Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital facilitada por The Game Kitchen, título actualmente disponible en PlayStation 4, PlayStation 5 (versión analizada), PC, Xbox One, Xbox Series X|S, y Nintendo Switch.
Al fin volvemos al mundo de una de esas sagas que calan hondo, sobre todo por su endiablada jugabilidad, hoy os traigo mi análisis de Ninja Gaiden: Ragebound, el cual promete un verdadero festival de agilidad, espadazos, saltos, y reflejos sobrehumanos.
El estudio español The Game Kitchen une fuerzas con Koei Tecmo para traer de vuelta a la saga tras varios años sin ver un nuevo título, en esta ocasión no viviremos en la piel de Ryu Hayabusa, nos adentraremos en la historia de Kenji Mozu para hacer frente a los demonios que invaden su mundo.
En esta ocasión la saga vuelve a los orígenes para darnos una jugabilidad clásica dentro de un planteamiento de scroll lateral, pero con el buen hacer de la desarrolladora, la cual ha sabido crear un título sólido, lleno de adrenalina, donde se premian los buenos reflejos.
Una nueva historia
El pistoletazo de salida para el comienzo de la trama es la partida de Ryu Hayabusa a Estados Unidos para hacer frente a una amenaza creciente, sin un peligro aparente, nuestro verdadero protagonista Kenji Mozu entrena para mantenerse en forma dentro de la aldea del clan Hayabusa.
Toda la paz se hunde en cuanto la barrera que separa el mundo de los humanos, y el de los demonios se rompe dejando pasar a todo tipo de criaturas que solo anhelan el dolor y la destrucción.
Kenji responde a la llamada del deber y decide hacer frente a esta amenaza en solitario, gracias a su entrenamiento cree poder acabar con todos los demonios, pero un golpe de realidad le fuerza a una alianza vital, e inesperada con Kumori, ninja del Clan de la Araña Negra.

Esta fusión es la clave para poder combatir por todos los escenarios y capítulos en los que se divide el juego, donde combinamos las habilidades de este dúo para enfrentar a los enemigos, los cuales tienen sus propias peculiaridades.
La historia principal puede durar en torno a las 5 horas, pero se alarga mucho más si completamos los escenarios complementarios, buscamos los coleccionables, o si queremos repetir algunas fases para mejorar nuestros tiempos, y nuestra puntuación en base a varios factores como el combo de muertes realizadas, y los desafíos extra que nos plantean en cada misión.
En cuanto a la trama en sí, no inventa la rueda, pero tampoco se hace tediosa, así que funciona muy bien como telón de fondo para ir avanzado capítulo a capítulo, donde cobran protagonismo los escenarios, y la jugabilidad.

Jugabilidad y dualidad
Al poder hacer uso de dos tipos de habilidades, es posible combinarlas para realizar ataques espectaculares, pero la base es la posibilidad de acabar con la mayoría de enemigos con un solo corte de la espada de Kenji, así que la velocidad, y los reflejos son la clave.
A diferencia de trabajos anteriores de la desarrolladora como es Blasphemous II, se aleja del estilo metroidvania de ataques más pausados, para darnos una experiencia mucho más arcade y ágil, donde debemos acabar con los enemigos con rapidez, pero también con cabeza, puesto que hay enemigos especiales.
Si bien la mayoría de enemigos perecen con un solo golpe, los que aguantan más pueden darnos guerra, pero podemos acabar con ellos si adquirimos la energía del color determinado, el azul con ataques de Kenji o el rosa para los ataques de Kumori, al acabar con enemigos que porten dicha aura.

Esto nos permite realizar un ataque potente que acaba con enemigos poderosos, o con filas de enemigos, mecánica a través de la cual el juego nos invita a medir a qué enemigos atacar primero, incluso la secuencia de golpes, para no pulsar el mismo botón de ataque todo el tiempo.
Al poder usar las habilidades de Kumori, la mayoría de ellas a distancia gracias a sus kunais, es posible plantear nuevas vías de avance, aunque disponga de una barra de energía que debemos medir para no agotar enseguida, y que se recarga mediante orbes, o atacando a los enemigos.
Una experiencia ágil
Aunque tiene un planteamiento lineal, siempre podemos repetir capítulos anteriores, o visitar la tienda entre cada uno de ellos para adquirir mejoras de equipamiento como habilidades pasivas para Kenji, y diferentes ataques especiales de Kumori, como un paraguas escudo, abanicos teledirigidos, cuchillas giratorias que vuelven hacia la dueña, y así varias de ellas.

