lifelessSoledad, desolación, sentirse diminuto ante la inmensidad. Es habitual que los desarrollos indies apelen al sentimiento en sus propuestas y Lifeless Planet no es una excepción. Muchos lo intentan pero muy pocos lo consiguen.

La soledad es uno de los sentimientos predominantes en este juego, que fue desarrollado, precisamente, por una sola persona, David Board, fundador del estudio Stage 2. El juego llegó a PC en junio de 2014 a PC y es ahora, dos años más tarde, cuando el astronauta protagonista aterriza en PlayStation 4 de la mano de Serenity Forge.

La “Premiere Editiones una exclusiva de PS4 que actualiza los gráficos, mejora el motor gráfico, las texturas, incluye algunas sombras avanzadas y mejoras en la iluminación. Por desgracia, como ya veremos, estas mejoras podían haber ido más allá porque el juego técnicamente no es ninguna maravilla, aunque cada uno valorará si eso es lo realmente importante o no en la experiencia que ofrece.

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De entrada “Un planeta sin vida” nos puede tirar un poco para atrás, y más si nos sueltan en un terreno yermo sin demasiadas explicaciones, pero no os dejéis engañar por las apariencias, Lifeless Planet tiene más actividad de la que aparenta…

Un accidente y un misterio

El arranque del juego es tan simple como su menú. Iniciamos la misión y nuestra nave se estrella contra un planeta desconocido. Despertamos con escasez de oxígeno, sin rastro del resto de tripulación. ¿Estamos en el planeta correcto? ¿Qué ha provocado el accidente?

Nuestro protagonista, del que no sabemos nada, echa a andar sin un rumbo fijo por una amplia extensión de tierra, poco a poco irá descubriendo dónde está y qué ha pasado. El planeta ya ha sido visitado antes, los rusos tenían grandes planes de dominación pero algo se torció. El marco de la Guerra Fría, un tema tan utilizado en el mundo del videojuego, recibe aquí un giro de tuerca que mezcla ciencia ficción y teorías conspiradoras de lo más interesante. La historia nos irá arrojando luz en pequeñas dosis y tendrá la capacidad de mantener nuestra sorpresa y nuestro interés, será el motor que mueva nuestras ganas de conocer más y seguir avanzando.

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Hay dos puntos fuertes que convierten el juego en una opción interesante para darle una oportunidad. Una es la historia y esa capacidad de enganchar, otra es la ambientación. Pocos juegos transmiten esa sensación de estar completamente solo en un planeta deshabitado y animan a querer descubrir su historia. El apartado sonoro ayuda, y mucho, a conseguirlo. La mayor parte del tiempo la pasaremos en silencio, apenas el sonido de nuestras pisadas, y es que el protagonista es muy parco en palabras. En momentos muy concretos ese silencio se verá interrumpido por breves piezas melódicas de bella factura. Podríamos hablar de un sonido minimalista pero muy bien seleccionado.

Jugabilidad

Lifeless Planet se podría catalogar en el género de la aventura, con presencia de plataformas, algún que otro puzle sencillo y algo de exploración.

Jugablemente el juego es limitado. Pasaremos la mayoría del tiempo caminando, no hay opción de correr y algunas veces las distancias son moderadamente largas. La exploración será el objetivo principal, recoger algunos objetos que nos irán ofreciendo información, recuperar oxígeno, resolver algunos puzles, empujar ciertos objetos y superar tramos de saltos, habitualmente utilizando el jet-pack incorporado en el traje que pronto mejoraremos para permitir pequeños impulsos que nos permitan llegar a lugares en apariencia inalcanzables.

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A pesar de que los mapas pueden parecer muy amplios (la sensación que ofrece es de extensiones kilométricas) el juego resulta muy lineal, con un único camino fijado y pequeños desvíos para recoger algún objeto. Al basar el juego en la exploración, hubiese sido bueno permitir mayores rutas y premiar el recorrer esos caminos, aquí aprenderemos que la ruta que no sea la marcada (o insinuada) no nos llevará a ningún sitio.

