Si hablamos del género de la conducción podríamos clasificar a los videojuegos en dos vertientes claras, arcade y simulador, y como todo en esta vida, una cantidad de escalas de gris importante entre medias.

Tenemos simuladores más o menos relajados, algunos asequibles como Gran Turismo o Forza Motorsport, otros más exigentes como Project Cars, ASSETTO CORSA o la serie TOCA Touring, y también los hay que coquetean con el género arcade como Driveclub. También tenemos simulación de títulos que se centran en una modalidad concreta, como los F1 o la saga DiRT con el Rally.

Para el caso de los juegos arcade el abanico es aún más amplio y loco. Tenemos juegos de karts, títulos de mundo abierto (donde Forza Horizon es todo un referente, y al rebufo le van The Crew o Need for Speed), juegos donde se premia un buen choque (FlatOut, Wreckfest) y también títulos que, aunque se clasifiquen como arcades, mantienen muchos elementos de simulación.

En esa última categoría destacó durante la pasada generación GRID y GRID 2, y es que el estudio Codemasters (que saben un poquito del género) supo aunar en un mismo juego conducción accesible y espectacular, circuitos y pistas urbanas, distintas categorías, destrozos y un gran factor competitivo.

Ha pasado mucho tiempo desde el último GRID (2013), así que cuando supimos que la serie debutaría en esta generación sentimos un gran gozo. Ahora que nos hemos puesto al volante y hemos exprimido todo lo que ofrece este regreso que de nuevo han decidido llamarlo solo GRID. ¿Estará a la altura de las expectativas?

GRID: Simplificando su nombre… y sus modos de juego

Codemasters se ha acomodado con este juego. Ala, ya lo he dicho. La simpleza de su oferta de modos me hace recordar con cierta morriña cuando había algo de profundidad en su modo carrera, aquí llamado Trayectoria y limitado a competir en distintas pruebas, ganar, ganar y volver a ganar para conseguir acceder a una prueba final, sin ningún tipo de control del equipo, cinemáticas, pique con el compañero rival… nada. Qué oportunidad perdida de meterle un poco más de “show” y de narrativa.

Para el que únicamente busque correr, la Trayectoria cuenta con un buen número de pruebas, nada menos que 108, todas ellas separadas por categorías, donde se puede encontrar Tuner, Stock, Touring, GT y por supuesto el Fernando Alonso Challenge en cuya prueba final ya podéis imaginar a quién nos enfrentamos.

Todas las categorías obligan a completar un número de pruebas para poder acceder a la prueba final, una prueba que habrá que ganar para sumar hasta cuatro y acceder a la prueba final del World Series. Podemos empezar cualquier categoría e ir desbloqueando pruebas en el orden que queramos, siempre que tengamos dinero para comprar uno de los 3-4 coches disponibles. Si vamos faltos de “cash” siempre podemos correr en el torneo “Invitational”, que ofrece pruebas más variadas y nos prestan el coche para que ganemos pasta sin pagar… ¡qué detalle!

Si bien el tipo de pruebas no es precisamente variado, la cantidad de coches aporta experiencias bien diferenciadas, pues tendremos a nuestra disposición un total de 60 vehículos que van desde el clásico Mini, el potente Dodge Chalenger a un Audi R8, pasando por Ferrari, Porsche, Mustang y hasta coches de F1. Encontramos coches históricos, muscle, GT, turismos… y todos ellos están bastante bien representados tanto visualmente como a nivel de control, algo de lo que ya hablaré más adelante.

Los coches presentan algo de personalización en las pinturas. Cada carrera nos irá desbloqueando diseños predefinidos, pero no se trata de un editor de pintura al uso donde podamos aplicar capas o pintarlo de un color, simplemente elegir un diseño y quitarle o no los patrocinadores. La posibilidad de modificar piezas mecánicas o visuales le habría dado un punto de profundidad extra, una lástima.

Tampoco nos podemos quejar a nivel de pistas. Disfrutaremos de 12 regiones y 80 rutas distintas, que se dividen en circuitos en pista y urbanos, los más espectaculares con ciudades muy bien representadas como La Habana (Cuba), Shanghái (China) o Barcelona (España).

Algo que mencionar en las pruebas es que por lo general empezaremos en los últimos puestos de la parrilla, aunque tenemos oportunidad de clasificar a una vuelta, corriendo solos para que finalmente nuestro tiempo determine la posición de salida, una clasificación que puede repetirse tantas veces como queramos. Como explicaré también, en la mayoría de ocasiones salir el último es lo mejor… o al menos lo más divertido.

Más allá de esa Trayectoria tenemos un modo Multijugador que tampoco destaca por su variedad. Tenemos posibilidad de partidas rápidas, donde de forma aleatoria nos va tocando una prueba tras otra, o la opción de organizar una partida privada, donde podemos escoger correr contra amigos o solo por invitación y, ahí sí, configurar tipo de prueba, clase de turismo, daños y demás.

