Allá por 1981, Queen y David Bowie se sentaron a planear la grabación de los coros de fondo de la canción “Cool Cat” del disco Hot Space. Evidentemente con Queen y Bowie no podíamos esperar que una unión de artistas de ese calibre se quedara en cuatro pistas grabadas y a otra cosa mariposa. La cosa con Bowie no funcionaba así, y Queen se dio cuenta cuando Freddie y David se sentaron y escribieron juntos lo que sería “Under Pressure”, una de las mejores canciones que tiene Queen en su discografía. Evidentemente, la idea que tenía Queen como banda, de “unos coros y a correr”, se iba a descartar en cuanto terminaron de leer y escuchar la canción que Bowie y Freddie habían preparado.

En realidad, la letra, según especifica David Buckley en la biografía de Bowie, fue compuesta por el propio David, dejando a Freddie como el creador de la melodía vocal del tema junto con distintos arreglos melódicos interpretados por Mercury como palabras sin sentido dentro de la canción.

Colaboraciones inesperadas que hacen magia

Como podéis ver, las colaboraciones pueden llegar de la forma que menos te lo esperas. Lo que comenzó como unos arreglos corales terminó convirtiéndose en una de las canciones mas reconocidas de Queen. Lo que comenzó como una reunión de personajes de Nintendo terminó convirtiéndose en Super Smash Bros. Lo que empezó como Mickey Mouse y Square Enix, terminó convirtiéndose en Kingdom Hearts. Quizás, Cadence of Hyrule sea la colaboración que más tengamos que poner en contexto (y la que más se puede parecer a la colaboración de Bowie y Freddie). 

Está claro que todo el mundo conoce a Bowie y Queen, Pikachu y Super Mario o a Goofy y a Cloud, pero quizás Crypt of the NecroDancer se nos escapa a la mayoría ¡Y a mí el primero, faltaría más! 

Pues resulta que Brace Yourself Games, en 2015, desarrolló un roguelike musical. El juego trataba de explorar distintas mazmorras moviéndote por una cuadrícula en el mapa al ritmo de la música compuesta por un tal Danny Baranowsky. Sobre el papel, la idea de meter aquí a Link y sus amigos parece impensable y sin ningún sentido aparente. El símil con Under Pressure que os he contado al principio del análisis no ha sido casual. Al igual que en la undécima canción del disco Hot Space de Queen, una parte de las dos rema más que la otra pero, en total, consiguen llegar al final del río con bastante éxito y sin ninguna fisura en la barca.

Aquí tenemos la parte dominante poniendo la letra a la canción y por otro lado, la otra parte se encarga de poner la melodía. Es decir, Freddie puede ser Crypt of the NecroDancer ofreciendo la melodía y la base para que todo tenga consistencia y por otro The Legend Of Zelda se encarga de trasladarnos la historia, personajes y enemigos para crear una obra única aún teniendo claramente la esencia de Crypt of the NecroDancer.

La mezcla que nos hará bailar

Candence of Hyrule tiene todos lo ingredientes para ser un Zelda y ser un NecroDancer a la vez. Si vienes por los NecroDancer te va a gustar y si vienes por los Zelda te vas a encontrar la exploración de un mundo abierto desde el principio, las mazmorras de los Zelda, los minijefes, los puzles y un largo etcétera que empastan superbién con toda esta parafernalia extraña que de primeras el juego puede parecer.

A medida que vas avanzando por el juego mas interiorizas sus mecánicas y mas adictivo se vuelve el juego, si bien es cierto que la historia puede ser secundaria, lo divertido de la exploración hace que sea un juego que te haga pasar horas bailando. Como en una boda, vaya.

Y es que, aquí no es simplemente seguir el ritmo y punto. La exploración es bastante importante. Para empezar porque es bastante divertido y gratificante derrotar enemigos siguiendo el ritmo de la melodía y, por otro, porque nos podemos encontrar ítems muy útiles para avanzar en el juego.

Explora sin perder el compás

Evidentemente hay cofres con rupias y objetos de diferentes colores, tamaños y también con formas distintas de abrirlos. Tenemos, por un lado, el típico cofre de “la saga Zelda” que solo se abre una vez hayamos derrotado a todos los enemigos de la zona y, por otro, tenemos el mismo cofre, pero sumando una mecánica más.

No solo tendremos que derrotar a todos los enemigos, sino que deberemos hacerlo con una cantidad de movimientos limitados y, en algunas ocasiones, para echar más leña al fuego, es necesario hacer todo ese tinglado sin recibir ni un solo golpe; esto es algo que, en algunas ocasiones, te exige poner especial atención a la melodía para no perder en ningún momento el ritmo y no salirte del compás, intentando salir airoso de ese berenjenal.

