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Hoy os traemos una de las sagas con más carisma y personalidad propia de los juegos de motos, donde no solo llegar el primero cuenta. Desarrollado por Artefacts Studio y bajo la supervisión de su creador original, Paul Cuisset, nos devuelve lo que ya en 1997 era capaz de transmitirnos, manteniendo su esencia después de tantos años en el olvido.

Después de bastantes entregas a través de su historia y una inactividad desde 2008, nos llega una apuesta madura, aprovechando la realidad virtual como aliciente y base para marcar diferencias con sus competidores. Acompáñanos a través de este análisis para conocer los entresijos del arcade y conocer todos sus detalles.

No todo es llegar el primero

A diferencia de los cánones que suelen marcar los juegos de motor, en Moto Racer 4 lo importante no es solo llegar el primero, sino que el estilo durante toda la carrera tiene un gran peso: podrás realizar trucos, acrobacias, mantener altas velocidades, pasar cerca de otros vehículos y un largo etcétera para subir tu puntuación y conseguir la medalla de estilo en todos los desafíos.

A lo largo del modo carrera tendremos una gran multitud de desafíos que superar, en el que marcaremos en primer lugar nuestro propio objetivo y, según su grado de dificultad, nos dará un número diferente de estrellas (de una a tres). Si conseguimos lograr ese objetivo, tendremos el número de estrellas que hemos seleccionado, pero si por el contrario no lo conseguimos o nos salimos de la partida, ese número de estrellas se restará al monto total.

Por otro lado, si tu te marcas el objetivo de conseguir una estrella al terminar en tercera posición y quedas primero, te darán solo una estrella, y no tres. Esta forma de conseguir las puntuaciones nos gusta mucho, pues te obliga a ser realista en tus posibilidades.

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No obstante, todas las estrellas perdidas se pueden recuperar intentándolo tantas veces como quieras. Hay bastantes estilos modos de carreras, y podemos elegir entre asfalto (motos de carretera) o dirt (motos de cross). Algunos ejemplos son:

  • Campeonato: son múltiples carreras en las que conseguirás puntuación según tu clasificación.
  • Supervivencia: deberás permanecer en la pista sin caerte y cogiendo los puntos de control durante un tiempo determinado.
  • Carrera única: pues eso, una única carrera.
  • Zigzag: tendrás obstáculos a lo largo de la pista que tendrás que esquivar por un lado determinado.
  • Cazador: deberás alcanzar a otro piloto antes de acabar la carrera. Éste te llevara una ventaja determinada.
  • Rey de la carretera: tienes que ser el líder de una carrera durante un tiempo determinado.
  • Time Attack: el modo contrarreloj de toda la vida.

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El reto de pasarse todos los desafíos con tres estrellas no es pan comido, desde luego. Son muchos y algunos bastante exigentes, poniéndose la cosa más fea todavía conforme vas avanzando en el modo carrera. Este aspecto es el que hace que que el juego se clasifique fácilmente en el género arcade, pues pronto notarás que no simula la realidad. Hablaremos de ello más adelante.

A esta dificultad hay que añadirle la velocidad que alcanzan tus contrincantes, que hará que cualquier fallo que cometas te arruine la carrera completamente. Deberás ir con cuidado si no quieres repetir cien veces el mismo desafío.

Mejoras y personalización

En cualquier momento de la partida podrás cambiar entre pilotos y añadir mejoras a sus máquinas. Esta es la única manera de conseguir con éxito tus objetivos, pues pronto empezarán a quedarse cortas las motos básicas. Una de las características de este apartado es que las mejoras son permanentes, por lo que debes pensar bien qué mejorar y qué no.

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Además, al principio solo dispondrás de tres pilotos para seleccionar, cada uno con una marcada personalidad y estilo de conducción, por lo que bien seguro encontrarás el que más te guste. El resto los desbloquearás en los campeonatos, siempre y cuando ganes escogiendo el desafío de tres estrellas y lo superes.

