Este análisis ha sido realizado con una copia facilitada por JF Games. Juego disponible en PC, PLAYSTATION 5 (versión analizada) y XBOX SERIES S/X.
Introducción
Cuando has tenido varias consolas y has jugado a muchos videojuegos, parece normal que sea más difícil sorprenderse.
Que me lo digan a mí, ahora que estoy jugando a Metal Gear Solid Delta: Snake Eater. Hablamos de un clasico que en su día me fascinó, dejándome ojiplático mientras miraba embobado los títulos de crédito, pero ahora se revela como una aventura con dinámicas antiguas que quizás nunca debieron removerse.
Por eso, cuanto más bagaje tienes, más importante y meritorio es un juego que despierta curiosidad, se siente diferente e invita a volver a casa para coger el mando cuanto antes.
Valor Mortis es uno de esos pocos elegidos que consiguen despuntar entre la abundante oferta del mundillo. Una obra que no llega tras una gran promoción, ni de la mano de un gran estudio, ni con una temática llamativa, pero que se disfruta de principio a fin gracias a unas mecánicas variadas y magistralmente combinadas.
De todas formas no adelantemos y vamos dar forma a estas sensaciones a lo largo del análisis.
Ambientación
Antes de abordar la jugabilidad, conviene detenerse un poco en la ambientación de Valor Mortis, que nos pone en la piel del soldado William Dowsett en plena campaña de Napoleón contra la Rusia de los zares en los albores del siglo XIX.
El bueno de William es un voluntario inglés, se entiende, inspirado por los valores de libertad, igualdad y fraternidad promulgados por la Revolución Francesa, aunque esta terminara en la constitución de todo un imperio.
La campaña rusa, históricamente hablando, fue terrible e inició el declive de la expansión gala por Europa. Valor Mortis se inspira en esos hechos para aportar su punto fantástico en forma de la llamada plaga carmesí: una extraña enfermedad que vuelve a los hombres autómatas sin vida, cuando no extrañas aberraciones sedientas de sangre.
William despierta en medio de una matanza, en el fondo de una charca inmunda sembrada de cadáveres, sólo para descubrir que no se acuerda de nada y que a su alrededor todo bicho viviente quiere darle matarile.
A partir de ahí se desarrolla una aventura por la supervivencia en el frente ruso, donde nos abriremos paso a espadazos y tiros por igual, por no hablar de la magia...
Primo de los Souls
Valor Mortis bebe de la esencia Souls, pero se diferencia lo bastante como para no ser otro clon (ojo algunos muy buenos), sino que tiene su propio planteamiento.
Lo esencial está ahí y es incuestionable: las típicas almas (aquí catalizadores) se pierden si la espichamos. Entonces renacemos en una "hoguera", que para la ocasión son una especie de farolillos o relojes de arena, con la posibilidad de recuperarlas si no volvemos a morir en el trayecto.
También tenemos otros ingredientes característicos como un personaje con un pasado difuso del que sabemos lo justo, amén de unos escenarios sobrecogedores, pocos y enigmáticos PNJs, una barra de resistencia, la posibilidad de hacer desvíos tipo Sekiro...
Vamos que si te gustan este tipo de juegos, en realidad podrías pasar del análisis. Sólo necesitas saber que, entre la abundante oferta dentro del género, este es de los buenos.
¿Elementos propios?
Pero entonces ¿por qué digo que Valor Mortis es un primo más que un hermano? Pues por una ingeniosa combinación de identidad propia y elementos de otros títulos, en mi opinión muy bien aprovechados.
Empecemos por lo más obvio: Valor Mortis se juega en primera persona y tiene incluso elementos de shooter, como el aprovechamiento de coberturas. El combate cuerpo a cuerpo es más intenso, aunque en honor a la verdad también menos preciso que en tercera persona.
Tenemos secciones de plataformas con saltos desafiantes, puzles que azuzan el ingenio, misiones secundarias con su trasfondo, ecos que van revelando el pasado de soldados y aldeanos, partes de sigilo donde es mejor pasar desapercibido, zonas vetadas a las que podemos volver tras conseguir la habilidad necesaria, y alguna que otra sorpresa.
