Este análisis ha sido realizado con una copia facilitada por Cosmocover. Juego disponible en NINTENDO SWITCH, PC, PLAYSTATION 4, PLAYSTATION 5 (versión analizada), XBOX ONE y XBOX SERIES S/X.
Introducción
Jugando a Death's Door no he podido evitar acordarme de Soleil: el primer action RPG que recuerdo y si me apuras, a bote pronto, el único que tengo grabado en la memoria.
En unos tiempos de encarnizada lucha entre Mega Drive y Super Nintendo, donde ambas consolas mantenían un pulso bastante igualado (aunque visto con perspectiva se acabaría imponiendo el cerebro de la bestia), Mega Drive amagaba de vez en cuando con un movimiento espasmódico que desconcertaba completamente a su rival, amenazando con derrotarlo: lo hizo con Sonic, con Streets of Rage 2, con Thunder Force IV y por supuesto con el mencionado Soleil, entre varios más.
Los beneficiados éramos los dueños de la consola, aunque debo decir que yo tenía ambas. En cualquier caso, volviendo a Soleil, recibí este título con los brazos abiertos para descubrir el género de los action RPG entrando por la puerta grande. Y no, no es una cuestión de nostalgia: tanto la concepción de la historia como su desarrollo, los puzles, el diseño de escenarios, la música, los gráficos... eran una pasada.
Os decía que Death's Door me ha recordado mucho a Soleil, lo que en este punto debéis de intuir es algo muy bueno. De hecho, arriesgándome a que algún forofo me linche, llegué a jugar en PlayStation 4 al famoso Diablo III del que hablaban todos los peceros, sólo para descubrir un mata-mata insustancial y repetitivo. Nada que ver.
Entonces, ¿realmente Death's Door es tan bueno como dejo caer en esta introducción, o por el contrario simplemente evoca unos recuerdos que sin embargo no se pueden igualar? Acompañadme para descubrirlo.
Una concepción diferente
Death's Door empieza de una manera muy original, poniéndonos en la piel de un cuervo que se adentra en la Comisión de Siega: unas oficinas donde trabajan otras aves a base de segar, es decir dar matarile a las personas que les son asignadas.
Dicho así, este pequeño cuervo vendría a ser como la misma Muerte, sólo que en este caso se reparte el trabajo con sus colegas, aparte de que todo está sistematizado y responde a los designios del llamado Señor de las Puertas.
De este modo, en las inmediaciones de la Comisión de Siega, como si del Ministerio del Tiempo se tratara, veremos aparecer cada vez más puertas que nos llevarán a distintos niveles, al final de los cuales se encuentra nuestro objetivo: un individuo excepcional con alma de gigante.
No será hasta bastante avanzada la historia cuando todo cobrará sentido, pero de momento baste saber que necesitamos dichas almas para abrir la Puerta de la Muerte según nos cuenta un viejo cuervo. La excusa es que hemos perdido la pista del objetivo original de nuestro contrato, quien probablemente se haya ocultado tras la dichosa puerta; y si por el camino hay que matar a alguien más, pues oye son los gajes del oficio.
De menos a más
No sólo la historia va tomando forma a medida que jugamos. En general se podría decir que todo en Death's Door va de menos a más, lo cual siempre es bueno.
Las mecánicas son las de cualquier action RPG, con enemigos que eliminamos a golpe de botones, varios puzles de esos a los que puedes regresar cuando has adquirido nuevas habilidades, bosses secretos, armas y objetos por descubrir, etc.
Todo ello empieza tímidamente, pero va cogiendo forma. Llegado un momento las partes no se sienten dispersas sino interconectadas, el interés por desentrañar los misterios de cada escenario va a más, los combates son cada vez más desafiantes y cuando queramos darnos cuenta entenderemos que efectivamente nos encontramos ante un gran juego.
Death's Door no necesita ofrecerte decenas de armas, otras tantas habilidades y un intrincado árbol de experiencia. Le basta acertar en sus mecánicas y hacerte entender que con bien poco puedes disfrutar más si cabe.
Encima, si de por sí descubrir todos los secretos nos llevaría un buen rato en una primera partida, Death's Door nos deja una pista tras finalizarlo. Sin ánimo de hacer destripes, baste decir que podemos rejugar todos los escenarios en modo "noche", lo que nos permite conseguir unas tablillas del saber para acceder al final auténtico... Y creedme que en esta ocasión es algo que querréis hacer.
Apartado técnico
Death's Door es un juego con la típica perspectiva isométrica y unos gráficos de estilo cartoon, aunque con un diseño muy característico. En una PS5 todo se mueve a 60fps como no podía ser de otra forma. En cualquier caso el aspecto visual cumple sin grandes florituras.
La música es bella, aunque debo decir que en determinados puntos demasiado melódica por así decirlo, como una dulce nana que no sé hasta qué punto acompaña bien la acción. Algunas pocas canciones, no obstante, encajan como un guante. Los efectos de sonido son correctos, no habiendo voces como tales. Los textos están en castellano.
Con respecto a la vibración háptica, ni rastro como será lo habitual en muchos desarrollos de terceros, y es una pena porque realmente tiene potencial y se agradecería mucho en Death's Door. Aún así, visto lo visto no es un aspecto que se pueda considerar a la hora de valorar el juego.
Conclusión
Death's Door salió en verano para Xbox y PC y, aunque quizás no tanto como Cuphead, era uno de esos títulos que los usuarios de otras consolas miraban con recelo. Pues nada señores, hagan las paces consigo mismos porque ya pueden disfrutar de esta joya.
Hay que dejar claro que Death's Door sigue siendo un juego indie, y que ya puestos podría tener más duración y mejores gráficos. Pero en esta clase de productos, que no pueden permitirse el lujo de gastar mucho en "maquillaje", es donde mejor se valora su esencia.
¿Sinceramente? No, no creo que Death's Door se me quede grabado en la memoria como Soleil, sobre todo porque ya no soy un adolescente al que todo le sorprende. Sin embargo recomiendo este juego con los ojos cerrados a cualquiera que no sea un graphic whore, porque a poco que tenga paciencia va a ir descubriendo cada vez más una aventura cautivadora de las que no abundan en el mundillo.














