense que sabía mezclar perfectamente momentos de infiltración con secuencias que firmaría el mismísimo Jerry Bruckheimer, y por supuesto un multijugador frenético, directo y con una capacidad adictiva que ha sabido enganchar a millones de jugadores en todo el mundo.

Estaba claro que “recuperar la esencia” pasaba por volver a ofrecer una campaña de nivel (un aspecto que se fue apagando en sucesivas entregas) y alejarse de la subsaga Infinity Warfare, pues a la gente no le convencía tanto correr por las paredes, disparar balas con efecto o los nanotrajes.

Que las premisas sean obvias no significa que llevarlas a cabo sea sencillo, ser capaz de ofrecer algo que “huela a nuevo” pero que al mismo tiempo reconcilie al fan con la saga. El reto era mayúsculo, ¿lo habrán conseguido? Vamos a verlo…

Call of Duty: Modern Warfare, Activision hace campaña

Lo reconozco, soy un jugador atípico de CoD, lo mío es disfrutar de las campañas y no soy muy habitual de sus modos en línea, por eso mi interés en la saga había caído y por eso mi ilusión por esta entrega se redobló con esas promesas. Está claro que un porcentaje muy elevado de jugadores de CoD la campaña ni la tocan, se dirigen “derechitos” a su droga anual, a subir de nivel, aprenderse cada rincón de los mapas y compartir las rachas de bajas entre sus amigos.

A pesar de estar en minoría, me alegra comprobar que Activision no nos ha engañado y efectivamente en este Call of Duty: Modern Warfare tenemos una historia para un solo jugador apoteósica, de las de antaño, que nos lleva por todo el mundo en 11 episodios plagados de momentos de los que se quedan grabados.

Controlaremos a Alex y al Sargento Garrick, en un conflicto que se desarrolla en la ficticia Urikstan donde soldados norteamericanos y rusos tienen intereses enfrentados, y los operativos tienen que moverse en terrenos pantanosos para evitar una confrontación que podría resultar desastrosa para la humanidad.

A pesar de usar nombres ficticios (Al Qatala y Al Qaeda no quedan muy lejos) está claro que la historia no puede ser más real… terrorismo en Europa (la misión en Picadilly Circus, en el centro de Londres, es brutal), guerra química, refugiados, gente desesperada, conflictos político-económicos… además de ser una historia madura, cruda, que no siempre pinta a los buenos como totalmente buenos ni a los malos como malos (“los límites son los que te pones tú mismo”, como bien dice el Capitán Price), que nos enfrenta a la idea de “bajas civiles aceptables” y a que el fin no siempre justifica los medios.

Una historia adulta, que sabe mezclar los míticos momentos de infiltración (que particularmente adoro, y que con la visión nocturna y el nuevo apartado gráfico son otro nivel) con fases de pilotaje, de ataques épicos acorralando al enemigo, defender una posición de forma agónica, incluso fases de pura infiltración y alguna que otra toma de decisión que hacen que el ritmo nunca decaiga y vivamos una montaña rusa de emociones.

Me alegra comprobar que esta vez los guionistas no han querido realizar una historia demasiado fragmentada y abstracta, que se centren mucho en el plano “personal”, en las lealtades, en que no todas las órdenes deben cumplirse, que haya una construcción sólida de los personajes, especialmente el carismático Capitán Price, imponente aquí.

Como punto negativo otro clásico de la saga, la duración, y es que nos ventilaremos la campaña en 7-8 horas, que teniendo en cuenta todas las opciones en línea no es tan grave, pero siempre es una pena que Activision se muestre tan rácana en este sentido.

Nuevas fórmulas jugables

Sin abandonar del todo la campaña, y antes de meternos de lleno en las opciones multijugador, Infinity Ward ha sabido ajustar la jugabilidad para darle un toque más realista y actual sin perder su esencia ni alejarse de esa idea de “vuelta a los orígenes”. Y no es fácil.

