Adentrarse en un nuevo musou siempre es acertado, aunque parece que la fórmula se repite, cada título del género tiene sus peculiaridades. Gracias a Nintendo España he disfrutado de una prueba de juego de Hyrule Warriors: La era del destierro, y mis sensaciones fueron muy positivas.
Aunque la demo fue de corta duración, pude jugar varias vueltas a la misma para intentar adentrarme en lo más profundo de la misión. En esta ocasión solo probé a tres personajes, pero muy variados, y variadas entre sí.
Uno de los puntos más remarcables es que la historia es canon, es decir, todos los acontecimientos que veremos en el transcurso de la historia son parte oficial de The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom. Un hecho que se agradece, porque de esta manera podemos esclarecer todas las cinemáticas del pasado que vemos en el mismo.
La misión del subsuelo
La prueba de juego fue un atisbo de todas las posibilidades que veremos dentro de la versión final. En esta misión comenzamos con la princesa Zelda, la cual dispone de una poderosa daga para atacar.
El inicio de la misión ya nos muestra el salto gráfico con respecto a la anterior entrega, este título exclusivo de Nintendo Switch 2 busca aprovechar las especificaciones de la consola para hacer gala de su potencial.
Zelda acompaña al rey Rauru y Mineru a investigar parte del subsuelo del reino, un abismo desconocido lleno de secretos. Como novedad es posible utilizar artilugios Zonan como armas, como la cabeza de dragón para escupir fuego, o las bombas multiusos.
Este aspecto es muy positivo porque se siente familiar, ya que hacemos uso de diferentes herramientas ya vistas en Tears of the Kingdom. Pero la daga de Zelda tiene el poder suficiente para realizar ataques devastadores, así como combos sencillos pero efectivos.
Combate y posibilidades
Al avanzar en la demo se desbloquearon el resto de personajes jugables, como Mineru, quien hace uso de la tecnología Zonan para atacar, ya sea con golems, vehículos, y otras herramientas. Rauru por su parte hace uso de su famosa lanza, con la que desatar un poder espectacular, y que funciona muy bien contra cualquier enemigo.
Otra de las novedades dentro de la saga Hyrule Warriors son los ataques combinados, movimientos especiales que hacen un gran daño, y que funcionan de forma variada. Si combinamos el poder de Zelda con Rauru disparamos dos rayos constantes que podemos orientar con los joystick.
En cambio, la combinación de Mineru y Rauru nos aporta un ataque cuerpo a cuerpo devastador, el cual hace gala de un gran despliegue de medios a nivel visual. Como buen musou, los grupos grandes de enemigos son el plato principal, donde atacar a grandes cantidades de enemigos con los que subir el contador de eliminaciones.
Tanto los combos, como las herramientas, y los ataques especiales de cada personaje funcionan a la perfección, e invitaban a cambiar de uno a otro en tiempo real para probar todas las posibilidades.
Los bosses no se quedaron cortos, ya que pude enfrentar a un Anuronte, y a un Petrarok, donde la estrategia era crucial. Si solo machacamos los botones para atacar al cuerpo el daño es mínimo, pero si buscamos los puntos débiles, como las rocas que salen del cuerpo del segundo jefe, el daño es mucho mayor.
Cabe destacar que los enemigos fuertes tienen una especie de medidor de postura, que al romperse, nos da la oportunidad de realizar un remate, que no es otro que un golpe especial que hace un gran daño al enemigo, o que puede acabar con él al instante.
Conclusiones temporales
Sin duda las sensaciones tras probar Hyrule Warriors: La era del destierro son muy positivas, no solamente por lo vivido a los mandos, también por el intercambio de impresiones con el resto de medios con quienes coincidí en esta prueba de juego.
Sus peculiaridades iniciales han conseguido despertar un gran interés, además de respetar todo lo que hace bien un musou, y eso es un acierto. Detalles como la barra de batería al usar artilugios zonan no abusar de ellos, o los ataques combinados, dan mucha vida al juego.
Estoy expectante ante las posibilidades que ofrecen el resto de personajes, Zelda cobra mucho protagonismo en esta entrega, y está en racha tras The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom, una gran alegría dada la profundidad que alcanza el personaje en la última entrega de mundo abierto.
A nivel gráfico saca músculo en Nintendo Switch 2, no encontré ninguna bajada de frames por segundo en los combates, con una tasa de 60 fps de forma constante, que solamente bajará a 30 si jugamos a pantalla partida, pero cuenta con función Gameshare.
Este próximo 6 de noviembre ya estará en nuestras casas en exclusiva para la nueva híbrida de Nintendo, y, como ya dije al principio, un musou siempre es un acierto. Espero poder adentrarme más en esta era que ocurrió miles de años antes de Tears of the Kingdom con su historia canónica que puede esclarecer más de una cuestión importante, o simplemente vivir su trama desde el primer momento.













