Este análisis ha sido realizado gracias a una copia actualizada a la versión 1.0.2 facilitada por Pirate PR, título ya disponible para PlayStation 4, PlayStation 5, Nintendo Switch (versión analizada), Xbox Series X/S, Xbox One, y PC vía Steam.
Le tengo un gran amor a los plataformeros, y a pesar de ser la fórmula jugona más vieja del mundo aún le queda mucho por ofrecer. Aunque en la actualidad son pocos los estudios que apuestan en experimentar en el género, aquí es dónde los estudios independientes que le dan prioridad a sus ideas y la creatividad por encima del dinero fácil que comúnmente sucede con los grandes editores AAA.
SCHiM, es un curioso plataformero desarrollado por el dúo de desarrolladores holandeses Ewoud van der Werf y Nils Slijkerman, que se originó como un proyecto escolar de Ewoud, mas, con el tiempo logró atraer la atención del estudio para convertido en algo más grande tomando inspiración de locaciones europeas/holandesas. ¿Vale la pena el resultado final? Vamos al lío.
La historia
Para empezar, la palabra SCHiM proviene del holandés y se traduce como sombra, espíritu o un personaje que sólo puedes vislumbrar rápidamente. Algo que en cierta forma podemos relacionar con nuestro día a día.
El juego comienza poniéndonos en la piel de un chaval que acompañado de su sombra juega plácidamente, y durante esta etapa lo vemos crecer acompañándolo en sus momentos de tristeza, alegría, soledad, familia y amor, todo hasta convertirse en un adulto.
Nosotros personificamos la sombra de la persona que hemos acompañado en toda su maduración, lamentablemente un mal día provoca en la persona provoca que el tierno ser que vive en la sombra de él se desprenda y se pierda en la multitud de sombras.
Debo decir que la narrativa es un tanto superficial y verdaderamente gráfico en lo que pretende contarnos sin entrar en profundidad más allá de ser una aventura de un tierno ser sombrío que busca volver con su humano, me ha encantado el inicio y desarrollo, mas, la conclusión me dejó con una sensación agridulce como si algo le faltara para dar ese gran cierre a una tierna aventura de emociones.
La jugabilidad
SCHiM es un plataformero 2.5D con una perspectiva isométrica, la mayor parte del tiempo manejaremos un simpático manchón oscuro que irá saltando de sombra en sombra a través de 64 niveles hasta llegar con su humano.
Nuestro progreso estará condicionado a las sombras, por lo que el juego nos permite rotar la cámara hasta ubicar la perspectiva idónea que nos dé alcance a una sombra. No todo es un camino de rosas, por lo que algunos objetos será necesario causar una interacción para progresar en nuestra búsqueda.
Interacciones como activar un semáforo para provocar que los coches avancen, activar una iluminación, entre otros objetos del mundo que ayuden a crear sombras, aunque no todo es tan sencillo, ya que el juego no cuenta con niveles de dificultad al iniciar la partida, por lo que la curva de aprendizaje nos lleva a pequeños picos como niveles en los que estaremos ubicados en el mediodía, atardecer o la noche, en donde las sombras cambian radicalmente.
A pesar de su modesto reto, no es un juego complicado y en alrededor de cuatro horas podemos superar la aventura, todo dependiendo de nuestro compromiso en darle caña. Cabe mencionar que cuenta con una pequeña capa de coleccionables, que nos obligan a estar curioseando cada rincón.
Una vez que superamos la campaña, nos ofrece nuevas opciones para elevar el desafío como el remover los puntos de control o el pequeño salto adicional que tenemos cuando fallamos en caer en una sombra, así como un modo adicional que nos reduce a 20 fallos antes de dar por finalizada la partida y reiniciando todo el progreso desde cero.
A título personal, me habría gustado que contara con un modo cooperativo porque es una aventura que molaría mogollón jugar acompañado. Mas, los desarrolladores de momento han descartado la idea. De igual modo, muchos de los niveles se vuelven innecesariamente complicados, ya que dependeremos de factores externos que creen un puente en nuestro camino.
Los gráficos
SCHiM cuenta con un diseño de niveles bastante peculiar, los escenarios utilizan un estilo de sombreado Cel bastante guay dando una sensación minimalista que le va muy bien, asimismo, hace uso de una paleta de colores sencilla para sacar provecho de la iluminación del día, el atardecer y la noche mientras progresamos en la aventura que le dan un progreso bastante orgánico.
El plataformeo en algunos niveles exige una precisión que no está a simple vista y sacar provecho de los objetos ocasionales que nos ayudarán a avanzar como personas en bicicleta o coches, por lo que el cambio de perspectiva es crucial, asimismo, permite incrementar el tamaño de las líneas para una mejor visualización de las sombras.
En la Nintendo Switch el juego corre a 60 fotogramas por segundo a una resolución de 1080p, mientras que en modo portátil va a 720p, realmente es una delicia jugarlo en la Nintendo OLED donde los colores derrochan mucho carisma.
Durante mi aventura no detecté fallos o errores que afectaran mi experiencia, aunque sí hay pantallas de carga entre niveles de entre 3 y 4 segundos, no es algo muy molesto, mas, haciendo cuentas en total hay minutos desperdiciados.
Banda sonora
En lo musical cumple con una musicalización relajante que nos acompaña en toda la aventura, aunque lo que más me ha flipado son los efectos de sonido de los distintos objetos que nos encontraremos, principalmente ese efecto de salpicadura cuando saltamos entre sombras.
El juego no cuenta con actuaciones de voz, por lo que todo es muy visual, los textos están en castellano, aunque solamente se reducen a los menús del juego, ya que en general durante toda la aventura no veremos mensajes de texto más allá de los correspondientes al recoger los coleccionables, no habiendo distracciones visuales que nos distraigan de la aventura.
En cuanto a las opciones de accesibilidad, solamente ofrece la posibilidad de incrementar el tamaño de las líneas de las sombras, fuera de esto no hay más. Aunque teniendo en consideración el origen de desarrollo independiente del juego, cumple con lo necesario.
Conclusión
SCHiM es un acogedor plataformero con un estilo jugable bastante divertido, con una narrativa llena de magia que en las horas finales se queda sin fuelle para redondear la experiencia. En lo visual es como ver arte en movimiento, sin importar el punto en el que estemos podremos crear una bella postal.
Sus mecánicas jugables son una verdadera sorpresa que van de la mano con su estilo minimalista al poner en juego las sombras de los distintos momentos del día y escenarios para poner a prueba nuestra pericia, aunque a momentos innecesariamente complicado para alargar la experiencia.