Para ello se ha optado por un curioso sistema de coberturas, algo que no es del todo novedoso en un shooter en primera persona (ahí están los Killzone, por ejemplo), pero que sabe hacer bastante bien, con unas pequeñas marcas en ciertos objetos en los que podemos apoyar el arma y tener cierto ángulo de visión con el que podremos abatir a los enemigos sin quedar demasiado expuestos.

No es algo tan orgánico como lo pueda ser en un Gears of War, ni automático como otros títulos donde simplemente se activa acercándonos, pero sí lo bastante como para poder encadenarlo con una carrera y un deslizamiento para ir avanzando ante en fuego enemigo. Aquí se puede usar de manera opcional, a veces simplemente nos apetecerá ir corriendo como locos y obviarlas, pero me parece muy adecuado que para un juego que pretende ser realista un soldado pueda apoyar un arma en una pared o una caja y no vaya siempre “a pecho descubierto”, además de algo muy útil en modos de dificultad elevados.

Este cambio, que puede parecer menor, le da un punto estratégico a los enfrentamientos muy importante, y lo podemos usar también en el online, igual que la apertura (y cierre) de puertas, que podamos hacer despacio o con un golpe, dependiendo si queremos coger al enemigo desprevenido y montar escándalo o preferimos ser sigilosos.

También me ha gustado el nuevo sistema para cargar el arma sin dejar de apuntar, más lento, sí, pero más seguro, o la forma de correr manteniendo el arma baja o esprintando. Son pequeños detalles que se agradecen y aportan variedad.

Por ponerle un par de peros a una campaña antes de entrar de lleno en el multijugador, habría pedido algo más de variedad de armas y más opciones de avanzar con sigilo, pues están muy marcadas las fases donde solo se puede ser sigiloso y donde no se da opción de hacerlo, y habría estado bien que en el mismo nivel pudiésemos superar algunas partes sin que aquello sea una orgía de balas constante.

El otro “pero” es lo excesivamente guionizado y scriptado que está todo, pero este “pero” imaginaos que está escrito en un tamaño de letra menor, pues creo que lo que hace diferente a esta saga son esos momentos épicos que no te dejan ni respirar, ese ritmo infernal que hace que nos pasemos pegados al mando varias horas y queramos más y más.

Ya otros juegos así han intentado niveles más abiertos y el ritmo caída en picado (ejem, Gears 5, ejem) así que permitir que no me queje demasiado en este sentido aunque piense que con algo de imaginación se puede hacer.

Un multijugador que recupera sus señas de identidad

Esto que voy a decir para empezar a comentar la parte online también lo podría decir de la campaña y de muchas de las ideas que hacen que este Call of Duty vuelva a ser un Call of Duty. La idea que impera en muchos aspectos del juego: Ya está bien de querer parecerse a los éxitos del momento cuando tú mismo eres un éxito, de querer imitar fórmulas cuando tienes tu propia receta del éxito. La gente que quiera nanotrajes y peleas en el espacio tiene Destiny y Halo, para Battle Royale tienen Fortnite y PUGB, haz lo que sabes hacer tan bien y esfuérzate por hacerlo mejor.

Infinity Ward, y sobre todo Activision (porque imagino que será la que tome estas decisiones al fin y al cabo) han decidido que el multijugador de CoD debe ser un espectáculo que puedan disfrutar todos, y para ello ha optado por dividirlo en modos y mapas muy diferentes y que son capaces de satisfacer a cualquier jugador, incluso al mismo jugador que busque distintas experiencias.

¿Quieres algo rápido y frenético? El modo Tiroteo ofrece pura intensidad, partidas 2v2 en escenarios muy reducidos, partidas de solo 40 segundos que impiden el inmovilismo, pues se resuelven con un desempate a tocar una bandera en el centro o por puntos.

¿Buscas algo más clásico? Ahí tienes los habituales modos Team Deathmatch, con sus mapas más abiertos, de tamaño medio, con sus rachas de bajas que desbloquean ataques aéreos, helicópteros, drones… pero que presentan un diseño más variado y con más posibilidades, zonas altas para dominar un espacio abierto, desniveles, callejones… y obviamente se ven favorecidos por las nuevas mecánicas de coberturas y las puertas, haciendo que muchos jugadores puedan parapetarse y veamos enfrentamientos más tácticos.