Y no solo encontraremos cofres si exploramos sino que, en ocasiones, encontraremos distintos potenciadores que nos ayudarán a mejorar un poco a nuestro personaje. Entre estos objetos tenemos pergaminos que mejoran ciertos atributos temporalmente, palas para derribar zonas de terreno y poder acceder a zonas ocultas, antorchas, bombas o botas que sirven para pisar terrenos más cómodamente como, por ejemplo, el agua.

El agua en Cadence of Hyrule es una mecánica más. El agua tiene la peculiaridad de que, para avanzar por un medio líquido, necesitas dos movimientos en lugar de uno si lo hacemos por un medio sólido, a su vez, en aguas profundas es necesario conseguir ciertos objetos para poder bucear y seguir explorando esa parte de mapa que, de otra forma, sería imposible de acceder. Y esto es importante si queremos derrotar a todos los enemigos del mapa.

Ayuda y serás ayudado

Una lección de vida que te da Cadence of Hyrule es que no está bien pasar de la peña, ni en la vida real, ni en el juego, claro. Los diamantes es el único objeto inamovible de nuestro inventario. Esto quiere decir que, independientemente de la cantidad de diamantes que tengamos, estos se mantendrán, aunque muramos.

Esa es la principal razón por la cual el juego nos impulsa a derrotar a todos los enemigos que nos encontremos en una zona ya que, una vez hayamos vencido a la plebe que se nos ponga por delante en la parte del mapa en la que estemos, nos darán un diamante, aunque con excepciones.

Cuanto más enemigos se enlacen sin recibir daño o, lo que es lo mismo, cuantos más enemigos matemos siguiendo el ritmo y sin recibir daño, el indicador de ritmo de la parte inferior de la pantalla, aquí representado por el símbolo de la trifuerza, irá cambiando de color, soltando rayos y cosas que indican que algo gordo está pasando. Cuando eso ocurra, cuando vayamos derrotando enemigos, éstos soltarán mejores objetos o más rupias; si limpiamos la zona entera, con el indicador “a tope de power” recuperaremos el vigor (lo equivalente a los usos de “magia”) y, en lugar de recibir un diamante, te dan alguno más, normalmente dos.

Estos diamantes los podremos canjear por objetos, algunos bastante interesantes como, avanzado en el juego, pociones muy útiles para recuperar corazones en lugares donde los enemigos son de todo menos amistosos.

Como he dicho, los diamantes son los únicos objetos inamovibles de nuestro inventario, el resto son perdibles y no son precisamente baladíes. Todas las llaves, rupias y demás mandanguillas acumuladas se perderán sin forma humana de recuperarlo una vez muramos -y si sois nuevos en esto de los NecroDancer ya os digo yo que, al principio, vais a morir y bastante-, algo que al principio puede resultar frustrante; pero una vez coges el punto y llegas a ciertas zonas del mundo sabes manejarte y “medir los tiempos”, calculando perfectamente la salud que tienes y comparándola con la cantidad de bienes en ese momento.

El resultado es una pequeña sensación de riesgo y recompensa que el juego maneja bastante bien, aunque realmente podría haber estado mejor implementada ya que, a medida que vas avanzando en el juego, el numero de rupias obtenidas se va incrementando y las tiendas no varían el valor de sus productos. Esa aleatoriedad que tienen los roguelikes se termina volviendo vacua ya que, ni los vendedores ofrecen nuevos productos ni estos aumentan de nivel en consonancia a lo avanzados que estemos en la aventura lo que hace que, llegados a un punto, no sea tan necesario “farmear” rupias como a mi me hubiera llegado a gustar.

Apartado técnico y conclusiones

Obviando esas pequeñas pegas que tiene el juego, no podemos negar que estamos ante un titulo que exprime a la perfección la portátil de Nintendo.

Es uno de los juegos mas cómodos que hay ahora mismo en el catálogo de Switch para jugar tirados en la cama (o en la piscina o playa) de forma portátil.

Si a esto le sumamos que la banda sonora es un gustazo para nuestros oídos y que da gusto escuchar la melodía de The Legend Of Zelda cuando sea y donde sea, todo ello hace que el crossover entre Crypt of the NecroDancer y The Legend of Zelda sea como aquel Under Pressure de Queen y Bowie.

Algo único, bonito y, sobre todo, bailable. No como la mierda esa de Fama que aburre hasta a las gallinas. 

Dónde comprarlo

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