Respecto a las plataformas, nos gusta que el juego que da los impulsos del jetpack – no se puede abusar porque se agota, debe usarse en pequeños toques – permita llegar a muchos sitios, incluso caer por pendientes pronunciadas amortiguando las caídas, y por lo general el sistema de físicas es competente, pero si se requiere precisión sufriremos un poco más de la cuenta, por suerte hay muy pocos saltos complicados a lo largo del juego.

Otro aspecto importante es el de la lectura. Encontraremos diarios y material, testimonio de la historia del planeta que deberemos leer con interés si queremos enterarnos de la historia. Suelen ser breves, algo que a mí personalmente me gusta porque no me obligan a tener que leer una gran cantidad de información. Aquí van a lo concreto, y tiene sentido, casi siempre andaremos faltos de oxígeno y no es de recibo pararse a leer una Biblia.

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Otro aspecto negativo del juego es su ritmo. A pesar de que la primera hora es realmente interesante por todo el misterio que rodea al planeta y a lo que allí sucedió, pasada la sorpresa inicial el título se vuelve repetitivo y, salvo el final – su duración ronda las 4-5 horas – pasa a ser un avance sin demasiadas sorpresas, muy poca información y escasas razones para querer avanzar salvo un par de puzles interesantes. Es una pena porque deja la sensación de que la historia podría dar más de sí si estuviese más trabajada. Una verdadera lástima.

Apartado técnico

Ya hemos mencionado que el juego fue desarrollado por una única persona y es algo que técnicamente penaliza a Lifeless Planet. Aunque el juego tiene la excusa de planeta vacío y estéril, que justifica que existan pocos elementos más allá de tierra y rocas y una incesante repetición de texturas, los pocos elementos que encontraremos tendrán un nivel de detalle muy bajo, tanto a nivel de cantidad de polígonos como de texturizado.

Es evidente que el objetivo del título no es entrar por los ojos, y no hay nada que desentone, además algunos efectos como el agua de las cascadas o el humo tienen un nivel sorprendentemente alto. Las animaciones suelen ser toscas y las físicas poco trabajadas, algo que se nota especialmente en saltos que requieren precisión o a la hora de empujar objetos.

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Pero lo más criticable es la falta de optimización del juego. Con estos gráficos, que casi podría mover una PlayStation 2, es impensable aceptar que existan caídas de framerate y es algo que sucede a menudo, especialmente cuando se juntan varios elementos en pantalla. Es cierto que no abundan ni impiden que se avance, pero empobrecen mucho el resultado final y dan sensación de dejadez. ¿Tanto habría costado optimizar el juego para esta versión?

Respecto al apartado sonoro, como ya hemos apuntado, la poca presencia de sonido y sus justas apariciones son un acierto y contribuyen en crear una ambientación única. Las voces están en inglés y escucharemos muchas grabaciones en ruso, pero tendremos subtítulos en castellano para no perdernos nada.

Conclusiones

Lifeless Planet es un juego de claroscuros. La sensación de soledad, su ritmo pausado y una historia pintada con trazos cortos pero constantes choca con una propuesta jugable demasiado sencilla y un apartado técnico pobre y poco cuidado.

Tiene mucho mérito que una sola persona haya sido capaz de crear un mundo tan amplio con una historia que enganche de esa manera, y si os gusta la exploración, la carrera espacial y queréis, simplemente, disfrutar de un buen guión con calma, haréis bien dándole una oportunidad. Tendréis que perdonar algunos fallos en el control, pero merecerá la pena.

Sin embargo si lo que buscáis es un apartado gráfico puntero y sois amantes de la acción más frenética, Lifeless Planet no es vuestro juego.

Hay muchos planetas ahí fuera, pero pocos con más misterio que este.

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