
Es evidente que un nuevo hardware siempre será competencia para la compañía rival, pero ante la insistencia de la superioridad tecnológica de Xbox One X, el directivo cree que, salvo para juegos exclusivos y estudios first party, en los títulos multiplataformas las diferencias serán mínimas o inexistentes, y puso como ejemplo la experiencia adquirida con PS3 y Xbox 360:
Quiero que os retrotraigáis a la generación de PS3, donde teníamos sobre el papel unas especificaciones mayores que las de nuestro competidor, y en algunas áreas un margen considerable. Aquello no funcionó del modo que pensábamos, no por el marketing, simplemente por las dinámicas de las desarrolladoras y distribuidoras.
Lo que sucedió es que las desarrolladores, tal vez presionadas por las distribuidoras, desarrollaron sobre el menor denominador común y pararon ahí. Y en muy pocos casos se podía aprovechar la potencia adicional de PS3.
Ryan también opinó que aunque la historia no tiene por qué repetirse, las distribuidoras tratarán de hacer el trabajo una sola vez y que probablemente vuelva a suceder, algo que en este caso perjudicaría a Microsoft. Sólo el tiempo dirá si tiene razón o se equivoca.