Curiosamente mientras esperamos a que se inicie la partida se nos permite controlar un Jupiter Eagleray Mk5 en una pista rodeada de niebla con otros pilotos, una “sala de espera” entretenida donde podemos dedicarnos a chocar, correr o lo que queramos.

Las partidas disputadas, eso sí, no han tenido prácticamente lag y han sido bastante intensas, y aunque se eche en falta poder configurar algo en partidas rápidas, no deja de ser una buena manera de conseguir dinero para el modo Trayectoria. Además la falta de rivales humanos se suple con la CPU y en este juego la diferencia nunca fue tan pequeña.

La partida privada es la única forma de “asegurarse” – siempre que nuestros amigos estén por la labor – que vamos a jugar a un título de conducción, porque las partidas públicas son una jungla donde no será raro encontrar a uno (o varios) pilotos que se dedicarán a chocar y arruinar las carreras. Este mal endémico en el género a veces intenta atajarse con medidas, sanciones, baneos… pero aquí no hay nada de eso, así que quien quiera partidas online espero que les gusten los Battle Royale o sea lo bastante bueno para huir de la quema.

En definitiva, el juego tiene un gran número de pruebas, pero una oferta de modos muy baja, y se echa de menos una mayor variedad, ya sea campeonatos de derrapes, duelos 1v1, por equipos, minijuegos, exhibiciones… lo mismo pasa con los modos online, se queda todo bastante corto, como si Codemasters se hubiese limitado a ofrecernos lo mínimo para salir del paso y a otra cosa. Creo que esta saga merecía bastante más, la verdad.

Sensaciones jugables: Pura competición

Sin duda lo mejor que tiene GRID es su jugabilidad, y obviamente este punto, que para mí tiene mucho más valor que cualquier otro, le salva de ser un juego malo o poco recomendable.

El título siempre se ha publicitado con su capacidad de presentar una IA con más de 500 personalidades diferentes, un comportamiento variado que hará que el factor competitivo que siempre ha caracterizado a la serie brille más que nunca. En ocasiones esas “promesas” se quedan en puro marketing, pero he de decir que se nota – y mucho – esa IA y que el juego cumple con lo prometido.

Por si no habéis jugado nunca a un GRID, estamos ante un título de corte arcade con detalles de simulador. Principalmente es un arcade al uso, pero configurando daños, quitando ayudas y aumentando la dificultad se convierte en una experiencia exigente, con un comportamiento de las físicas muy bien representado, donde se nota claramente el control distinto que ofrece un muscle de tracción trasera de un utilitario o un GT modificado que prácticamente vuelan sobre el asfalto.

Su gran valor es precisamente ese factor competitivo que te ofrece la IA rival, mucho más trabajada y variable que lo que nos tiene acostumbrado el género, y que ofrece un comportamiento muy variado en el que encontraremos pilotos conservadores, agresivos, que frenan, te tapan, abren o cierran trazada, o directamente van a muerte a por ti.

Y es que el juego incorpora un sistema muy curioso llamado “Némesis”, donde si chocamos repetidamente contra otro piloto se transforma en nuestro “archienemigo” para toda la carrera, y se dedicará a perseguirnos y tratar de echarnos. Resulta deliciosamente demencial ver como un rival al que hemos golpeado 2-3 veces para “hacernos hueco” donde no lo había nos devuelve los mismos 2-3 choques descarados un par de vueltas después.

Las carreras de GRID son en general cortas, 2 o 3 vueltas, y si no clasificamos antes saldremos en los últimos puestos y tenemos que adelantar muy rápido si no queremos que la cabeza se escape y sea imposible cogerles. Por ello lo normal es que en la salida entremos como toros, el tapón de choques y metal nos granjee no pocos némesis y tengamos que estar el resto de la carrera con cien ojos. Sin duda esta opción es mucho más divertida y retante que clasificar primeros y correr líderes casi toda la carrera, pues el juego en general es sencillo y recomiendo subirle la dificultad de “normal” a difícil aumentando el nivel de los rivales para que represente un verdadero reto al habitual en el género.

La vertiente arcade del juego hace que tampoco exista una gran variedad de configuraciones, pero sí que ofrece la posibilidad de ajustar varios parámetros antes de la carrera para todo aquel interesado en mejorar según las condiciones de la pista. En este sentido podemos correr con una lluvia bien representada tanto visualmente como en las físicas, sin llegar a los alardes de otros juegos como la representación de charcos.

