Sin pretender hacer un repaso por la historia de los First Person Shooters (Shooters en Primera Persona) dejando de lado a Maze War (1973) y a Spasim (1974) que fueron los primeros FPS reales, no fue hasta mayo de 1992 que Wolfenstein 3D popularizaba realmente este género en los videojuegos, añadiendo gráficos muy coloridos y poligonales en sus estructuras, muertes violentas, muy gráficas, con sangre y algo de gore, y una dificultad muy exigente en el cuarto y último modo de dificultad. Wolfenstein 3D fue el inicio de todo.

El inicio de aquellos laberínticos escenarios llenos de muros secretos que se deslizan y una dificultad envidiable. Sin embargo, hubo después otras dos “revoluciones”, muy entre comillas, llamadas DOOM en 1993 y Quake en 1996. Más adelante, según qué cosas, Half-Life o Unreal Tournament habría que mencionarlos también. Pero lo que hizo grande a DOOM es que, si Wolfenstein 3D tenía gore muy gráfico, en DOOM subieron el listón mucho más, añadiendo imágenes que hasta la fecha no se habían visto, como ver la piel separándose del cuerpo y dejando a la vista el ensangrentado esqueleto del enemigo, todo esto con un estilo gráfico muy superior a Wolfenstein 3D. Lo cual, como os podéis imaginar, causó revuelo entre los mayores, llegando a ser muy criticado por políticos, críticos y dirigentes religiosos debido a sus imágenes explícitas satánicas (que sí, que las tiene) aunque no fue censurado en gran parte del mundo. Pero hablaremos de eso más adelante.

En esta ocasión vamos a analizar los tres DOOM remasterizados para todas las consolas. Tal y como os decíamos en la noticia de lanzamiento, DOOM, DOOM II y DOOM 3 se encuentran ahora disponibles en todas las tiendas digitales de PlayStation, Nintendo y Xbox a un precio muy apetecible si te consideras mínimamente fan de la saga.

  • DOOM – 4.99€
  • DOOM II – 4.99€
  • DOOM 3 – 9.99€

La pregunta es: ¿Merecen la pena a ese precio? ¿Existen diferencias con las versiones de la pasada generación? Este análisis corresponde a la versión de PS4.

Introducción
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Bajo esta portada donde vemos a un Marine/Soldado humano luchando en el infierno contra varios demonios… (sí, él es el bueno de esta película, y es a quien controlamos durante todo el juego), nacía el primer título de la saga y una nueva era en el género shooter en primera persona ofreciendo, a comparación de Wolfenstein 3D, altura en sus escenarios, haciendo cada uno de ellos más difíciles para orientarnos que Wolfenstein 3D si cabe, mayor cantidad de tipos de enemigos, más armas, más dificultad y detalles tan curiosos y espeluznantes como escuchar la respiración de los enemigos al otro lado de la puerta. Nunca se había visto nada igual

Fue también desarrollado por Id Software (@IdSoftware), así que, realmente nunca hubo competencia directa entre ambos títulos, y podría decirse que nunca la ha habido. DOOM fue la evolución más frenética, rápida y potenciada con esteroides de Wolfenstein 3D, y por estos detalles es normal que todavía siga siendo mencionado como uno de los videojuegos que lo cambió todo en el género. La referencia del género para futuros títulos como Duke Nukem 3D, Heretic, Hexen o Blood fue directamente la inspiración proporcionada por DOOM, a pesar de que ninguna de sus dos entregas tenía opción de mirar arriba o abajo, pero si disparar automáticamente si se detectaban enemigos en la zona de fuego.