También tenemos modos clásicos y otros bastante originales, desde el habitual Dominio para controlar una zona, Headquarters para hacer lo mismo pero con una zona móvil o Cyber Attack, un modo muy frenético en el que gana el primero que sea capaz de lanzar una carga electromagnética en el centro de datos de la base rival.

A nivel de progresión del personaje reina la simpleza, un sistema sencillo y directo donde podemos mejorar a nuestro personaje con las Field Upgrades y hacer cosas como desplegar barricadas o soltar un dron que pueda marcar a los enemigos.

Si lo que queremos son batallas más masivas, nuestro modo es Guerra Terrestre, 20v20 enmapas más amplios donde entran en juego edificios altos, vehículos, grandes zonas a controlar y un buen número de jugadores a la vez, un buen golpe de Activision a su mayor competidor, Battlefield, que este año se queda sin entrega y ve como su rival ofrece algo similar a lo que hasta ahora parecía exclusivo de la saga de DICE.

No me olvido del Reglas Tácticas, incluyendo partidas con visor nocturno, que prescinde de minimapas, de un hud, de mirillas si activamos el visor nocturno…  de forma que los enfrentamientos se hacen mucho más tácticos, más crudos, donde se hace más necesario un acercamiento inteligente, el uso del sigilo… puede que muchos jugadores acostumbrados al multijugador tradicional no se sientan cómodos aquí, pero espero que le den una oportunidad porque ofrece una variedad y una frescura que se agradece.

Y si a alguien se le quedan cortas estas opciones, Call of Duty: Modern Warfare cuenta con el modo Spec Ops, o si lo preferís: Operations, misiones cooperativas con un breve contexto histórico, algo similar a lo que ya disfrutamos en CoD: WWII, con mapas amplios donde tendremos que ir completando objetivos con otros tres jugadores, ya sea a pie o usando vehículos.

Es un modo que se agradece si te gusta disfrutar en compañía de amigos, aunque personalmente no lo veo tan trabajado como otros, hubiese preferido un poco más de narrativa (tampoco tiene que ser como las Historias de Guerra de Battlefield, pero algo más), y con misiones algo menos típicas… es lo malo de este tipo de géneros, que hemos jugado a tantos que las misiones ya las tenemos muy vistas y cuesta sorprender.

También lo veo algo escaso de lanzamiento, pero es de esperar que Activision vaya añadiendo contenido a medida que pasen los meses. Hay que recordar que el estudio lanzará nuevos mapas de forma gratuita, prescindiendo del típico Season Pass, y aunque sí habrá un futuro “Pase de Batalla” la promesa es que no afectará al equilibrio ni se disgregará a la comunidad, algo que creo es vital para el juego cruzado.

El peaje de apostar por la variedad de mapas y estilos es que los acérrimos a un estilo propio no estarán contentos, los que disfruten de los mapas cerrados renegarán de la amplitud de muchos escenarios, que dan pie al “camperismo”, y se quejarán de que no existan más mapas de su gusto. Es imposible contentar a todos, pero valoro positivamente que el estudio lo haya intentado y seguramente en muchos casos conseguido.

Las partidas que he podido disputar, ya con el juego a la venta, han sido muy satisfactorias, sin lag y con un matchmaking adecuado. Hay que destacar que el juego por primera vez en la serie permite el juego cruzado en PC y consolas, además de ofrecer posibilidad de filtrar para permitir que otros jugadores puedan usar distintos controles al mando (básicamente teclado y ratón, que ya sabemos la ventaja que dan). Ojalá sea una característica que haya llegado para quedarse.

Ganando la guerra de los gráficos

Las primeras imágenes de Call of Duty: Modern Warfare me sorprendieron por su calidad gráfica. Pensé… ¡ya era hora! Desde precisamente el primer Modern Warfare en Xbox 360 y PS3 no me había sorprendido en el apartado técnico un CoD, y siempre se ha dicho que Activision ha reutilizado y parcheado un motor hasta la saciedad y eso, con el paso de los años, se ha hecho notar cada vez más.

