“Snake, tu misión consiste en infiltr…FIN. Escrito, producido, dirigido, empaquetado y transportado en barco por HIDEO KOJIMA. Gracias por jugar”

Hay quien dice que lo bueno, si breve, dos veces bueno; mi ex fijó que no es de esa opinión, pero en Konami parece ser que están muy de acuerdo. Y es que el nuevo Metal Gear V Ground Zeroes destaca, ante todo, por ser más breve que un suspiro.

La saga Metal Gear se ha caracterizado siempre por romper moldes en la industria reinventándose en cada juego, y esta nueva “micro-entrega” cumple con la tradición durante el corto tiempo que nos durará. Este producto mantiene las características típicas, acción en tercera persona, pero primando el sigilo muy por encima de los tiros, y un argumento que continúa los acontecimientos donde nos dejó el MG Peace Walker de PSP.

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Los que hayáis jugado los anteriores volúmenes os encontraréis con el típico guión peliculero con traiciones y giros inesperados aunque, dada la velocidad a la que sucede todo, ni por asomo llega a sus predecesores. En cambio, si nunca habéis probado un MG… bueno, Ground Zeroes posee una pequeña base de datos en forma de cassettes de audio resumiendo parte de la trama, pero estaréis muy perdidos. Básicamente, Big Boss tiene que infiltrarse en un campamento militar para rescatar a dos rehenes antiguos conocidos suyos y poco más. Pero, ¿cómo puede ser tar extremadamente breve la historia en un producto de esta saga? Pues porque con la excusa de lanzarlo a “precio económico”, Konami nos trae lo que vendría a ser el capítulo de introducción a lo que será el verdadero plato fuerte y entrega auténtica, Metal Gear V: The Phantom Pain. Eso sí, los japoneses quizás sintieron vergüenza metiendo en un disco una misión principal que se puede acabar en diez minutos y aumentaron la oferta con un puñado de secundarias de escasa duración y la clásica búsqueda de coleccionables y desbloqueables. Era eso o el hara-kiri por honor.

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Tanto la incursión principal como las misiones alternativas se desarrollan en el mismo escenario; y aquí está una de las principales novedades de la entrega y que será magnificada en su continuación: un mapa de mundo abierto, de escaso tamaño (no esperéis el GTA ni por asomo) pero que permite una libertad de acción nunca antes vista en la saga. La base enemiga ofrece numerosas vías de infiltración, dejando además en el aire cual ha de ser nuestro siguiente movimiento, pues los objetivos no aparecerán señalados de mano y tendremos que investigar e interrogar enemigos para avanzar. Sólo de imaginar estas opciones en un entorno más amplio y con una historia densa como promete The Phantom Pain ya debería de humedecer nuestros sueños por una buena temporada.

Donde la saga Metal Gear ha destacado siempre es en el aspecto audiovisual y afortunadamente este aperitivo ofrece muy buenas sensaciones. El motor gráfico en la versión de PS4 se mueve a Full HD y 60 Frames, dando una sensación de fluidez increíble y además mostrando unos efectos de lluvia y luz abrumadores. La misión principal se desarrolla bajo el manto de la noche, lo cual destaca más aún los beneficios del “Fox Engine”. Las secundarias ocurren en condiciones diferentes, amanecer o pleno día, y es entonces cuando veremos que el entorno sacrifica mucho detalle y carga poligonal en favor de que todo luzca sin tirones. Mención especial a los rostros de los personajes principales, muy realistas y con correctísima gesticulación. La música, por su parte, resulta más floja que en entregas anteriores, sin un tema principal que destaque y acompañada por un doblaje en inglés de buen nivel, pero con cambios respecto a capítulos anteriores. Ahora Snake es el mismísimo Jack Bauer de la serie 24…y queda raro.

Big Boss ha descubierto nuevos trucos, por cierto; puede rodar mientras se arrastra, sacar información valiosa a los malotes y otras virguerías. El control ha sufrido varios cambios para adaptarse a estas florituras, aunque no todos para bien. Por ejemplo, con el botón R1 podemos usar unos prismáticos para otear el horizonte que muy útilmente permiten marcar y destacar enemigos, pero teniendo que mantener la pulsación, lo cual resulta engorroso. El clásico menú de configuración permite “remapear” algunas opciones, pero no es suficientemente completo.

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Poco más se puede decir de Ground Zeroes; quizás siendo positivos no es como otros Metal Gears una oda y autobombo a su creador, el gran Hideo Kojima; aunque claro, si nuestro cinéfilo japonés pretendía demostrar y medir su ego con esta obra… no le recomendamos mirar para abajo en su próxima visita a un urinario público. Sí Kojima, el tamaño, a menudo, importa.

JUGABILIDAD: 8. Es Metal Gear. Eso siempre mola. Si estás cansado de militares que sólo corren y disparan, al lado del Big Boss serán nenazas sin preparación. Ser sigiloso, creativo y letal no puede ser mucho más divertido.

GRÁFICOS: 8. El motor del juego promete, pero aún no está del todo pulido. Eso sí, sin ser muy escrupulosos, la fluidez, la iluminación y la calidad del conjunto sirven para demostrar a cualquiera de lo que puede ser capaz vuestra Play.

SONIDO: 6. La saga siempre ha disfrutado de melodías para el recuerdo y voces de infarto. Este capítulo cuenta con algunas canciones licenciadas de alta calidad, pero pocas partituras originales destacables. Y el doblaje no alcanza las cotas vistas anteriormente.

DURACIÓN: 3. Pestañea y estarás en los créditos. Los vídeos al menos son más cortos de lo habitual, así que jugaremos más que sostener el mando. Las misiones secundarias y tablas de clasificación alargan la agonía de un juego que podría pasar sinó por una demo gratuita. Triste Konami, muy triste.

NOTA: 5,5

Metal gear solid v ground zeroes ps3

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