Hace unos días nos hacíamos eco de una noticia bastante llamativa que, aunque finalmente resultó ser un error y un malentendido, hizo saltar todas las alarmas del mundo de los videojuegos. La nueva generación de consolas podría haber sido una realidad aún más cercana.

Independientemente de lo que hubiera sucedido si se hubiera producido el salto generacional de Xbox, cada vez se escucha más la cercanía de una nueva consola de ambas plataformas, PlayStation y Xbox.

A día de hoy, nos encontramos en lo que podría ser la recta final de generación pero con una producción de videojuegos de gran nivel que nos hacen plantearnos la siguiente cuestión: ¿Realmente es necesario un cambio generacional o es una estrategia de marketing?

Sergio P.C.: No necesitamos una nueva generación

Primero me gustaría destacar que, en mi humilde opinión, un cambio generacional debe suponer un cambio más o menos disruptivo. Por esto, no considero del todo cierto que de la pasada generación a esta hubiera un cambio generacional marcado, simplemente un aumento de la calidad visual y técnica más que notable, pero insuficiente para revolucionar la industria de los videojuegos. De esto podríamos excluir la apuesta por la realidad virtual, pero que quizá haya sido algo temprana.

Con la calidad a la que hemos llegado en esta industria, me da la sensación de que hemos llegado prácticamente a una saturación en cuanto a resolución. No necesitamos juegos en 8K, aunque sí se podría lograr que estos fueran más estables y fluidos a resoluciones 4K. Pero vuelvo a incidir en lo mismo: los juegos siempre pueden ir a mejor, pero esta mejora no representaría un cambio tan grande como para considerarlo una nueva generación.

Partiendo también de la premisa de que las mejoras serán principalmente en la potencia y teniendo en cuenta que la mayoría de los usuarios medios todavía no cuentan con una televisión o monitor que soporten resoluciones superiores a 1080p, preveo un cambio lento de generación que no vendría bien a las compañías desarrolladoras, teniendo que adaptar sus juegos a ambas plataformas durante bastante tiempo.

¿A qué conclusión llegamos? Pues que el cambio generacional no es necesario y sería una mera campaña de marketing para renovar las ventas de consolas.

El único cambio real pasaría por dejar de luchar por potencia e incorporar innovación real. Más apoyo a nuevas tecnologías como PlayStation VR, nuevos dispositivos, que se lanzaran de lleno al mundo del juego portátil, etc. Y de momento, lo único que veo posible es un cambio generacional del caso de realidad virtual.

Dicho todo esto, no estoy diciendo que no me gustaría ver nuevas consolas e ideas frescas en el mercado. Pero las primeras no pueden venir sin las segundas, y la estrategia de Microsoft está clara: más potencia. Y está más o menos clara que la respuesta de Sony a esta situación sería similar. El tiempo me dará o me quitará la razón.

Javitxu: La nueva generación es totalmente necesaria, aunque no urgente

Amigo Sergio, yo creo que la nueva generación ya empieza a llamar a la puerta con fuerza y su llegada es necesaria para la industria y para los jugadores por muchas razones, aunque espero que no llegue antes de 2020.

Un ciclo de vida de seis años se ha confirmado como el ideal en los últimos años para adaptarse al ritmo de crecimiento tecnológico con el que poder equipararse (o al menos acercarse) a los PCs más punteros, a las resoluciones cada vez más altas y las tecnologías emergentes como la realidad virtual.

Precisamente la VR sería una de las grandes beneficiadas por la llegada de PlayStation 5, y esta PSVR podría entonces recibir una segunda versión que se pudiera permitir una mayor complejidad técnica, mejores gráficos, mayor tasa de refresco, mundos más grandes y complejos, mejores físicas, IA… lo que se traduciría en mejores juegos y mayor apoyo de las compañías.

Con la llegada de PS4 Pro y especialmente Xbox One X se ha demostrado que hace falta una potencia importante para poder mostrar 4K y 60 fps de manera fluida e incluso la “bestia” de Microsoft no siempre puede lograrlo, mientras que PS4 Pro rara vez lo consigue salvo que el juego requiera muy poca carga gráfica.

La llegada de nuevas consolas permitiría que por fin tengamos la potencia necesaria para exprimir al máximo una resolución UHD cada vez más extendida en los hogares.

Y luego está el asunto de las ideas, la imaginación de los estudios, porque con más de 6 años de ciclo de vida se nota que los equipos empiezan a reutilizar y los juegos que salen no son tan frescos, mientras que una nueva máquina siempre aporta novedad, aunque sea visual.

Entiendo que para PS4, que lidera con ventaja esta generación, la salida de PS5 no sea lo que más le convenga, pero algo me dice que Microsoft se va a adelantar con la próxima Xbox (les convendría hacerlo, esta generación la tienen perdida) y que Sony no debería dormirse en los laureles, pues quien golpea primero golpea dos veces.

Y si PS5 incorpora algún tipo de sistema para combatir a Switch, cuya propuesta jugable parece que está gustando, puede que dejasen muy tocada a Nintendo o al menos afectaría a su crecimiento. Estoy disfrutando mucho de esta generación y espero que aún nos dure un par de años, pero también estoy deseando que llegue la nueva.