Jugamos en la Gamescom 2025 toda una hora a Dying Light: The Beast, lo próximo en la saga de zombis y parkour creada por Techland.
Disponible el 19 de septiembre para Xbox Series, PlayStation 5 y también PC, esta entrega nació como un DLC de Dying Light 2 Stay Human, pero terminó trascendiendo hasta convertirse en su propia entrega independiente.
Aún es pronto para decir si fue una buena idea o no, pero al menos descubriremos si tiene potencial para ser el mejor de la saga.
Una más y nos vamos
Jugablemente, Dying Light: The Beast es un título que sigue manteniendo la estructura de las dos primeras entregas. Somos parte de una "comunidad" y como tal nos tocará aportar para ganarnos un lugar en el que dormir y (si se va bien de recursos), una comida caliente.
En nuestra prueba nos pusimos en una misión que iba sobre encontrar el motivo por el cual los suministros de agua estaban escaseando. Y como siempre, las cosas en el mundo son mucho más complejas de lo que podía parecer en un primer vistazo.
Aún así, tenemos una libertad absoluta y total para decidir cómo es que queremos abordar la misión. El objetivo final está marcado, pero la forma de llegar a él es algo que tú y nadie más que tú decidirá.
De camino a tus objetivos, como ya es costumbre, encontrarás muchísimos rincones en los que perderte. Muchos de ellos con una historia o secretos escondidos, y aunque no nos hemos cruzado con alguna misión secundaria, el mundo estaba lleno de sucesos aleatorios en los que puedes decidir involucrarte o simplemente pasar de lado o también observar desde la distancia.
Cuidado con ese barrio, es peligroso
El ciclo día y noche está de regreso, aunque ahora se le suma un clima dinámico que te hará tener más cuidado que nunca con el terreno que pisas y las horas a la que lo hace.
La noche continúa siendo lo más peligroso del juego, ya no sólo por tener a unos zombis más activos que nunca, sino también por un tipo de infectado especial capaz de detectarte e ir aumentando el número de infectados especiales y normales que te persiguen.
Mientras más tiempo pases fuera más posibilidades tiene de pillarte, y si antes ya sufríamos en las zonas en las que no había refugio, el hecho de que su IA sea bastante implacable nos dará más de un dolor de cabeza.
En las mecánicas de juego, el parkour es el más satisfactorio hasta la fecha, mientras que el combate apenas ha sufrido cambio alguno en su rama de armas cuerpo a cuerpo y explosivos improvisados.
Las armas de fuego son un arma de doble filo, ya que aunque potentes ante humanos (uno o dos tiros a la cabeza y adiós), suele costar algo más despachar a los infectados con ellas. No por temas de potencia, sino por la facilidad que tienen para rodearnos mientras apuntamos o recargamos.
Por suerte, y como ya mencionamos antes, podemos hacer las cosas a nuestra manera. Ya sea con puro sigilo gracias a nuestros sentidos del entorno, entrar disparando a todo mundo y agitando un arma contundente o (mi estilo de juego favorito) entrar corriendo y salir corriendo siempre que sea posible.
Llamad a la ambulancia, pero no para mi
La gran novedad llega con LA BESTIA. Por primera vez, podemos convertirnos en una auténtica amenaza para nuestros enemigos, entrando en un frenesí capaz de llevarse todo por delante y disfrutar del resultado como niño con juguete nuevo.
Eso sí, pese al poder que consigues, es una "habilidad" que no llega a romper el juego y de la que no es fácil abusar. Por lo que en tus manos queda el decidir si activarla para pasar un buen rato o guardártela para luego.
Si no es algo que te guste demasiado, es algo que, al menos durante la hora de juego, parecía ser opcional. Aunque ya de entrada advierto que la dificultad base es bastante respetable.
El rendimiento parecía ser bastante bueno, aunque tened en cuenta que la prueba fue en la versión de PC y bajo unas especificaciones que me son desconocidas. Mientras que a nivel visual me ha gustado bastante todo lo relacionado a la densidad y detalle en la ciudad, así como los efectos de luz.
Una gran promesa. ¿Se concretará?
La libertad, diversión y tensión que promete Dying Light: The Beast es algo que me hace ilusionarme bastante como de la saga, y aunque no es posible emitir un veredicto sin haber jugado a la versión completa.
De momento las sensaciones son bastante positivas y (al menos en mi caso) lo suficientemente buenas como para plantearme el reservarlo.













