Os traigo otro de mis textos recuperados de la Gamescom 2024, ya que desde hoy se puede jugar a la beta cerrada de Killing Floor 3 para quienes tengan acceso, obviamente, os cuento un adelanto de todo lo que pude vivir jugando en solitario en la feria alemana.

Vuelve uno de los formatos cooperativos más queridos, el acabar con hordas de zombis, o mutantes, o, en este caso, los zeds, con un arsenal propio de un ejército que hará las delicias de quienes gustan de la adrenalina a los mandos.

Aunque pueden estar 6 personas de forma simultánea en la misma partida, me tocó vivir la experiencia en solitario gracias a disponer de media hora de juego para mi solo en una sala preparada para ello, todo un lujo dada la experiencia que ofrece.

Oleadas y hordas

Este juego en primera persona de Tripwire Interactive tiene un gunplay que es una delicia a los mandos, así que ya os adelanto que quien quiera una experiencia llena de emoción, aquí tienes una gran aliada.

Aunque he dicho a los mandos, tuve que jugar con teclado y ratón, y hacía tiempo que no jugaba de esta manera a un shooter, por lo que me dí cuenta de que lo echaba de menos, gracia a la precisión que ofrece, y que casa muy bien con la experiencia de Killing Floor 3.

El título mantiene la organización clásica de la saga, debemos superar oleadas de enemigos, a cada cual más poderosa y numerosa, con descansos entre cada una de ellas para mejorar nuestro equipo, y seleccionar la clase que más nos convenga, o la que queramos.

Zeds o no zeds, esa es la cuestión

Esta nueva entrega ofrece mucha más adrenalina que las anteriores, ahora los enemigos no solamente nos acecharan por el suelo, ya que hay enemigos que se moverán por las paredes, o los tejados, sumando mayor verticalidad, y demandando más niveles de atención por nuestra parte.

Me parece una decisión acertada puesto que aporta variedad, y apenas brinda descanso para el jugador o jugadora, un hecho que permite llevar al cooperativo a nuevas formas de estrategia y distribución de los papeles a seguir.

Hay enemigos que atacan en la distancia, lo cual nos obliga a hacer uso de coberturas, y pensar mejor nuestros pasos a seguir, aunque también juega con el instinto gracias al dash de esquive, y a la posibilidad de poder disponer de nuevos, y variados artilugios.

Con algunos enemigos más poderosos podemos realizar ejecuciones, las cuales son espectaculares y viscerales, y nos da momentos de cámara lenta donde poder aprovechar a acabar con el mayor número de enemigos posibles, lo cual es bastante satisfactorio a nivel jugable y visual.

Un completo arsenal

En Killing Floor 3 las clases vienen acompañadas de un gran arsenal de armas, desde armas automáticas, semiautomáticas, escopetas, otras de gran calibre, así como armas de una mano que poder usar a placer.

Cada una de las clases cuenta con una habilidad única, como la posibilidad de desplegar un dron, así como una herramienta multiusos que nos permite usar tirolinas para escapar, o usar la ventaja de las alturas, o activar torretas repartidas por el mapa, así como trampas como ventiladores, que trituran bien a los zeds.

Este aporte es vital, ya que podemos hacer uso del escenario como un patio de juego, donde ser más creativos y creativas, además nos da la ventaja de ahorrar munición, y de crear nuevas estrategias de acción, sobre todo en solitario, donde el entorno puede ser un personaje más en quien apoyarnos.

El juego quiere centrarse en la diversión pura y dura, sin olvidar su vertiente de personalización, ya que podemos añadir complementos y nuevo equipamiento a las armas, como mirillas, mejores objetos de sujeción para la estabilidad, así como lanzagranadas, y otras maravillas jugables.

La posibilidad de modificar el equipo entre oleadas suma mucha más diversión, porque nos ayuda a variar de una a otra, aunque en ocasiones puede jugar una mala pasada si no hemos elegido el equipo más cómodo para nuestra forma de jugar, cosa que me pasó al elegir un arma de corto alcance a la cual no me adapté a la hora de acabar con los enemigos.

El hecho de poder desplegar minas por el escenario ayuda a organizarse mejor, y a controlar mejor a las hordas, que en ocasiones pueden abrumar si jugamos en solitario, pero que se solventa gracias al armamento ofrecido.

Conclusiones

Os traeré mis impresiones de la beta cerrada en cuanto pueda hablar de ella, pero os recomiendo que pongáis Killing Floor 3 en el radar, gracias a tener un gunplay muy satisfactorio y lleno de posibilidades.

La guinda del pastel la puso un boss final, mitad orgánico, mitad robot lleno de implantes, que me hizo sudar, y aplicar todo lo aprendido hasta esa última oleada, para que, al final, nos matasemos mutuamente como en las mejores películas de acción, pero con la alegría de saber que todo es posible en este juego.

Las grandes oleadas de enemigos son todo un acierto, y disponer de un arsenal tan variado nos ayuda a crear nuevas estrategias, a mejorar nuestra creatividad, y a querer jugar con otros compañeros y compañeras, y experimentar hasta qué punto escala la dificultad, pero, sobre todo, la cantidad de enemigos en pantalla.

Uno de los puntos que más me sorprendió es el sistema de sangre y desmembramiento, donde siempre van refinando la fórmula de una entrega a otra, y aquí, aún siendo una build temprana, mostraba mucho avance.

Quienes ya hayan jugado a las dos anteriores entregas encontrarán aquí una buena ristra de novedades, así como de posibilidades jugables, y puede que nos sorprenda en nuevos escenarios, con mayor número de elementos del entorno que poder usar, y así acabar con los zeds de la forma más efectiva, y creativa posible.

Podremos saber todo esto el 27 de marzo, puesto que verá la luz en PC, PlayStation 5, y Xbox Series X|S, así que ve practicando con el dos, porque este promete más adrenalina, y más agilidad con las manos.