GRID siempre ha sido un juego sencillo de dominar, los coches poseen un amplio margen de derrape y es difícil que se descontrolen y trompeemos, además salirse algo de la pista no suele penalizar demasiado y los choques contra muros tampoco suelen arruinar carreras. Podemos configurar daños mecánicos y tenemos la opción de definir si queremos o no repeticiones y cuántas, pudiendo rebobinar si algún némesis se ha vengado en la última curva o hemos apurado demasiado en una vuelta perfecta.

Otro punto positivo es que el juego siempre sabe recompensar el estilo de conducción, ya sea con trazadas perfectas, proximidad, rebufo, derrapes o adelantamientos, con una puntuación que se traduce en dinero al final de la prueba. También existe la posibilidad de darle órdenes al compañero de equipo (usando el d-pad) para que mantenga la posición o ataque, y preguntar por radio sobre la posición o qué hacer (SPOILER: Siempre nos dirán que ataquemos).

Sobre el tema de las recompensas existe algo curioso. El juego no tiene micropagos, y eso se agradece, aunque la Ultimate Edition, además de ofrecer más pruebas y coches, nos da la categoría VIP que añade monedas adicionales a la recompensa, por lo que progresaremos más rápido para ampliar nuestro garaje.

En resumen, lo mejor del juego es su jugabilidad, que sabe mantener las sensaciones que ofrecían los anteriores pero potenciadas por un comportamiento de los rivales mucho más humano, con pruebas cortas y directas donde es casi imposible no chocar, y un sistema de némesis que aunque no es perfecto (a veces se activa con leves choques laterales que ni siquiera vemos) sí potencia la diversión.

Apartado técnico

Una vez más el EGO Engine, el motor propio de Codemasters, sabe demostrar que está más que dominado, capaz de ofrecer un buen detalle de coches y circuitos, deformación en tiempo real, y todo ello a unos muy estables 60 frames por segundo,  1080p y con HDR.

Creo que apostar por los 60 fps en lugar de ofrecer un mayor detalle visual es un acierto para un juego tan frenético, y aunque hay otros títulos del género que lo superan en gráficos, en líneas generales nada desentona en GRID, aunque el juego brilla con luz propia en los circuitos urbanos, donde podemos maravillarnos con el espectáculo de luces de los rascacielos de Shanghái, el detalle de la plaza de toros Monumental o la Sagrada Familia de Barcelona, o las casas bajas del Malecón.

También luce mucho cuando nos toca lluvia, sin llegar a ofrecer clima dinámico o distintas intensidades como otros, y también es interesante visualmente en los circuitos nocturnos o al atardecer. Los coches también poseen un buen nivel de detalle, las cinco cámaras habituales (dos exteriores, una interior mostrando el salpicadero) y salvo momentos puntuales con los 16 coches en pantalla y múltiples choques no vemos caídas.

Respecto al sonido poco que decir, ausencia de música durante las carreras y bastante discreta en los menús, aunque a nivel de efectos de sonido sigue siendo muy buena, como siempre sucede en los juegos de Codemasters, mostrando distintos sonidos para los motores, golpes de carrocería muy contundentes, en ruido diferente cuando pisamos tierra o asfalto empedrado y los chillidos del neumático en los derrapes.

El juego también cuenta con narradores en castellano, unos presentadores que intentan darle algo de espectáculo al previo de las carreras (poco variados, la verdad) y un director de equipo que también es parco el palabras… y casi mejor. Por alguna razón se ha quitado la posibilidad que tenía el juego de poder elegir nuestro nombre entre los disponibles para que lo narren… a mí eso me hacía ilusión.

Conclusiones

Veo mucha simplicidad de modos, una Trayectoria que se limita a carreras y podios, un multijugador muy limitado, y la sensación que Codemasters ha dado lo mínimo para terminar el juego rápido y sin complicaciones, partiendo de una base muy buena y aprovechándose de ella.

A pesar de ese sentimiento de decepción por lo que podría haber sido (y por lo que, a mi parecer, se merece la saga), hay que reconocer que esa buena base jugable se ha potenciado con una IA rival muy variada – gracias en parte al asesoramiento experto de Fernando Alonso, nuestro multidisciplinar campeón de F1 – que potencia aún más el carácter competitivo, directo y tremendamente divertido que nos regala una conducción que gustará a casi todos.

En el género arcade pocos juegos ofrecen más diversión y competitividad que este GRID, y eso tapa muchas carencias. A nivel técnico sus 60 fps funcionan como un reloj y su variedad de categorías, circuitos y condiciones nos asegura estar entretenidos durante semanas, puede que meses.

¿Es esto suficiente? Posiblemente para Codemasters lo es, y para los amantes del género arcade hartos de los mundos abiertos también lo sea ante la falta de alternativas de mayor calidad. GRID podría dar mucho más, pero lo poco que ofrece es condenadamente divertido.

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