Probamos Mexican Ninja, el beat'em up de Madbricks que nos llevará a luchar en una versión única de México.

El juego, bastante llamativo, se estrenará en algún momento de 2026 para PC (Steam) y curiosamente está publicado por una publisher Ucraniana, pero desarrollado por un equipo principalmente mexicano.

¡Por la Mikucita de Guadalupe!!

Cuando Japón y México se enfrentaron en un conflicto, nadie espera que tras la sangre, traiciones y el fuego surgiese una curiosa fusión que resultaría en Nuevo Tokio.

En estas tierras, las culturas mexicana y japonesa han sufrido un inevitable sincretismo, dándonos como resultado una combinación única, divertida y con muchísima personalidad.

Gobiernan los Narkuza, fusión entre narcos y Yakuza, y entre todo este caos, corrupción y violencia. Un héroe se levantará para traer la paz (usando la violencia, como debe ser).

El camino del más perrón

Jugablemente, Mexican Ninja destaca por las curiosas y únicas habilidades de su protagonista, las cuales se pueden mejorar gracias a la ayuda de "El Mero mero" y ganarnos el favor de los espíritus locales.

Crear nuestra propia build e ir adaptándola a nuestras necesidades es fundamental, pues también tiene un concepto roguelike que se suma a una IA bastante competente y que no te pondrá las cosas fáciles.

Mexican Ninja

La acción es frenética y los niveles se generan de forma aleatoria, con calles y muchas referencias a la fusión entre Japón y México.

Los enemigos también son, al menos en su mayoría, una curiosa fusión de referencias que no satura y más bien te sacan una sonrisa (especialmente si conoces un poco sobre México y su sociedad).

Al tener un toque roguelike, morir no significa el final, pues podremos levantarnos para luchar una vez más. Con nuevas habilidades, pero también con nuevos desafíos y la promesa de una victoria que ponga fin a la Narkuza.

Un romance muy curioso

Aunque su jugabilidad es entretenida y desafiante, he de decir que una de las primeras cosas que llaman la atención de Mexican Ninja es su historia y el mundo que se ha construido alrededor de ella.

Es toda una carta de amor a las culturas mexicana y japonesa, una que funciona y lo bastante alocada como para no dejar de sorprender en ningún momento.