Por suerte esa idea de volver a los orígenes también ha pasado por volver a sorprender en los gráficos, en ofrecernos imágenes impactantes que nos dejen con la boca abierta. No hace falta usar un PC con una Nvidia GTX y su raytracing para alucinar con la iluminación y los reflejos de este CoD, el trabajo con la luz es sencillamente soberbio, especialmente de noche con y sin visión nocturna, y apoyado por una calidad en las animaciones magnífica y un gusto enfermizo por los detalles, que hará que realmente sintamos que estamos viendo por momentos una película, o aún mejor, que estamos dentro de ella.

El juego cuenta con texturas de alta resolución que reflejan con todo detalle armas y trajes, los efectos de fuego y partículas se ven potenciados por la citada iluminación, y sabe jugar muy bien con los recursos, de forma que se luce en escenarios reducidos, mapas muy pasilleros y muy poco iluminados, aprovechando al máximo para conquistarnos por los ojos y hacernos pensar, en ocasiones, que estamos ante un juego de next-gen.

No todo el monte es orégano, y como digo otros escenarios más amplios no lucen tan espectaculares, y a menudo sufrimos la habitual carga tardía de texturas, pero son pequeños peajes que no nos importa pagar cuando notamos que prácticamente nunca el juego baja de los 60 fps, otra de las marcas de identidad de la saga, una de las pocas que nunca se perdieron.

Si hablamos de la música el listón baja un poco. Hubiese estado muy bien si Activision hubiese vuelto a contar con un gran compositor como Harry Gregson-Williams para repetir la BSO de CoD:MW, aunque tampoco quiero despreciar el trabajo de Sarah Schachner, muy conocida en el mundo del videojuego con trabajos en Anthem, Assassin’s Creed Origins y también Call of Duty: Infinite Warfare. La música sabe acompañar la acción con melodías intensas y acompañamientos vocales para dotar al conjunto de la epicidad necesaria, con varios temas que evocan el mundo árabe, aunque echo en falta algún tema épico y memorable.

Sobre el doblaje ha vuelto a pasar lo de tantas veces… un trabajo magnífico el de todo el equipo, salvo el que hace la actriz Najwa Nimri, elegida por ser un rostro popular como actriz pero que demuestra que sus dotes de dobladora son mejorables, y su presencia puro marketing. Es una pena que en la promoción del juego solo se hablase del papel de esta actriz y empañe el gran trabajo del resto, con un registro vocal que no casa nada con el papel que interpreta, donde esperas una teniente de voz dura e implacable y no alguien que parece que te está hablando con timidez, como ruborizándose.

Termino poniendo la nota positiva, a efectos de sonido de nuevo un trabajo excelente que capta cada arma, disparo, recarga, que presenta unas explosiones tan realistas que asustan, con una tecnología que simula el multicanal y que incluso con los altavoces de la tele puedes escuchar las pisadas y sentir de donde vienen, y que ofrece un buen número de opciones de configuración incluso aunque no tengas un equipo de sonido de nivel, para que te metas de lleno en la acción y tus oídos disfruten casi tanto como tus ojos.

Conclusión

Como veréis, la promesa se ha cumplido con creces y Call of Duty ha vuelto de verdad, ha vuelto su espectacular campaña (breve pero intensa), su multijugador clásico pero más abierto que nunca y todo ello envuelto en una capa gráfica que hace que las sensaciones de estar dentro de una guerra se acentúen.

Activision e Infinity Ward han acertado recuperando su esencia, potenciando lo que les hizo grandes y dejando de lado esos fallidos intentos de ajustarse a las tendencias. Ellos son tendencia, y espero que no se le olvide para futuras entregas.

Call of Duty: Modern Warfare me parece un shooter muy disfrutable, capaz de regalar meses de diversión, con un multijugador variado que ha sabido refrescarse sin perder sus señas de identidad. Puedo entender que esa apertura a mapas más amplios en ciertos modos no guste a todo el mundo, pero yo la agradezco, igual que agradezco el juego cruzado y lo bien que funciona.

No es un juego perfecto, pero creo que la guerra moderna tiene un nuevo líder.

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