En ocasiones, demasiadas diría incluso, no prestamos demasiada atención a un título por lo desconocido de su estudio, creyendo que no merecerá la pena, que al ser uno de esos llamados “Triple A” difícilmente va a llegar a convertirse en un juego que interese. Esto es lo que nos puede pasar perfectamente con A Plague Tale: Innocence.

Y es que Asobo Studio no es precisamente un estudio muy popular y tampoco tiene un portfolio de trabajos sobresaliente. Sus trabajos más destacados han sido Fuel y la colaboración con Ubisoft para The Crew 2, pero también tenemos otros títulos de calidad más dudosa como Kinect Disneyland, ReCore, Ratatouille, Wall-E o Toy Story 3-The Video Game.

La compañía francesa, como veréis, tiene una excelente relación con Pixar y es posible que esa haya sido una de las razones para que su último trabajo, de largo el más maduro y trabajado, contenga un poderoso componente narrativo.

Aquí también hay ratas, pero estas no se ponen gorros de Chef ni dirigen restaurantes. Acompáñanos por este viaje hacia la Francia medieval, porque Amicia y su hermano no pueden estar expuestos demasiado tiempo.

Francia, plagas de Ratas e Inquisidores

A Plague Tale: Innocence nos transporta hacia la Francia de mediados del siglo XIV, una época terrible para una población que se ve azotada duramente por la plaga de la Peste Negra y por una Inquisición que mata sin contemplaciones y con total impunidad.

Nos encontraremos la historia de una familia, una niña que apenas conoce a su hermano pequeño, aquejado de una enfermedad contagiosa, y una extraña persecución que nos obliga a que Amicia, la hermana mayor, se vea obligada a escapar con Hugo, su inocente hermano, en una situación de clara inferioridad, en un mundo plagado de peligros… y de ratas.

Como era de esperar, ser tan débiles nos obligará a utilizar todo nuestro ingenio, pues ser descubiertos significará la muerte segura, ofreciéndonos un desarrollo muy lineal y poco rejugable, que nos llevará unas 10 horas que serán, eso sí, muy intensas en una historia emotiva que nos emocionará, un ejemplo de superación de adversidades, solidaridad, esperanza pero también odio, maldad, falta de compasión, una demostración de que una desgracia humanitaria puede sacar lo mejor pero también lo peor del ser humano.

El trabajo de guión es magnífico, y gente como Sebastien Renard, que también participó en Life is Strange, consiguen que nos encontremos ante una historia con la que se conecta enseguida, con un gran ritmo, que sabe mezclar ritmos pausados y tensos. Es evidente que la narrativa ha sido uno de los puntos clave en esta experiencia meramente individual y aquellos que busquen una gran historia sin duda la encontrarán en A Plague Tale: Innocence.

Las sombras, amigas y enemigas

Estamos ante un juego de infiltración y puzzles, en el que tendremos que utilizar el ingenio para poder avanzar, para huir siempre y llegar a un destino que se presenta promesa de recuperar algo de tranquilidad en nuestras agitadas vidas.

En A Plague Tale: Innocence controlaremos a Amicia y tendremos que ocuparnos de nuestro hermano, afortunadamente para la jugabilidad muy obediente cuando se le da órdenes y lo bastante menudo para entrar en sitios estrechos. El pequeño Hugo dará mucho juego y me ha recordado en parte al genial The Last Guardian, y no porque esté comparándole con un pájaro-gato gigante, sino por lo bien cuidada que está la relación entre hermanos a nivel narrativo y jugable.

Por ejemplo Hugo necesitará ser tranquilizado en ocasiones para que no se ponga nervioso y haga ruido que alerte a los guardias. Por lo general iremos de la mano con él, pero a veces no tendremos más remedio que soltarle durante un tiempo, y eso le añade al desarrollo un componente estratégico interesante.

Controlamos a niños, así que no esperéis enfrentamientos a puñetazos contra 20 soldados a la vez, ni saltos enormes o proezas físicas, pero en esa fragilidad se busca el ingenio, la sensación de desamparo y tener que tirar de ingenio para superar cualquier peligro. Peligros muchas veces representados por las ratas, portadoras de la peste bubónica y por tanto mortales.

Para evitarlas tendremos que mantenernos siempre en la luz y aprender a utilizar el fuego, ya sea creando hogueras, desviando haces de luz con nuestra honda y alguna piedra… Además Amicia aprovechará que sus padres son alquimistas e irá aprendiendo algunos “trucos” y mejorar nuestras herramientas y equipamiento (menor tiempo de apuntado de precisión, mayor capacidad de munición para la honda o ropa más silenciosa, por ejemplo) y así podremos hacer frente a los soldados armados de formas muy variadas, y de esta forma el juego rara vez se vuelve repetitivo.

Cuando uno piensa en juegos de sigilo se imagina a Sam Fisher o a Solid Snake, drones, trajes de camuflaje y demás gadgets para ocultarse, pero lo cierto es que el título consigue reflejar a la perfección el espíritu de un género que por desgracia esta generación no ha tenido grandes exponentes.

