El productor de la saga The Legend of Zelda llama “deberes atrasados” a lo que han hecho con el Templo del Agua en el remake de Ocarina of Time. Nintendo lo lanza esta semana en Switch 2. Dos cambios destacan en la nueva versión: ese templo rediseñado y un botón de salto.

Ese productor diseñó el Templo del Agua original hace 28 años, así que habla con conocimiento de causa. Cuenta que el equipo lo ha ajustado porque el templo se volvió famoso por su dificultad. En su día quiso que estar bajo el agua fuera divertido, y entonces había pocos juegos 3D que dejaran nadar.

El problema de fondo era la orientación. La estructura compleja y el cambio constante de objetos obligaban a abrir el menú una y otra vez, y eso hacía muy fácil perderse. Según el productor, esos problemas se abordan en esta versión.

Salto manual en el remake de Ocarina of Time

El otro gran cambio del remake de Ocarina of Time es un botón de salto propio. En el original de Nintendo 64 y en la versión de 3DS, Link saltaba solo al llegar a un borde.

Ahora se puede saltar en cualquier sitio con una sola pulsación. El director de programa explica que así los jugadores que llegaron con las entregas recientes no se sienten perdidos.

El director del juego añade otra razón. Quien viene de Breath of the Wild o Tears of the Kingdom se preguntaría por qué Link salta en un sitio y no en otro. Por eso el remake adopta los controles de esas entregas.

El salto manual tiene un coste. El productor admite que el salto automático evitaba que el jugador llegara a zonas no previstas, así que el equipo tuvo que revisar más elementos.

Además, la dirección de arte ajustó la separación de los huecos, porque la distancia de salto cambia entre el Link niño y el adulto. El productor asegura que saltar a mano hace la exploración mucho más emocionante.

Todo parte de una reconstrucción desde cero. El remake de Ocarina of Time no porta el código original, porque han pasado 28 años desde el lanzamiento de The Legend of Zelda: Ocarina of Time.