Fue así como empezamos a ver videojuegos “clónicos” en primera persona, en este género que tanto ha evolucionado, donde algunos no ofrecían demasiado pero otros como los mencionados anteriormente ofrecían alguna cosa nueva que no se había visto antes en el género, hasta llegar a las grandes obras que tenemos desde la pasada generación hasta la actual, que podría decirse que ha sido la primera vez que el género ha llegado de manera casi perfecta a las consolas, sin apenas límites con respecto al PC

La polémica de Doom

El crítico David Grossman definió DOOM como «Un simulador de masacres», y esto dio paso a que el senador de Washington Phil Talmadge intentase, sin éxito, introducir la concesión obligatoria de licencias para cualquier tecnología VR incluyendo los videojuegos (DOOM se consideraba VR en aquel entonces) como os podéis imaginar, debido a imágenes satánicas que hacen gala en los DOOM y DOOM II, como un pentagrama invertido con la cabeza de la cabra, DOOM no era considerado apto para los más pequeños de casa, a pesar de ser un videojuego. En aquel entonces eran muy pocos los videojuegos exclusivamente para adultos, y siempre eran de corte sexual y no relacionados con el gore, DOOM al presentarse como un título de acción frenética, buscaba más bien el mercado de adolescentes dispuestos a entretenerse. Pero toda esta polémica sólo fue el inicio…

Al pasar unos años, toda esta polémica fue eclipsada y olvidada, pues el destino tendría preparado un plan retorcido para echar más tierra a la saga. Lamentablemente, cuando se produjo el tiroteo del instituto Columbine en 1999, aparecieron unas cintas donde Eric Harris y Dylan Klebold, autores de la matanza, advertían sobre sus horribles planes en el instituto, y la controversia viene porque en cierto momento de la cinta podemos escuchar a Harris cómo dice: “Esto será como DOOM (Enseña una escopeta) mirad esto, directamente sacada de DOOM” Y lo cierto es que los dos DOOM ya eran videojuegos antiguos en 1999. Pero lamentablemente los artífices de la matanza lo utilizaron como ejemplo.

Todo esto ha hecho que con los años Id Software, John Romero (@romero) y más integrantes del equipo original de los DOOM, hayan añadido completamente aposta más referencias al satanismo en sus videojuegos, incluso alguna de ellas muy difíciles de detectar como estos números “666” y un pentagrama invertido en la banda sonora original de la última entrega de DOOM (2016) lo cual no deja de ser ligeramente desconcertante dado que, como habéis podido ver, incluso el propio John Romero tiene un pentagrama con la cabra en su banner del perfil de Twitter.

 

Multijugador local en DOOM y DOOM II

Uno de los añadidos de estas nuevas versiones, es que poseen partidas multijugador sólo en local donde podremos luchar entre cuatro compañeros a pantalla dividida, como antiguamente hacíamos algunos al Goldeneye 64. También podremos jugar la campaña completa a pantalla dividida, siendo esto necesario para obtener el trofeo/logro más difícil de ambos títulos, porque debemos pasarnos ambos juegos en la máxima dificultad.

Lo que puede chirriar un poco es que no hay multijugador en línea de ningún tipo, a pesar de que piden nuestros datos para conectarnos a la red de Bethesda (@bethesda_ESP) cuando iniciamos cualquiera de los tres juegos. Es una buena idea jugar este título con compañeros sobre todo a 4.99€ si somos fans de la saga, o queremos tener algo de nostalgia para quienes hayamos jugado al original en 1993.

El juego, al menos en PS4, va muy fluído y sin ninguna caída como era de esperar, y todos los tiempos de carga se han reducido con respecto a las versiones digitales en PS3, Xbox 360 y PC, así como también las remasterizaciones incluídas en DOOM 3: BFG Edition en el 2012. No estamos ante una versión idéntica a las anteriores, se nota que han trabajado en portear nuevamente los títulos a las nuevas plataformas.

Pero DOOM 3 se queda sin multijugador alguno

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Aunque DOOM 3: BFG Edition en el 2012 incluía multijugador en línea, inexplicablemente esta nueva versión, la mejor hasta la fecha, no incluye multijugador local o en línea, dejándonos sin esa experiencia de machacar jugadores en línea usando teletransportadores y armas enormes. Es un movimiento inexplicable por parte de Bethesda que “casi” ha copiado y pegado los mismos trofeos/logros para estas remasterizaciones, pero eliminando todos los trofeos/logros online.

