Este análisis ha sido realizado con una copia facilitada por Plaion. Juego disponible en NINTENDO SWITCH, PC, PLAYSTATION 4, PLAYSTATION 5 (versión analizada), XBOX ONE y XBOX SERIES S/X.
Introducción
A lo largo de mi trayectoria consolera ha habido máquinas que he comprado casi de salida, otras cuando he pensado que lo merecían y, aunque a mí mismo me cuesta creerlo, también ha habido consolas que he adquirido porque estaban en boca de todos, sin conocer bien siquiera su catálogo ni el panorama del momento.
Una fue nada menos que PlayStation, por lo que me incorporé al carro sonyer con algo de retraso. La otra, unos años antes, había sido Mega Drive.
Con Nintendo aún viviendo de las rentas de NES, recuerdo que Mega Drive podía correr arcades, algo por aquel entonces impensable para un sistema doméstico. Ahí estaban Golden Axe o Altered Beast, que sorprendían a propios y extraños.
A pesar de eso, yo resistí con mi fabuloso Amiga 500 esa primera revolución, y adivinad qué me acabó llevando a comprar la consola de Sega... Efectivamente, ni más ni menos que Sonic the Edgehog.
Sonic era un juego definitivamente diferente, cuyo éxito fue inesperado incluso para sus creadores. Píxeles enormes, una velocidad endiablada, un uso magistral de la limitada paleta de 64 colores, un protagonista carismático... todo se combinaba a la perfección para ver nacer el fenómeno que perdura hoy en día.
Tras muchas iteraciones de la saga en muy distintos sistemas, formatos, géneros y variantes, el legendario Sonic Team, en colaboración con Arzest, nos trae de vuelta la versión en 2D actualizada: hablamos de Sonic Superstars.
Vamos pues con el análisis, a ver qué tal ha salido la cosa y si el legendario erizo puede disputar otra vez el trono de los mejores plataformas.
Tirando de nostalgia
Sonic Superstars viene a ser algo así como volver al primer juego, al segundo o al de Mega CD si se quiere, añadiendo las buenas ideas que la saga ha ido incorporando en todos estos años y descartando las ocurrencias que nunca funcionaron en un vano intento por modernizarla.
Esto se resume en la posibilidad de elegir entre cuatro personajes, que además de Sonic son los archiconocidos Tails, Knuckles y Amy, cada uno con su pantalla especial en en el modo historia. Con ellos podemos jugar en cooperativo, o en un modo batalla online o local a pantalla partida, además del típico time attack.
También es posible crear nuevos personajes de facto, ya que con las medallas conseguidas durante el juego se desbloquean cabezas, bustos, brazos y piernas, e incluso sets completos que comprar en la tienda. ¡Anda que no mola jugar como Metal Sonic!
Hay una abundancia de minijuegos, no por variedad (tres tipos) sino por cantidad, lo que significa que cada escenario contiene varios de ellos, fomentando la rejugabilidad, aunque otros aparecen en los propios checkpoints.
Hablando de los escenarios, estos retoman desde el clásico looping y los muelles hasta las corrientes de viento o las lianas vistas a lo lo largo de las distintas entregas, pero incorporan sus propios resortes y mecanismos con bastante tino.
Como principal novedad tenemos la posibilidad de obtener poderes especiales a medida que reunimos las famosas gemas del caos, aunque en el plano jugable parecen un poco metidos con calzador.
Los años no pasan en balde
Hasta ahora, básicamente, tenemos una reimaginación de los Sonic clásicos no muy distinta de lo que fue Sonic Mania, solo que esta vez contando no sólo con el beneplácito sino con la implicación directa de Sega en el proyecto.
Fenomenal, ¿no? Pues depende del punto de vista.
Para niños y chavales Sonic Superstars será una gozada, igual que lo fue para mí el primer Sonic the Edgehog. El juego es entretenido, visualmente llamativo, el modo batalla o el cooperativo son muy divertidos, y en general está claro que hablamos de un título que derrocha carisma a la par que cariño.