Hay que tener en cuenta que el ritmo es muy pausado, que pasaremos la mayor parte del tiempo agachados, ocultos tras la hierba alta o una cobertura, pensando cómo podemos avanzar cuando la patrulla no mire, ideando fórmulas para crear distracciones… es cierto que hay un par de momentos de acción, pero la mayoría nos obligan a tirar de paciencia e ingenio para resolver los pequeños puzzles que se nos presentan y con los que poder avanzar.

¿Estos puzzles son complicados? No, de hecho hubiese estado bien algo más de dificultad, pero en Asobo han querido lanzar un juego muy accesible, y aportan dificultad únicamente eliminando ayudas visuales (indicadores de objetos con los que interactuar, por ejemplo) que consiguen que el avance no sea tan evidente.

En no pocos momentos dejaremos de lado el sigilo para echar a correr, y ahí es donde se nota que el juego posee cierta tosquedad cuando intentamos avanzar deprisa y girar al mismo tiempo, momentos en los que Amicia se para en seco o se frena sin que nosotros lo queramos, o algún muro invisible para no separarnos demasiado de nuestro hermano. Son detalles menores que no estropean la experiencia, pero sí que hacen recordarnos que esto no es un juego de altísimo presupuesto y tiene margen de mejora.

También habrá un gran componente de exploración, es muy recomendable explorar bien los escenarios (que no son muy amplios tampoco, pero lo suficiente como para entretenerse un rato en cada uno) buscando materiales con los que poder mejorar nuestras herramientas en los talleres.

Como decía, el juego tiene una duración de unas 10 horas y no es rejugable, y es posible que esto eche para atrás a más de uno. Es cierto que presenta ciertos coleccionables y que te dice qué te falta por conseguir en cada nivel para que intentes completarlo al 100%, pero luego no te ofrece recompensa alguna por hacerlo más allá de los trofeos. Viendo su cuidada estética, el título pide a gritos una sección de “extras” mucho más poblada que unos tristes “Créditos” donde desbloquear una galería de artes o una banda sonora.

Eso sí, os recomiendo, si lo probáis, que os lo toméis con calma, que habléis con todos los personajes e interactuéis con todo lo que encontréis, así disfrutaréis mucho más y os enteraréis de muchas cosas, la duración se extenderá un par de horas y la experiencia final será más satisfactoria.

A Plague Tale: ¡Qué bonito eres!

Es cierto que no podemos catalogar esta obra como un “Triple A” pero tampoco es, ni mucho menos, un indie. En Asobo Studio casi 100 personas han trabajado en esta gran producción, más de una decena dedicada solo al guión, y aun así no podemos sino alabar el gran trabajo gráfico que nos ofrece una aventura visualmente muy bella, y con varios elementos que pueden mirar a la cara a los más grandes.

El nivel de algunas cinemáticas es muy alto, igual que distintas situaciones que no voy a detallar para no desvelaros nada pero que sorprenden y tienen que ver con los cambios en el escenario. Ciertos momentos nos dejarán literalmente con la boca abierta. Además el juego posee variedad de escenarios y todos están muy bien ambientados, desde la calidez del campo y la naturaleza a entornos mucho más fríos, sucios y oscuros.

Además el juego posee unos modelados de personajes muy competentes y un gran trabajo en la iluminación, que luce estupenda, especialmente los atardeceres, y si ya lo jugáis con HDR lucirá incluso mejor, pues es de esos juegos que por sus contrastes entre luces y colores hace que esta tecnología destaque y marque la diferencia.

A nivel de tasa de frames lo hemos visto muy estable, sin ninguna caída, aunque sí que tiene problemas de sincronización vertical que hacen que el movimiento de cámara a veces resulte molesto e incluso pueda llegar a marear, aunque de nuevo nada demasiado grave.

Tampoco me ha gustado que no se haya incluido un Modo Foto porque seguro que las redes se llenarían de capturas… aunque cruzo los dedos, porque no es la primera vez que futuras actualizaciones lo incluyen más adelante.

Respecto al apartado sonoro solo puedo decir cosas positivas. A Plague Tale; Innocence posee unas melodías brillantes, unas piezas muy emotivas con predominio de instrumentos de cuerda y que se saben encadenar bien con los momentos de tensión, y los efectos sonoros también presentan un nivel muy aceptable. Respecto a las voces no podemos disfrutar del juego en castellano, aunque viene subtitulado, y simplemente comentar que algunos actores en inglés no parecen nativos y se les nota el acento, pero tampoco lo veo como algo negativo.

Conclusiones

Estamos ante un título muy redondo en todos sus apartados, una de esas experiencias narrativas que nos dejan con un excelente sabor de boca, que no tiene multijugador ni lo necesita y de las que aportan algo diferente que nos hace recuperar la fe que tantos clones Battle Royale amenazan con robarnos.

El juego no es perfecto, algo más de dificultad y sobre todo duración, o al menos motivos para ser rejugado, diferentes finales, decisiones que impactasen en el desarrollo… le habrían venido fenomenal, aunque hay que decir que su linealidad la palia muy bien con un ritmo sin altibajos y cierta variedad jugable que nunca lo hace parecer monótono.

Se trata del trabajo más maduro de Asobo Studio, y podréis descubrirlo a un precio inferior al de un Triple A, así que no tenéis excusa para darle una oportunidad, salvo que no tengáis paciencia y necesitéis que exploten cosas o busquéis un juego que os dure meses.

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