Aunque ninguno de los tres DOOM son títulos cortos en absoluto, ofreciéndonos muchas horas de coleccionables, secretos, acción, aniquilación y desesperación – por culpa de su dificultad – el que tuviese multijugador en línea le daba más vida al título, y muchas más horas de experiencias infinitas. Sin embargo, si no te gustan los multijugadores y si precisamente esta era una de las razones por la cual nunca adquiriste BFG Edition en el pasado, ahora tenemos esta nueva versión que no incluye ningún trofeo/logro del tipo multijugador que en un futuro nos pueda sacar de quicio para completar el juego al 100%. Eso sí, no es ningún paseo como comprenderás, pero de los tres DOOM ahora mismo DOOM 3 sería el más fácil de conseguir su 100% de trofeos/logros.

La oscuridad sigue siendo la punta de la lanza en DOOM 3

Una de las cosas que perfeccionó la generación de 128 bits fue la oscuridad perfecta, esa de la cual Silent Hill hizo gala por primera vez en 1999, alejada de aquellos escenarios “oscuros pero perfectamente visibles” que nos ofrecían los Resident Evil. Pocos shooters en primera persona la ofrecían de esta forma, y era sólo en algunas pocas partes. DOOM precisamente fue uno de los impulsores de esto, y su tercera entrega en el 2004, hizo uso constante de esto. Aunque la versión original para PC y más tarde Xbox tenían una diferencia con respecto a las versiones posteriores: La linterna, que en las versiones originales la usábamos por separado sin poder disparar a la vez mientras que desde la BFG Edition tenemos la opción de tener la linterna al hombro encendida mientras usamos armas.

Todo el juego es monocromático en cuanto a escenarios, se utiliza siempre la misma estructura, pero con rincones perfectamente oscuros utilizados para causarnos cientos de sustos a lo largo de toda la campaña. Sin la linterna y con la linterna, un mismo escenario se ve muy distinto, como puede apreciarse en las capturas. Es el mismo lugar:

El terror y la impotencia de ser prácticamente el único superviviente en unas instalaciones que han sido dominadas por el mismísimo infierno, en combinación con muchos enemigos repartidos en cada pasillo al cruzar la esquina, hacen que DOOM 3 posea algo que no tenían los dos originales, añadiendo algo de factor miedo a la acción y los monstruos viscerales a los que nos enfrentaremos.

El juego en 2004 fue un título diferente a los originales en algunos aspectos, dejando algunas referencias como las tarjetas de acceso para abrir puertas, o algunos enemigos rediseñados pero que están inspirados en los originales, han sabido adaptarlo a los tiempos modernos de aquel entonces.

Aunque a estas alturas se siente un poco viejo en algunas mecánicas, como la imposibilidad de apuntar con el gatillo izquierdo, algo sumamente estandarizado hoy en día, aún así con un par de horas de adaptación sigue siendo muy disfrutable como shooter en primera persona, además de un buen reto para quien le gusten los videojuegos difíciles.

La mayor mejora: Sus tiempos de carga

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De cara a pasarse la campaña en máxima dificultad, siempre se criticó que los tiempos de carga en todas las versiones de consolas para guardar y cargar partida eran demasiado largos. También ocurría con las versiones de PS3 y Xbox 360 de DOOM y DOOM II. Bethesda parece que ha escuchado esas opiniones en alguna parte, y ha decidido mejorar ese aspecto de cara a esta remasterización, haciéndola con diferencia la más rápida de todas. Pues los tiempos de carga para pasar de un nivel a otro serán menores a 6 segundos, pero los tiempos de carga en las partidas cargadas serán menores a los 4 segundos.

También al guardar una partida, en menos de 2 segundos estará hecho, algo que en la versión de PS3 (sobre todo en esta versión) era desesperante en ocasiones. Por ese lado hay que decir que el trabajo ha sido muy bien realizado, y ahora el ritmo es mucho mayor de lo que era antes al jugar en las dificultades más altas. Cabe añadir que podemos guardar y cargar en cualquier momento sin necesidad de ser un punto de control, en ninguno de los tres DOOM.