Para un adulto es distinto. Al igual que me ha pasado hace poco con Sackboy: Una Aventura a lo Grande, es evidente que los gustos cambian con los años y ahora no encuentro mucho estímulo en ir dando saltos con un entrañable muñeco.
No os confundáis, que mismamente me encantó ASTRO's Playroom. Sigo disfrutando de muchos juegos de plataformas, pero en este caso su fidelidad a entregas anteriores no es precisamente una ventaja.
Por eso sagas como Final Fantasy tratan de reinventarse, y muchos cuarentones queremos pensar ilusamente que nos seguiría gustando manejar a personajes deformed en soporíferos combates por turnos con un clímax que estaba mucho más en nuestras cabezas que en la pantalla.
Sea como sea, en un ejercicio de imparcialidad no voy a valorar Sonic Superstars desde la perspectiva de un adulto, sino como lo que pretende ser: un nexo de unión entre Sonic y una nueva generación de jugadores.
Sucede además que a mí me gusta el primer Sonic junto con Sonic CD, pero la saga siguió unos derroteros donde el desplazamiento era cada vez más vertiginoso, sobre todo a partir de Sonic 3, y pasabas la mitad del tiempo mirando una bola azul yendo a su bola, nunca mejor dicho.
Eso fue un alarde de Sega para presumir del micro de Mega Drive, de 8 Mhz, en comparación al de Super NES, que se quedaba en los 4 Mhz. Tenían que aprovechar las pocas ventajas que tenía su máquina en lo técnico, pero a mí esos movimientos tan rápidos nunca terminaron de gustarme.
Como habréis adivinado, Sonic Superstars es heredero de ese amor por la velocidad, pero en este caso las pantallas son si cabe más enrevesadas por su extensión vertical, con varios caminos paralelos que discurren a diversas alturas.
En realidad son formas distintas de jugar: a mí me gusta recorrer el escenario a mi ritmo, buscando secretos, tomándome mi tiempo, controlándolo todo, mientras que Sonic Superstars te invita a avanzar a toda mecha y en todo caso rejugar las pantallas a medida que te las aprendes.
Apartado técnico
En el aspecto gráfico, la principal novedad es sin duda el salto a la alta definición, ya que Sonic Mania preservaba la apariencia pixelada del juego original. En realidad hay truco porque aquí hablamos de polígonos, no de sprites.
Aunque ya los habíamos visto, empezando por Sonic CD, se agradece la inclusión de dibujos animados para explicar la trama.
Por lo demás Sonic Superstars se ve francamente bien, sin grandes florituras pero con una evocación perfecta de los personajes y escenarios que nos encandilaron hace tantos años. La música, que siempre fue uno de los puntos fuertes de la franquicia, raya a buen nivel, pero no alcanza las cotas de Sonic 2.
Conclusión
Sonic Superstars es un título ligero, como en realidad lo fue el primer y legendario Sonic the Edgehog, en unos tiempos donde los videojuegos eran más sencillos pero también más difíciles. Hoy en día, con las dichosas vidas infinitas, puedes completar sus 11 zonas y respectivos actos en una o dos sesiones largas.
Es posible que por el camino nos hayamos mal acostumbrado, tengamos otros gustos o simplemente hayamos perdido la ilusión, pero mentiría si dijera que me he quedado anonadado jugando.
Sin embargo, como he dicho, creo que uno debe acercarse a Sonic Superstars pensando en toda una nueva generación que tiene derecho a pasárselo en grande como nosotros hicimos.
Desde esa perspectiva, aunque ni en broma se puede valorar Sonic Superstars como el original en cuanto ya no es nada parecido a rompedor, sí es encomiable el mimo y cuidado que se adivina en su concepción y desarrollo.
En definitiva un juego no apto para quien busque desafíos, experiencias densas o tramas adultas, pero muy recomendable para desahogarte un rato o echar una partida con hijos, sobrinos e infantes varios.

















