¡Ya era hora! Tras ver pasar por esta y generaciones anteriores prácticamente todas las entregas numeradas, nos hacíamos la gran pregunta: ¿Dónde está Final Fantasy VIII? ¿Acaso Square-Enix se ha olvidado de él?

¡Pues no! Precisamente ahora, cuando se cumplen 20 años desde la entrega original en la primera PlayStation, por fin podemos disfrutar de este octavo capítulo que ya está disponible en formato digital para Nintendo Switch, PS4, Xbox One y PC.

Argumento

La historia de Final Fantasy VIII nos lleva  directos al “jardín” de Balamb, una academia militar donde se forma a una unidad de soldados de élite llamada SeeD.

Allí conoceremos a Squall, un chico reservado y frío, quien tras batirse en duelo con su gran rival Seifer y salir de la enfermería con una buena cicatriz, deberá superar el examen para ingresar en las filas de los SeeD, cumplir las peligrosas misiones que se le encomienden y luchar contra la poderosa bruja Edea, la villana de la función. 

Por supuesto no estaremos solos, ya que a nuestro equipo se nos unirán aliados como el impulsivo Zell, la instructora Quistis o Rinoa, interés amoroso y núcleo de esta historia centrada más en la relación entre Rinoa y Squall que en el resto de nuestros compañeros. 

Remastered

Según la definición, en cuanto a productos multimedia se refiere, un remaster es un proceso técnico de mejora y actualización de un master, redefiniendo tanto el aspecto sonoro como el visual. Veamos cuánto de ello se cumple, en qué es mejor y en qué es peor, y las novedades que nos podemos encontrar en esta nueva versión de Final Fantasy VIII.

Nada más arrancar el título y empezar una partida nueva, podemos disfrutar del video de introducción donde Squall y Seifer se están batiendo en duelo mientras vemos imágenes de personajes y lugares que aún no conocemos y suena de fondo esa “Liberi Fatali” compuesta por un inspiradísimo Nobuo Uematsu.

La calidad de los videos parece haber mejorado, aunque hay que admitir que ya eran espectaculares allá en su época. El sonido se escucha bien, pero no hay diferencias perceptibles con el original.

Una vez tomamos el control de Squall, notamos que los personajes han sido remodelados y están bien definidos, con mejores texturas y más polígonos en su diseño. Incluso existen cambios estéticos que se notan especialmente en Rinoa y la invocación Sirena, aunque tenemos la impresión de que estos cambios son más por evitar problemas con la censura que por decisiones artísticas.

Luego nos fijamos en los fondos. Esos fondos estáticos están llenos de detalles, pero no podemos distinguirlos debido a que el único tratamiento que se le ha aplicado es un poco de desenfoque para disimular el aspecto pixelado original. Este detalle hace que los personajes no se integren bien en el entorno, no veamos los puntos interactivos en el escenario y demos vueltas y vueltas hasta encontrarnos, y finalmente echemos de menos los acabados de la versión de PlayStation.

Otro detalle que no escapa a la vista es el hecho de que, de igual modo que en los ports de Final Fantasy VII y IX, el tamaño de pantalla sigue teniendo la resolución original sin ofrecer opciones de configuración para estirar alto y ancho a nuestro gusto. Este punto estaba algo más disimulado en el port de Final Fantasy IX, pero en este remaster nos tendremos que conformar con unas enormes franjas negras en ambos lados.

Hemos comprobado que tanto Squall como el resto de equipo responden correctamente a los controles de nuestro mando, sin existir ningún tipo de input lag. La disposición de estos controles es correcta y resulta muy cómoda, en el caso de la versión de Nintendo Switch, tanto en modo dock como en portátil. 