Además de las características técnicas podrás cambiar el atuendo de los pilotos, el color de los monos, cascos y motos, y desbloquearás trucos nuevos para realizar en tus carreras.

No es un simulador de MotoGP

Eso está clarísimo. No es un simulador, y queda patente en cuanto enciendes tu consola y empiezas a echar una partida. Pero no lo digo, ni mucho menos, como algo malo. Me ha gustado bastante, es un juego arcade en el que la dificultad no reside solamente en coger una curva perfectamente y llegar el primero, sino pasar rozando otros coches, ir a una velocidad de escándalo y hacer caballitos por doquier para conseguir puntos de estilo.

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La física del juego es propia, pues no es la real. Tomarás unas rampas que te harán elevarte de suelo a una altura de vértigo y volverás al suelo sin problema (aunque si te puedes pegar el tortazo fácilmente, eso está claro). Y en cuanto a gráficos, no es lo mejor que te vas a encontrar, pero se ve bonito y los movimientos son fluidos (incluso a altas velocidades). No son texturas realistas, siguiendo la tónica del juego, pero son colores vivos y agradables. Aquí quizá podríamos darle un tirón de orejas a los desarrolladores: el público suele ser más exigente con los gráficos, y para el estándar común de la generación se quedan muy cortos.

Y atendiendo a la jugabilidad, estarás cómodo con los controles de una forma instantánea. Recuerda un poco a los controles de antaño de este tipo de juegos, una bonita imprecisión que hace que la complejidad del juego se centre en los desafíos y en los trucos que hagas en el aire, y no en los controles precisos y milimétricamente medidos que ponen a prueba tu habilidad como conductor, si no como jugador.

Modo multijugador

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Ahora empezamos con los problemas. El juego cuenta con pantalla partida, algo que cada vez se está perdiendo más en los tiempos que corren. Esto se agradece mucho para jugar con tu hermano o con tu amigo y echaros unas partidas, pero si lo que quieres es jugar online, tendrás problemas. Al menos yo no he sido capaz de jugar ninguna partida pues el juego no me encuentra jugadores.

En el menú podemos elegir diferentes opciones para encontrar partidas y ni seleccionándolas todas fui capaz. Esto resta muchos puntos a la experiencia y, si bien el peso central del juego es el modo carrera, era una opción a tener en cuenta de la que (insisto, al menos yo) no pude disfrutar.

Experiencia VR

Otro batacazo. Está claro que un juego de conducción y velocidad (aunque el realismo no sea su fuerte) es una gran experiencia para disfrutar de la realidad virtual, pero en este caso es un auténtico desastre.

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La pérdida de calidad de los mapas es brutal, hasta tal punto de ver gráficos a través de las gafas (tirando a lo alto) de PS2, además de no estar bien optimizado para que los movimientos no sean molestos. Solo podremos disfrutar del juego en las PSVR en algunos modos dentro de las partidas rápidas, por lo que el uso de las PlayStation VR se queda en una mera anécdota.

El hecho de no estar bien optimizado y ser un juego de alta velocidad, es probable que a aquellos que sean más susceptibles a los mareos sientan alguna que otra molestia. Esto dependerá de cada uno, pero si estás buscando un juego de PlayStation VR en Moto Racer 4, es muy probable que acabes tremendamente decepcionado.

Conclusión

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En general el juego me ha dejado buen sabor de boca, me gusta cómo está planteado el modo Carrera (la columna vertebral del juego) y el planteamiento de las estrellas según los objetivos.

Sin embargo, en cuanto a gráficos se refiere, podríamos exigirle mucho más. Tampoco es algo que sea estrictamente necesario, pero algo más podría dar de sí sin problemas. La calidad de los mapas en cuanto a diseño y ambientación es bastante buena, pero sin llegar a sorprender.

Lo que sí está claro es que no se puede tener en cuenta ni como juego de realidad virtual ni como multijugador online (aunque se agradece la posibilidad de jugar a pantalla partida). Sigue teniendo la misma chispa y diversión de los de antaño, pero ha perdido demasiado fuelle como para ser la delicia que los fans estaban esperando.

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