Al buen diseño de los enemigos se suman las posibilidades que ofrece la propia unión de personajes, al ser un mismo ente podemos disponer de sus ataques de forma simultánea, el manejo se siente ágil, sencillo en su planteamiento, pero que requiere de entrenamiento para dominar todo lo que ofrece.
El movimiento por los escenarios también juegan un papel importante, ya que nos encontraremos con varias plataformas diferentes, verticalidad, trampas, saltos complicados, o el uso de la guillotina, un salto combinado con ataque para poder saltar encima de los enemigos mientras realizamos daños, y así alcanzar zonas más altas.
Se plantea como una experiencia rápida donde hay que estar en constante movimiento, pero eso es una buena noticia, ya que sabe transmitir el espíritu de la saga dentro su aspecto visual, y a nivel de jugabilidad.

A lo largo y ancho de los escenarios nos toparemos con puntos de guardado, así como de orbes de salud para que no nos frustremos dentro de cada uno de ellos y podamos recuperar vida, los primeros funcionan como un pequeño remanso de paz entre tanta acción.
Apartado gráfico y sonoro
Se puede apreciar simple vista que este punto es de sobresaliente, el uso del pixel art es sublime, y no solamente a nivel estético, también sabe acompañar en las animaciones de los personajes principales, y de los enemigos, los cuales pueden aparecer por diferentes vías, incluso del fondo del escenario, o aparecer desde la parte frontal de la pantalla.
The Game Kitchen sabe plantear buenos diseños tanto a nivel de arte, como de los propios niveles, aunque algunos no me han sorprendido en su disposición, y planteamiento, a nivel gráfico son todo un despliegue de medios.

La fluidez es constante, y se agradece en este tipo de propuestas, sin bajadas de fps, donde el movimiento se siente muy ágil, las animaciones son espectaculares, y con acciones propias de dos clanes ninja que llevan entrenando durante generaciones.
A nivel sonoro nos brinda temas propios de su estética, con musica que parece sacada de una máquina arcade, pero con una técnica muy acertada y adaptada a la época actual, aguarda temas que acompañan a la perfección a toda la acción constantemente.
En las opciones de accesibilidad nos permite disminuir el daño que hacen los enemigos, así como la amplitud del salto con la guillotina, que no podamos ser derribados, y otras opciones varias que pueden ser muy útiles para personas con discapacidad, y para quienes busquen una experiencia más calmada sin sufrir daños.

No dispone de opciones de alto contraste, ni de narración por voz, tampoco es posible activar filtros para personas con daltonismo, y no es posible activar notificaciones auditivas o visuales, pero cuenta con modo asistido, y con textos en español.
Conclusiones
He tenido la suerte de haber jugado todos los Ninja Gaiden hasta la fecha, por ello este lanzamiento lo esperaba con bastante ilusión, sobre todo por ver qué ha hecho la desarrolladora con una saga tan icónica, y que desprende acción por los cuatro costados.
La propuesta de Ninja Gaiden: Ragebound es muy satisfactoria, porque nos lleva por diferentes escenarios donde debemos hacer uso de la agilidad, los movimientos precisos, y calcular nuestros ataques de forma acertada si queremos acabar con todos los enemigos en pantalla.

Tener la posibilidad de usar dos personajes el mismo tiempo tiene sus ventajas, pero no permite centrarnos más en Kumori, aunque cuenta con sus momentos donde separarse de Kenji de forma temporal para explorar y activar pulsadores con su ataque básico a distancia, momentos que aportan frescura y variedad dentro del gameplay.
En momentos he sentido cierta repetición en el planteamiento de los enemigos, aunque son variados, puede que nos veamos realizando los mismos patrones a los mismos tipos de enemigos, pero los enfrentamientos contra los bosses nos dan un buen golpe de realidad.
Su diseño es muy acertado, variado, y desafiante, nos enfrentaremos a varios que cuentan con patrones marcados que debemos estudiar, donde medir bien nuestros movimientos por no acabar hechos, y hechas una papilla.
Cuenta con una edición física por parte de Tesura Games, tanto en su versión estándar, como en Edición Especial que contiene un diorama de uno de los escenarios del juego que digno de admirar, además de otros objetos icónicos de esta entrega.
La combinación de la acción frenética y constante con el pixel art es todo un deleite visual, y The Game Kitchen lo ha convertido en un arte desde el primer Blasphemous, goza de gran calidad, y han sabido salir de la zona de confort para darnos nuevas propuestas como esta, respetando y potenciando la saga Ninja Gaiden.