La mescolanza es indudablemente adictiva y evoca otros juegos: Bloodborne por la época y el estilo, aunque podría decirse que Valor Mortis es más rústico; Resident Evil 4 por el tema de los aldeanos, la plaga y tal; Darksiders por los saltos y ciertos gadgets; Code Vein por los recuerdos de otros tiempos; incluso The Elder Scrolls por el uso de la magia y la ambientación.
Es importante y necesario aclarar que todas estas influencias confluyen de una forma tan natural como estimulante en unos entornos majestuosos y muy bien interconectados.
A lo largo de nuestra aventura descubriremos una iglesia que hace las veces de nodo al más puro estilo Demon's Souls. Desde la misma podemos acceder a diferentes zonas, aunque varias se alejan de la iglesia y están interconectadas entre sí. Cada uno de estos niveles o fases, por así decirlo, es grande de narices, está ambientado con muchísimo mimo y no deja indiferente en cualquier caso.
Llama la atención que en Valor Mortis el protagonista no tiene unos atributos como tales. Subimos de nivel en los farolillos y esto permite incrementar la salud, la resistencia o la magia, pero la mayoría de mejoras son habilidades que podemos adquirir.
Un elemento característico son los ámbares, que nos dan en principio pequeñas ventajas. A medida que encontramos más del mismo tipo, mejorarán, y conforme subamos de nivel podremos equipar más.
No hay nada parecido a fuerza o destreza, no hay peso ni carga, las armas no se ven modificadas por ningún stat. En este sentido Valor Mortis es más aventura y menos juego de rol, lo que me parece muy adecuado para su planteamiento.
Apartado técnico
Hasta ahora hemos descrito un título con lo que parece son unas dinámicas muy inspiradas, que se desarrolla en unos entornos grandes y sobrecogedores llenos de detalles. Esto sólo puede apoyarse en un apartado técnico a la altura que por suerte cumple con nota.
Gráficamente Valor Mortis raya a un alto nivel, sobre todo por la recreación de los escenarios, pero también por una más que correcta representación de los personajes. Aunque hay elementos que no son propios de una súper producción, como las imágenes de los enemigos en el bestiario, podría decirse que se ha cuidado lo más importante.
He jugado a Valor Mortis algo después de que saliera, con varios parches por el camino, pero al menos cuando leáis estas líneas lo que vais a encontrar es un modo rendimiento a unos fluidísimos 60fps, salvo en zonas muy puntuales, o la típica alternativa del modo calidad, aunque en este caso no compensa puesto que el nivel de detalle es idéntico y sólo se ve afectada la resolución.
Me quito el sombrero ante la representación de esos páramos llenos de vegetación, de los poblados, de elementos militares, de cuevas misteriosas, de vistas al horizonte con el sol de poniente... una gozada la verdad.
Con respecto a la música, como viene siendo habitual en los Souls, esta apenas se hace sentir salvo en momentos puntuales, donde eso sí consigue evocar lo que pretende: tensión, melancolía, sorpresa, etc. Los efectos de sonido cumplen sin más.
La vibración háptica, así como los gatillos adaptativos, están relegados a lo anecdótico. Qué lástima oye, con la gran sensación de inmersión que pueden lograr, aunque por desgracia es lo más habitual.
Conclusión
No me quiero pasar de listo porque, como ya he dicho, he podido disfrutar de Valor Mortis cuando ya habían llegado algunos parches. Por consiguiente no sé si salió muy verde.
Sospecho, no obstante, que al no haber un estudio grande detrás (los creadores del muy recomendable Ghostrunner), Valor Mortis está afectado por el típico mal del 8 por decreto: la típica nota bienqueda con la que no te pueden decir nada, ni en un sentido ni en otro.
Mojándome e, insisto, a día de hoy, yo he encontrado un juego largo, con una dificultad bien ajustada, un rendimiento excelente, y un planteamiento familiar y a la vez distinto, pero sobre todo estimulante y adictivo.
En definitiva un imprescindible si te gustan los Souls y un título muy recomendable en casi cualquier caso. Sólo si buscas una experiencia fácil o una historia con narrativa convencional deberías dejarlo pasar.

