Otra novedad que nos ofrece este remaster es la posibilidad de utilizar una serie de ayudas opcionales que facilitarán mucho las cosas en nuestra aventura. Este tipo de trucos ya estaban disponibles en los anteriores ports de la saga clásica en la 32 bits de Sony y son los siguientes:

  • Evitar las batallas aleatorias
  • Límites ilimitados en combate
  • Velocidad de juego x3

Nosotros solo recomendamos el uso del tercero de ellos a la hora de acelerar los combates, ya que éstos pueden llegar a ser muy tediosos. El resto de ellos, solamente si se ha superado el juego con anterioridad o si únicamente se está interesado en conocer la historia que se nos cuenta, perdiendo una parte de la experiencia.

Mecánicas jugables

Olvida todo lo que crees conocer acerca de los JRPG por turnos. Olvida escudriñar cada cueva, mazmorra o pueblo para conseguir armas y protecciones nuevas. Olvida todo lo que sabes acerca del combate en un Final Fantasy, aquí no tendrás puntos de magia ni cada personaje tendrá un trabajo o clase distinta, o una serie de acciones predeterminadas como ataque, defensa o huir. Final Fantasy VIII es una historia completamente diferente.

Para empezar, la carencia de armas en venta se suple con la fabricación de las mismas gracias a la obtención de una serie de materiales que conseguimos en nuestras muchas batallas y las indicaciones de la revista “Armas”.

La magia deja de ser una habilidad para convertirse en un objeto consumible que, eso sí, podrá conseguirse de enemigos y los llamados “puntos de extracción”. Siempre y cuando, eso sí, nuestro personaje tenga disponible el comando “extraer”.

Los comandos como objeto, magia, extraer o “GF” se equipan a nuestro personaje a través del menú “Enlace” donde tras elegir a uno o varios de los “GF” disponibles, se nos permitirá realizar más acciones.

Y bien, ¿qué es eso de “GF”? Un “Guardián de la Fuerza” (o “GF”) es como esta entrega denomina a las ya clásicas invocaciones como Shiva, Ifrit, Sirena o Diablo por poner unos ejemplos. Estos Guardianes podrán ser llamados tantas veces como se quiera en combate, pero hay que tener en cuenta que disponen de su propia vitalidad y una vez derrotados solo podrán resucitar con la ayuda de un objeto especial.

También tienen la capacidad de aprender nuevas habilidades y subir de nivel, como un personaje más. Sin embargo existe un pero, ya que si queremos tener alguna oportunidad en batalla, es imprescindible que cada personaje se haya enlazado con uno o varios de estos “GF”.

Otra característica a tener en cuenta es la de que nuestros enemigos se vuelven más poderosos cuanto más alto sea el nivel de nuestros personajes. 

Un tipo de objeto que también podemos conseguir o extraer es el de las cartas de “Tripe Triad”. El juego de cartas “Tripe Triad” es un minijuego opcional tan entretenido y tuvo tanto éxito que en entregas posteriores siempre intentaron colar una mecánica de este estilo.

Conclusiones

Hemos de admitir que, como remaster, la versión de Final Fantasy VIII que nos ha llegado peca de estar poco trabajada y no aporta suficientes novedades. Sin embargo Final Fantasy VIII es un juego de rol solvente, con una muy buena historia, multitud de misiones y lugares que visitar, y el siempre agradecido “Tripe Triad”.

Un juego de la vieja escuela con sus mecánicas anticuadas, que ya entonces dividieron a los usuarios, pero disfrutable al 100% pese a sus fallos.

El port, porque en esencia eso es lo que es, que nos permite volver a vivir (o vivir por primera vez) las aventuras de Squall y compañía en las consolas y ordenadores de la generación actual, y eso es muy de agradecer. El juego portátil en Nintendo Switch es una delicia, pese a habernos encontrado con algún cuelgue ocasional y alguna que otra ralentización.

Recomendado para viejunos nostálgicos y arqueólogos videojueguiles de nuevo cuño.

NOTA: Este análisis ha sido realizado por nuestro colaborador externo Miguel Ángel Arcaz sobre la versión de Nintendo Switch.

Dónde comprarlo