También hay que añadir que las versiones de Xbox One X y PS4 Pro van a resolución 4K, y todas las versiones van a sólidos 60fps sin caídas. Como dije antes, este análisis es de la versión PS4 FAT, y no he visto caída alguna, ni siquiera en las fases finales del juego. Podríamos aventurarnos a decir que en Switch puede que haya alguna ligera caída, pero la resolución ha sido adaptada y las versiones son idénticas entre si, salvo por la resolución. Para más información podéis consultar el análisis de Digital Foundry a nivel técnico.

Conclusiones

Tuve la suerte de “sufrir” el primer DOOM cuando era pequeño. Recuerdo que todos mencionábamos a Wolfenstein 3D y de repente lo olvidamos para empezar a hablar de DOOM. Aunque me gustaban, yo era más de los Prince of Persia, The Secret of Monkey Island o Another World. Pero si recuerdo más adelante pasarme con trucos DOOM II y sorprenderme bastante por la cantidad de enemigos que esta segunda entrega añadía con respecto a la primera. No sólo nuevos enemigos, sino la cantidad de ellos en pantalla, siendo el último nivel secreto algo imposible de superar si no utilizabas trucos. Vamos, o eso comprendía yo de pequeño porque no había suficiente munición para acabar con todos los enemigos.

Tras muchos años de la última vez que jugué de verdad a los DOOM me ha sorprendido esta remasterización en algunas cosas. El primero y el segundo siguen siendo títulos muy rápidos, con escenarios la mar de trabajados, con secretos, trampas y un laberinto cada vez más complicado mientras más avanzamos, con una historia insulsa eso si, que sólo sirve de justificación para lanzarnos a un terreno hostil que pretende acabar con el jugador. Todo esto envuelto en unos gráficos que visualmente te atrapaban, y un sonido la mar de crudo que a cada escopetazo que sonaba (con la Sound Blaster, por supuesto) retumbaba en los oídos. Detalles adelantados a su tiempo como la respiración de los enemigos cercanos a través de las puertas no hacían más que acentuar toda esa sensación de estar ante algo poderoso y nuevo.

Analizando los tres títulos en estos momentos, personalmente, “casi casi” diría que el juego que peor ha envejecido es DOOM 3 porque los otros dos se siguen sintiendo frescos, apabullantes, veloces y frenéticos, mientras que el tercero se toma más en serio a si mismo y nos presenta una historia igualmente insulsa, algo más elaborada, pero que tiene una enorme distancia de la grandeza de cualquier otra obra importante de su generación; eso en cuanto historia, como he dicho. El añadido del multijugador local es excelente pero la eliminación del multijugador en línea es un paso atrás, así que hay sentimientos encontrados. Pero por otra parte, todos los jugadores de Xbox One que tuviesen los anteriores títulos recibirán estos nuevos completamente grátis. Algo que fue anunciado pocos días después del lanzamiento de los tres juegos.

Por suerte para todos nosotros, los precios son los más bajos de salida que han tenido la saga, pues cuando salieron en digital para PS3 y Xbox 360 hay que recordar que sus precios eran de 14.99€… y sigue a este coste pero ya no se encuentra disponible en tiendas digitales europeas, sólo en americanas con el nombre de DOOM: Classic Complete.

También hay que comentar que esta versión tenía fallos de sonido notorios y en PS3 no tiene trofeo de platino. Esto no es así en estas nuevas versiones para PS4-ONE-SWITCH. No existe rastro de estos fallos de sonido y además en PS4 cada título tiene trofeo de platino. Todo esto nos dice que estos nuevos títulos “no han sido un copiar/pegar de la antigua versión” y por ese lado hay que aplaudir la adaptación.

Al precio actual, considerando la antiguedad, yo diría que clasificaría los tres títulos de manera independiente de esta forma:

  • DOOM = 8.5
  • DOOM II = 8.8
  • DOOM 3 = 8.4

Así que por la parte que me toca, haré la media de estas tres notas para dar una nota global a los tres títulos.

Tráiler

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